Álava cerró el año 2025 con un índice de envejecimiento del 159,9%, lo que significa que en el territorio hay casi 160 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. La evolución del índice de envejecimiento en Euskadi muestra una tendencia al alza que, año tras año, marca un nuevo máximo histórico.

En el conjunto de Euskadi, el índice de envejecimiento alcanzó en 2025 el 183,8%, el nivel más alto registrado hasta la fecha. Esto supone que en la comunidad se contabilizan casi 184 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. La cifra ha experimentado un crecimiento de 7,7 puntos porcentuales respecto a 2024, cuando el índice se situaba en el 176,2%, lo que representa el mayor incremento interanual desde 1996.

En los últimos cinco años, el envejecimiento se ha disparado un 19% en Euskadi, una aceleración que responde principalmente a la combinación de baja natalidad, aumento de la esperanza de vida y salida de población joven hacia otras regiones en busca de oportunidades laborales.

Esta evolución no solo redefine la pirámide poblacional, sino que plantea importantes desafíos para el mercado de trabajo, que deberá afrontar una reducción de la población activa y una creciente escasez de talento.

Neskas y blusas de Siberiarrak de visita en la residencia de mayores Albertia Campos DNA

Envejecimiento en Euskadi

Euskadi es una región envejecida desde 1996, ejercicio en el que su índice de envejecimiento superó por primera vez el 100%. Durante la década de los años noventa, el envejecimiento aumentó de forma notable, aunque entre 2002 y 2009 se produjo un descenso del indicador debido al efecto de la inmigración, que contribuyó a rejuvenecer la estructura demográfica.

Una persona mayor pasea por Vitoria. Pilar Barco

Sin embargo, a partir de 2013 el envejecimiento de la población vasca no ha dejado de crecer. La baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la salida de población joven han acentuado progresivamente el desequilibrio demográfico, hasta alcanzar en 2025 un nuevo máximo histórico. El gráfico de evolución del índice de envejecimiento refleja esta tendencia ascendente continuada y cada vez más acelerada.

A nivel estatal, el índice de envejecimiento alcanzó en 2025 el 148%, tras un incremento de 5,7 puntos porcentuales respecto a 2024, cuando se situaba en el 142,3%, según datos del INE.

De este modo, el envejecimiento en Euskadi supera en 35,8 puntos porcentuales al conjunto del Estado. Por delante del País Vasco se sitúan Asturias, que lidera el ranking con un índice del 265,3%, seguida de Galicia (231,6%), Castilla y León (230,7%) y Cantabria (197,6%). En el extremo opuesto, Ceuta y Melilla son las únicas regiones que mantienen índices por debajo del 100%, con una mayor proporción de población joven.

A nivel estatal, el índice de envejecimiento alcanzó en 2025 el 148%, tras un incremento de 5,7 puntos porcentuales respecto a 2024

La comparación entre comunidades autónomas muestra que el envejecimiento es un fenómeno generalizado en el Estado, aunque con especial intensidad en el norte peninsular. Todas las comunidades, salvo Ceuta y Melilla, superan el umbral del 100%, lo que indica que en la mayoría del país ya hay más población mayor de 64 años que menor de 16. Euskadi se consolida entre las regiones más envejecidas, con un crecimiento notable respecto a 2024 y una tendencia que no muestra signos de reversión a corto plazo.

Por provincias vascas, Bizkaia lidera el índice de envejecimiento con un 196,2%, lo que equivale a casi dos personas mayores de 64 años por cada menor de 16. Le sigue Gipuzkoa, con un índice del 177,3%, mientras que Álava, con un 159,9%, presenta la proporción más baja, aunque igualmente elevada. Estos datos evidencian que el envejecimiento afecta a los tres territorios históricos, con intensidades distintas pero con una tendencia común al alza.

Euskadi, al igual que el resto del Estado, afronta una paradoja estructural: mientras la población envejece y la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado de trabajo continúa desaprovechando a los profesionales mayores de 45 años. Esta situación se traduce en que el paro de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas en España, una cifra que se eleva hasta el 48,5% en el caso de las personas mayores de 45 años, aumentando progresivamente con la edad.

La baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la salida de población joven han acentuado el desequilibrio demográfico

Brecha de relevo generacional

Según el análisis del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, en Euskadi hay actualmente 211.073 personas de entre 6 y 15 años que alcanzarán la edad legal para incorporarse al mercado laboral en la próxima década. Aplicando la tasa de actividad del 27% registrada entre los menores de 25 años, se estima que solo 56.990 jóvenes se incorporarán a la población activa en ese periodo.

Centro de personas mayores.

Frente a esta cifra, 260.600 personas de 55 años o más abandonarán el mercado laboral en los próximos diez años. Esto implica que por cada cuatro personas y media que se jubilan, solo una se incorpora al mercado laboral, generando una brecha de relevo generacional de aproximadamente 203.610 personas.

Además, para mitigar las consecuencias de la falta de relevo generacional, la apuesta por el talento sénior deberá ir acompañada de un enfoque integral que combine la activación de personas con capacidad para trabajar que actualmente permanecen inactivas -como, por ejemplo, las personas con discapacidad-, el desarrollo de políticas migratorias claramente orientadas al empleo, capaces de atraer y retener aquellos perfiles que el mercado interno no logra cubrir, así como el aprovechamiento de la Inteligencia Artificial como una palanca clave para automatizar tareas repetitivas, reducir errores y liberar tiempo y recursos que puedan destinarse a actividades de mayor valor añadido.