Esta entrevista se enmarca en el 8 de marzo, día internacional de la mujer. Es a Esther Unceta-Barrenechea Olazar, directora gerente de la Fundación Laboral San Prudencio, una entidad enfocada en mejorar la salud laboral con más de 50 años de historia.

Ella es una de las voces que más tiempo lleva impulsando la responsabilidad en el tejido empresarial vasco y estatal. Con visión pionera, apostó por incorporarla de forma estructural y alineada con necesidades de compañías y trabajadores. Desde su amplia y moderna sede, en Dato, explica los desafíos que quedan y las novedades que lanzarán al respecto. 

En la web de la Fundación aparecen una veintena de firmas que ya han confiado para implantar el Plan de Igualdad. ¿Están las empresas más concienciadas al respecto?

–Pues yo creo que sí. Lo que pasa es que muchas veces hasta que no te obligan a implementarlos a través de la legislación, las empresas no lo hacen. Nosotros, en la Fundación, tenemos clarísimo que no solo compartimos lo que se está impulsando a través de la ley, sino que lo cumplimos a rajatabla. Y como dice un compañero, la ley de prevención está hecha para que en el futuro los hombres tengan el 50% de los puestos de trabajo. Y en la Fundación, claramente, hay una mayoría importante de mujeres. 

¿De cuántas hablamos?

–En la Fundación, propiamente dicha, el 100% son mujeres. Nosotros realmente lo que hacemos es buscar perfiles que se adapten a nuestras necesidades y es cierto que en el ámbito de los servicios y de la salud en general, hay más personal femenino que masculino. No tenemos ningún problema en esa integración. Y aquí, por lo menos, lo llevamos francamente bien.

El 6 de febrero, la Fundación también celebró un taller 100% práctico sobre inteligencia artificial generativa para directivos y empresarios. ¿Se están poniendo las pilas las empresas al respecto?

–Creo que no nos queda más remedio que ponernos las pilas a todos. Nosotros estamos empezando a ver cómo se pueden implementar en nuestros servicios y también ayudar a nuestras empresas a sensibilizarse, porque no dejan de ser herramientas, que no van a sustituir el factor humano, ni al conocimiento sénior. Pero sí que pueden ayudar mucho en la mejora de las predicciones que se pueden hacer. Pueden ayudarte a mejorar la toma de decisiones porque tienes datos más trabajados, más avanzados. Y luego también te permite personalizar más las cosas, para que no haya café con leche para todos. Yo creo que la IA va a ser una herramienta muy importante para que podamos traducir todos esos datos y llevarlo a la práctica en acciones concretas y en mejora de los servicios. 

El próximo jueves comienza el XXV Congreso de seguridad y salud laboral de la Fundación. ¿Cómo diría que cuidamos a las personas en el trabajo?

"Estamos trabajando de una manera muy importante en todo lo que tiene que ver con la psicosociología y ergonomía. Probablemente, cuando haya una reforma de la ley, se implementará y se ampliará todo lo que tiene que ver con estas dos áreas de trabajo"

–Ya llevamos 30 años de la ley de prevención y ha evolucionado mucho la sociedad, la demanda, el conocimiento y la implicación de las empresas. Yo creo que a ninguna empresa hoy le tienes que decir qué tiene que hacer en prevención, lo tiene perfectamente asumido. Y ya lo que estamos dando son nuevos pasos. Estamos ahora trabajando de una manera muy importante en todo lo que tiene que ver con la psicosociología y ergonomía. Probablemente, cuando haya una reforma de la ley, se implementará y se ampliará todo lo que tiene que ver con estas dos áreas de trabajo. Y, desde luego, yo creo que ahora hay más necesidad de esto porque, francamente, la mayoría de las bajas están teniendo que ver con los trastornos musculoesqueléticos y los psicosociales. Como Fundación, estamos siendo pioneros en dar una respuesta integral en estas materias.

PROGRAMAS

¿Qué hacen al respecto?

–Por una parte, tenemos Nordic Klinika, que es la primera clínica de diagnóstico, tratamiento y prevención de trastornos musculoesqueléticos. El proyecto piloto empezó durante la pandemia y han pasado ya más de 2.000 trabajadores de nuestras empresas por ella para mejorar todo lo que tiene que ver con los movimientos repetitivos, con tema de cargas, sobresfuerzos, etc. Y, luego, también en el área psicosocial, hemos sido pioneros por una parte, con PsicoLan, que es la terapia psicológica con trabajadores de nuestras empresas para dar respuesta a problemas de salud mental de origen tanto laboral como personal. Ya han pasado unas 185 personas con unos resultados estupendos. Date cuenta de que atendemos en menos de una semana a cualquier persona que está con una demanda de estas características, de origen personal o laboral, aunque son temas que muchas veces no se pueden separar: ansiedad, duelos, crisis vitales, insomnios o depresiones. Y podemos no saber afrontarlos porque nos faltan herramientas. 

