Berakah ha hecho público su informe de cierre de 2025, un documento de 32 páginas que recoge la actividad y los servicios prestados por esta obra social de la Iglesia de Vitoria. Precisamente, en julio de 2026, Berakah –impulsada por las parroquias del Casco Histórico– cumplirá 20 años acompañando a personas y familias que viven en las realidades más empobrecidas de la ciudad.

En el informe, sus responsables destacan el aumento del número de personas atendidas en el Centro de Acogida Betania, sede de Berakah y ubicado en la calle Las Escuelas, número 2, junto a la iglesia de San Vicente. Durante el pasado año, el servicio de acogida Café Calor registró una media diaria de 240 personas atendidas, frente a las 200 de 2024, que refleja el aumento de personas que necesitan acompañamiento debido a situaciones de exclusión y marginalidad.

Demanda de servicios

Este crecimiento se ha traducido también en una mayor demanda de servicios como el comedor Zugaz, la despensa, los desayunos, el ropero o los programas de formación. De los 37 servicios que ofrece Berakah, la entidad subraya especialmente la labor del voluntariado, con 50 nuevas incorporaciones en 2025, lo que eleva a más de 300 el número de hombres y mujeres que dedican su tiempo a atender a personas en situación de pobreza y exclusión.

El perfil mayoritario de las nuevas personas usuarias se mantiene similar al de años anteriores: varón, joven, africano y solo. No obstante, también se ha registrado la llegada de nuevas familias latinoamericanas que han solicitado apoyo. En total, Berakah atendió a 473 nuevos solicitantes a fecha de 31 de diciembre, cierre del último cuatrimestre del año.

Durante 2025, Berakah repartió una media diaria de 234 menús –frente a los 230 de 2024– a personas y familias, principalmente procedentes de Argelia, Marruecos y distintos países de Latinoamérica. Además, la entidad proporciona cada día una treintena de desayunos infantiles y meriendas a niños y niñas sin recursos.

El informe denuncia “la falta de avances en los recursos sociales de la ciudad, lo que ofrece una fotografía de la pobreza similar a la de años anteriores, ya que las barreras que impiden a las familias empobrecidas avanzar son las mismas y no se adoptan medidas para abordar dramas sociales”, resume Fidel Molina, diácono y responsable de Berakah.