Las Bodegas Marqués de Riscal, en Elciego, fueron este miércoles escenario de la asamblea anual de la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi (AEFAME), celebrada bajo el lema Raíces que crecen juntas. Una cita en la que el diputado general de Álava, Ramiro González, defendió la necesidad de fortalecer la cultura de empresa y volvió a dejar un mensaje en favor del diálogo frente a la confrontación, en un contexto en que el Territorio mira con preocupación situaciones muy delicadas de empresas como Tubos Reunidos o Maderas de Llodio.
Así, subrayó que “solo desde la defensa de la continuidad de la empresa pueden defenderse realmente los derechos de los trabajadores y trabajadoras” y advirtió de que “plantear la lucha sindical como una batalla contra las empresas es un profundo error que solo contribuye a empobrecer al conjunto de la sociedad”. Frente a ello, el diputado general reclamó “más diálogo y menos confrontación” para afrontar los retos económicos, industriales y sociales del territorio.
Proyectos humanos
En este sentido, González recordó que las empresas familiares tienen un papel relevante en Álava por su arraigo, su vocación de permanencia y su compromiso con el territorio, destacando que no son únicamente proyectos económicos, sino también proyectos humanos y sociales que generan empleo, riqueza, oportunidades y cohesión. “Las raíces no se ven, no suelen ocupar titulares, no son lo más visible, pero son lo que sostiene todo lo demás”, concluyó.
A raíces y al arraigo se refirió también el presidente de AEFAME y consejero delegado de Iparvending Group, José Miguel Lanzagorta, que este miércoles fue ratificado en el cargo. En su discurso de apertura de la asamblea, Lanzagorta afirmó que “hablar de empresa familiar no es solo hablar de actividad económica o de cifras de negocio, es hablar de arraigo, de continuidad y de responsabilidad con el entorno”. Así, insistió en el profundo vínculo de estas empresas con el territorio en el que se asientan, “que se traduce en grandes beneficios sociales, como el impacto directo sobre el empleo, entornos laborales más estables y duraderos y mayor estabilidad social”.
Lanzagorta aprovechó para agradecer el impulso de una ley de la empresa familiar. “Esta ley es fundamental para el desarrollo de un ecosistema competitivo para la empresa familiar y las familias empresarias. Queremos dar las gracias al lehendakari su involucración y voluntad de transformación del ecosistema vasco”.
Durante la jornada, además, se expusieron casos de éxito de familias empresarias cuyas empresas familiares afrontan ya varias generaciones. De este modo relataron sus experiencias Mónica de Oriol Icaza, cuya familia fue fundadora de Talgo y que fue la primera mujer que presidió el Círculo de Empresarios, y el presidente de Delaviuda Confectionery Group, Manuel López Donaire.