Otro programa pionero es el de Primeros Auxilios Emocionales en la empresa. ¿Qué tal va?

–SOS EmozioLan se puso en marcha el año pasado y estamos ya en varias empresas formando socorristas emocionales para que los propios compañeros sean capaces de, en momentos de crisis, poder intervenir y dar información sobre los recursos a los que pueden acudir y luego, si fuera necesario, trasladarles a otros servicios más especializados, como pueda ser PsicoLan.

Esther Unceta-Barrenechea Olazar es directora gerente de la Fundación Laboral San Prudencio, Cedida

¿Hay interés y preocupación?

–Sí. Hemos tenido más de 50 empresas que nos han demandado información sobre el servicio. Se necesita hacer una buena selección de socorristas emocionales, porque no todo el mundo vale para serlo. Tienen que ser trabajadores voluntarios, pero que tengan unos perfiles que tengan aceptación por parte del resto de trabajadores, que generen confianza, empatía... Y luego, por supuesto, tienen que mantener una confidencialidad estricta. Realmente, estamos a la vanguardia de lo que se está haciendo en salud mental con una visión muy integral. Por ejemplo, también tenemos un programa de Psicoeducación. Es una formación para mejorar las competencias emocionales de la plantilla, potenciando su capacidad para gestionar el estrés, la ansiedad... Porque vamos a tener que ser conscientes de que tenemos que autocuidarnos y ser responsables en primera persona. 

En relación con el sueño, la Fundación y BTI firmaron un acuerdo para mejorar su calidad en la población trabajadora alavesa. ¿Qué valoración hace de la misma? ¿Se plantean iniciativas parecidas?

"a finales de febrero o principio de marzo, vamos a poner en marcha Morfeo, con la colaboración de BTI. Un diagnóstico y tratamiento para los trastornos del sueño, como la apena obstructiva del sueño"

–Hicimos un estudio el año pasado y ahora lo lanzamos como una prestación de la propia fundación. Para ello, a finales de febrero o principio de marzo, vamos a poner en marcha Morfeo, con la colaboración de BTI. Un diagnóstico y tratamiento para los trastornos del sueño, como la apena obstructiva del sueño. Nos hemos dado cuenta de que el sueño es una epidemia silenciosa, porque mucha gente duerme mal, nos estamos automedicando para poder dormir mejor, por temas de ansiedad, preocupaciones... Porque lo que no sabemos es la cantidad de enfermedades por un mal sueño. Nos estaban hablando de más de 100 enfermedades que se pueden patologizar y pueden empeorar precisamente por dormir mal.

La salud mental afecta desde luego a la productividad, a bajas laborales...

–Al final es un todo y lo que estamos procurando es mejorar la calidad de vida de las personas que vienen a programas como PsicoLan. Estamos viendo que, contrariamente a lo que nos pudiera parecer, son las personas trabajadoras jóvenes las más necesitadas de tratamientos en salud mental. Se están preocupando mucho porque están teniendo muy pocos asideros para resolver sus dificultades de la vida cotidiana. 

Dicen que las generaciones jóvenes a la hora de encontrar trabajo miran mucho qué empresas cuidan la salud mental de la plantilla.

–Mucho. Cada vez se miran más ese tipo de cosas. Las cuestiones económicas son importantes. Pero todo el resto de complementos, beneficios sociales y de calidad de vida y de flexibilidades y esas cosas son muy relevantes. Y también nos tenemos que dar cuenta de que están cambiando las necesidades de los jóvenes talentos. Entonces las empresas también tendrán que ir adaptándose, aunque cueste. Nos vamos a tener que adaptar todos. 

 ¿Las empresas están poniendo de su parte a la hora de proteger la salud mental?

–Sí. La empresa también es conocedora de ello y cada vez con más asiduidad nos demandan este tipo de productos y servicios. Estamos teniendo también mucha formación en trastornos musculoesqueléticos que nos demandan para que los ‘fisios’ vayan a los puestos de trabajo, los analicen, aconsejen a cada persona sobre cuáles son los riesgos que tienen en las máquinas que utilizan y se les hacen recomendaciones individuales, aunque luego también pueden venir aquí, a Nordic. Y pasa lo mismo también con SOS Emocional y con Psicoeducación. 

