La supervivencia del comercio local pasa, entre otros factores, por concienciar sobre su importancia a las generaciones venideras. Esa es, precisamente, una de las máximas de Arabadendak, la agrupación de asociaciones de comercio, hostelería y empresas de servicios de Álava, cuyo compromiso es defender y promover los intereses del comercio local.
En los últimos dos años Arabadendak está inmerso en un programa de charlas en colegios e ikastolas de Álava para sensibilizar al alumnado sobre la importancia de consumir en el comercio local. En concreto, han realizado 21 charlas en 19 colegios concertados de Álava, transmitiendo a más de 460 alumnos el valor del comercio local, en charlas impartidas tanto en castellano como en euskera y enmarcadas en un proyecto íntegramente sufragado con fondos de su federación y con cuatro personas formadoras impartiendo las charlas en los colegios.
Como parte de esta iniciativa, se repartirán 10.000€ en vales de 10 € entre niños y niñas participantes, que únicamente podrán canjearse en los establecimientos adheridos a la Red de Puntos Seguros. La adhesión es voluntaria y gratuita. Desde Arabadendak afirman que “el comercio local puede jugar un papel clave en hacer de Álava un entorno más seguro, humano y comprometido con su comunidad”.
“Si esa librería de barrio desaparece, esa lonja se va a quedar vacía, va a generar una suciedad, inseguridad, falta de luz, falta de cercanía, porque ese comercio seguramente conoce a la gente del barrio, quiere decir que hay un valor emocional, social”
Estos talleres de concienciación consisten en educar en valores para el consumo local bajo el lema “tejiendo barrio, educando futuro”. Se trata de una propuesta estratégica para la concienciación en el ámbito educativo del valor del consumo local. Arabadendak parte de la premisa de que el comercio minorista está en riesgo, pues “las grandes plataformas online y superficies comerciales amenazan la supervivencia de las tiendas de barrio”. Por ello, sostienen que “cada compra es un voto por tu comunidad”, ya que “los impuestos del comercio local financian directamente servicios esenciales como la sanidad y las prestaciones sociales”.
El desafío reside en la brecha entre el nativo digital y su entorno. El objetivo es pasar de la alienación social y la fuga de riqueza a la interacción social y la contribución fiscal local. Desde la asociación ponen como ejemplo el caso de que “si esa librería de barrio desaparece, esa lonja se va a quedar vacía, va a generar una suciedad, inseguridad, falta de luz, falta de cercanía, porque ese comercio seguramente conoce a la gente del barrio, quiere decir que hay un valor emocional, social”.
Responsables y consecuentes
Eso sí, argumentan que “en ningún caso en las charlas pretendemos criminalizar, sino que lo que hacemos es hacerles responsables y consecuentes con sus acciones de compra”. Así, reconocen que “es verdad que hay muchos productos que no los encuentras más que online”, pero apelan a que “si podemos y tenemos la capacidad económica, debemos de seguir apoyando el comercio de cercanía”.
La metodología durante los talleres es eminentemente activa, pasando de la reflexión individual y colectiva a la experiencia en la vida real. Comienzan con labores de sensibilización, con debates y reflexiones en las aulas acerca de la trascendencia de mantener el comercio local, y posteriormente se pasa a una experiencia real con la entrega de bonos para consumo libre en comercio local. El plazo para hacer efectivo este bono es de tres meses, pero la experiencia no finaliza en la compra, sino que posteriormente se realizan encuestas de percepción y debate en el aula sobre la experiencia vivida.
Es ahí donde se recoge el retorno de los participantes tras haber consumido en el comercio local, con la recogida de propuestas y sugerencias de mejora tanto para el propio comercio como para la administración. Es decir, tal y como apuntan desde Arabadendak, pasan una encuesta al colegio “para que nos digan cuál ha sido su experiencia de compra con idea de mejorar, porque el comercio también se tiene que poner las pilas”. En definitiva, reconocen que “en ningún caso estamos diciendo que aquí los únicos buenos y que saben lo que hacer y que son majísimos y cercanos y de calidad es el comercio local, porque es verdad que hay muchos que se tienen que poner las pilas, pero consiste en la idea de mejorar y tener en cuenta todas las ideas”.