Dolores Vázquez, injustamente condenada por el crimen de Rocío Wanninkhof, ha asegurado este lunes que no le han compensado "en nada" económicamente y que "es el Gobierno que tiene que decidir".

"Es verdad que no me han compensado en nada económicamente, ni los 120.000 que habían dicho que me habían pagado", ha asegurado Vázquez en declaraciones a medios antes de recibir la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad, con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Lésbica, que se conmemora el 26 de abril.

En este sentido, ha señalado que se trata de "un día muy especial", marcado por el paso del tiempo -casi 26 años- y por un cambio personal: "Me siento una persona distinta, sin olvidar, pero lo llevo mejor". Asimismo, ha destacado la importancia de poder hablar ahora con palabras que antes no podía pronunciar.

"¿Y qué más os puedo decir? Que espero que sea una medalla muy bonita porque me la merezco, ¿no? y que siempre recordaré este día", ha subrayado. Igualmente, ha recordado el impacto del juicio y la exposición mediática y ha explicado que se sentía "como un mono de feria" ante la presencia constante de cámaras y atención pública, lo que le generaba "miedo" y "ansiedad". "No podía con mi alma el miedo que tenía yo a la cámara", ha afirmado.

También ha relatado consecuencias en su vida, como que durante años no pudo salir a la calle ni ver la televisión, ni siquiera acudir a servicios básicos como apuntarse al desempleo. De este modo, ha indicado que, actualmente, no cuenta con una pensión y que tiene una ayuda.

Superación personal y perdón

Vázquez ha reconocido que tras su salida de la prisión se encontraba "muy enfadada" con el mundo, los medios y la situación vivida, para lo que ha necesitado apoyo psicológico y psiquiátrico.

En este punto, ha destacado el papel de su familia, que la acompañó en esos momentos. "¿Quién me aguantaba en casa? Eran mis hermanas", ha señalado. Con el tiempo, ha asegurado haber logrado perdonar.

Según ha explicado, entendió que vivir enfadada la estaba transformando en alguien que no era: "He perdonado. Hace muchos años que he perdonado porque comprendí que el estar enfadada con el mundo, estar enfadada con la prensa, estar enfadada con todos no era yo. Me estaba volviendo una persona que yo no era, yo no me encontraba a mí misma, estaba en un pozo y yo no salía, pero poquito a poco estoy superando y eso es eso", ha indicado.

En cuanto al presente, Vázquez ha manifestado que espera recibir un perdón más amplio. En esta línea, ha agradecido especialmente a la alcaldesa de Betanzos por haber sido la primera institución en pedirle disculpas públicamente, pero ha expresado su deseo de que ese reconocimiento llegue también desde otros ámbitos, incluida la sociedad y los medios de comunicación.

Ausencia de reparación económica

En este sentido, ha revelado que no ha recibido compensación económica por el daño sufrido y que "es el Gobierno que tiene que decidir". "Y yo creo que con buena fe todo es posible", ha concluido.

En septiembre del año 2000, Dolores Vázquez fue detenida como principal sospechosa del asesinato de la joven Rocío Wanninkhof, hija de su expareja. El caso desató un frenesí mediático en el Estado que conmocionó al público y presionó a la policía para que encontrara respuestas rápidamente.

Dolores Vázquez fue absuelta de los cargos tras la aparición de pruebas que condenaron por el asesinato de Rocío Wanninkhof a Tony Alexander King, después de que el ciudadano británico fuera detenido por abusar sexualmente y asesinar a la joven de 17 años Sonia Carabantes el 14 de agosto de 2003 en Coín (Málaga).