TRABAJAR Y MEDICARSE

Otro tema del que se habla menos del que se debería es el del consumo de fármacos y su impacto en el trabajo. ¿Existen criterios claros por parte de la empresa a la hora de detectarlos?

"La empresa creo que este tema ni se lo ha planteado. No hay ningún criterio de ningún tipo, ni claro ni oscuro. Nada. Y tampoco creo que la gente sea consciente de la importancia que tiene el consumo de medicamentos"

–Bueno, la empresa creo que este tema ni se lo ha planteado. O sea, que no hay ningún criterio de ningún tipo, ni claro ni oscuro. Nada. Y luego tampoco creo que la gente sea consciente de la importancia que tiene el consumo de medicamentos. Ha llegado un momento en el que siempre decimos que los efectos secundarios son tantos, que no nos leemos nunca los prospectos. Pero te están diciendo que no conduzcas, que no manipules cargas peligrosas o productos peligrosos y que también producen somnolencia... Y la gente no es consciente, por una parte, de cuáles son los efectos secundarios. Por otra, tú ahora llamas al médico y cada vez está más difícil que te den una cita médica y nos automedicamos, con lo que tiene un amigo o en casa. Y tampoco nos leemos el prospecto. Y desde luego de lo que no hay ninguna conciencia es de saber que es obligatorio el tener que comunicar a la empresa si tú estás tomando una medicación que puede alterar tu ritmo de trabajo. La gente no es en absoluto consciente de estas cuestiones porque no nos lo planteamos.

¿Es tan habitual su consumo?

–Al final, mucha gente toma medicamentos y luego hay problemas en la desadherencia de su consumo, porque una vez que te has acostumbrado a tomar un fármaco, el acabar de tomarlo parece que se cronifica el consumo y también hay que saber cómo se cortan esos medicamentos. Y luego tenemos que saber que, por desgracia, España es el mayor consumidor de fármacos para la ansiedad, el insomnio y la depresión. Lo cual quiere decir que o lo tenemos muy fácil o que estamos peor que los demás. Teóricamente, nos cuesta menos el tomarnos una pastilla que el decir que tengo que hacer algo proactivamente y tengo que modificar hábitos de conducta o hábitos de alimentación. 

ABSENTISMO Y BAJAS

¿El absentismo es causa o consecuencia?

–Al final, el absentismo creemos que no es la causa en sí misma, sino la consecuencia de un malestar general por una serie de cuestiones que son las que hay que atajar. Por ejemplo, el envejecimiento de la población, el tema de la dificultad de que te traten en breve espacio de tiempo los servicios médicos, pero hasta que te atiende el especialista han pasado un montón de meses en los cuales estás de baja. Otra de las cuestiones es que hay tres entidades que están en el tema de las bajas: el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Sanidad y el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social). Entonces, es difícil coordinar. Luego también los que te dan la baja, que son los médicos de asistencia, también están saturados y al final resulta que hacer un seguimiento y control resulta complicado y ante la duda, es siempre la presunción de inocencia. 

¿Por qué están creciendo las bajas por incapacidad temporal, especialmente las de larga duración y las repetidas?

–Los trastornos musculoesqueléticos y las bajas psicoemocionales, que son las más largas, son muy difíciles de valorar. Luego la inspección de trabajo tampoco está actuando con excesiva diligencia en el sentido de que antes las bajas te veía la inspección médica en menos de un año y ahora están prorrogándola hasta el año y medio. Yo siempre digo que cuando se habla de este tema todo el mundo se pone la coraza defensiva. Y creo que tenemos que ser conscientes que cada uno tenemos que hacer nuestra parte. Y no lo veo fácil. No soy optimista en esta materia. Desgraciadamente, no lo soy. Además, las enfermedades mentales y los trastornos musculoesqueléticos se están incrementando. Lo cual quiere decir que algo no estamos haciendo bien como sociedad. A las empresas también les toca su parte de cuidar.

Para prevenir, en vez de actuar cuando el deterioro sea evidente...

–Eso es lo que tratamos de evitar con todos los programas que ponemos en marcha desde la Fundación. Queremos que la prevención deje de ser un trámite y se convierta en una ventaja competitiva. Las empresas que cuidan a su gente atraen y retienen talento. Y esto va a ser una batalla que van a tener las empresas de ahora en adelante. Van a tener que atraer y retener el talento. Y el cuidar la salud y mimar a sus trabajadores va a ser un elemento de diferenciación y competitividad.