Cuando el reloj marca el mediodía, el silencio habitual de la villa es sustituido por un sonido rítmico que se siente en el pecho. No es un estruendo cualquiera, es el latido de Dulantzi. La tamborrada en honor a San Prudencio volvió este sábado a demostrar por qué es un acto esperado y multitudinario en la localidad de la Lautada.
Alegría-Dulantzi disfruta de su propia tamborrada como preludio de la jornada festiva en Gasteiz. Una iniciativa festiva que tiene 18 años. En ella toman parte alrededor de 75 personas entre tambores y barriles. Un año más Irati y Naroa Martínez se encargaron de dirigir el desfile organizado por la Sociedad Gastronómica Okeluko. Durante aproximadamente diez horas la localidad de la Llanada vibró con la tamborrada en honor al patrón alavés a golpe de mayores y txikis.
Buen ambiente
Dulantzi honró este sábado a San Prudencio derrochando entusiasmo y buen humor a ritmo de tambor contagiando su alegría y ganas de saltar a todos aquellos que a las 12.00 horas en punto se congregaron en la Herriko Enparantza de la localidad.
En un lateral de la plaza un grupo de pequeños de la localidad portaban sus tambores para acompañar a la tamborrada oficial mientras sujetaban fuertemente los palos bajo la atenta mirada de los padres y madres que se arremolinaban entorno a la plaza.
Con el tambor bien amarrado y los palillos en las manos los participantes del desfile extendieron el sonido de la fiesta a las diferentes calles de la localidad por las que transcurrió el desfile. Eso sin perder de vista al grupo de majorettes que también desfiló sonriente.
Aunque la actividad se concentró al mediodía, también la propuesta tuvo continuidad por la tarde. El sonido de los tambores volvió a hacerse presente. Todo ello con la idea de anunciar la llegada de la festividad de San Prudencio y de llenar la localidad de sonidos que invitan a encontrarse y a compartir. Para llegar a Armentia el próximo día 28, el camino se inició este sábado entre las calles de Dulantzi.