El gasteiztarra barrio de Zaramaga llevará a cabo en los próximos meses un importante cambio de imagen con el desarrollo del Proyecto de Regeneración urbana, ecorehabilitación y vitalización.

Según ha confirmado la oficina de proximidad gestionada por Ensanche 21 Zabalgunea, de aquí a dos años el barrio vivirá un gran rejuvenecimiento con la rehabilitación de 24 comunidades de edificios residenciales, que suman un total de 358 viviendas.

“Estos edificios residenciales sufrirán una rehabilitación profunda al haber sido seleccionados por las comunidades vecinales, los equipos técnicos que redactarán los proyectos y llevarán a cabo la dirección facultativa de las obras”, ha explicado Borja Rodríguez, presidente de Ensanche 21.

“Estos edificios residenciales sufrirán una rehabilitación profunda al haber sido seleccionados por las comunidades vecinales los equipos técnicos que redactarán los proyectos y llevarán a cabo la dirección facultativa de las obras”

Borja Rodríguez - Presidente de Ensanche 21

Pisos de Zaramaga. Jorge Muñoz

Equipos técnicos

Tras las reuniones celebradas estos últimos días por las comunidades, “se han elegido 12 equipos técnicos, que tendrán un plazo de 8 semanas para presentar dichos proyectos y para que las comunidades presenten sus solicitudes de ayudas antes del 30 de noviembre”, ha concretado Rodríguez.

A partir de entonces podrán empezar las obras que permitirán rehabilitar de manera profunda los edificios de este ‘barrio de oro’, con el aislamiento de fachadas y cubiertas y en algunos casos con la instalación de ascensores y mejora de la accesibilidad.

Pisos en el barrio de Zaramaga. Jorge Muñoz

De los 12 equipos técnicos elegidos para la elaboración de los proyectos, 10 son alaveses, lo que demuestra la gran aceptación del proceso de rehabilitación entre las firmas locales.

Renuncias

Al rededor de un tercio de las comunidades vecinales que en un principio se habían adherido a este proyecto finalmente han decidido no proceder a la rehabilitación de sus edificios. Desde Ensanche 21 han indicado que son varios los motivos que hacen que las comunidades frenen sus deseos de rehabilitación. Por una parte, hay comunidades con recursos económicos limitados que priorizan la accesibilidad a la eficiencia energética, donde, además, residen personas de edad avanzada que son más reticentes a hacer obras en sus viviendas. Por otro lado, los dueños de los locales de los edificios que tienen un porcentaje de participación elevada suelen oponerse a este tipo de rehabilitación profunda al entender que no se benefician directamente de las actuaciones. Además también hay que destacar que el plazo que suele haber para decidir si se realizan las obras de rehabilitación o no es muy escaso. Los residentes suelen necesitar más tiempo para madurar una decisión tan importante como es afrontar una obra de esta envergadura.

Ayudas económicas

Las personas residentes de estas comunidades tienen de plazo hasta el 30 de noviembre para presentar la solicitud de ayudas. El porcentaje máximo de la subvención que podrán obtener dependerá del ahorro energético de los edificios una vez hechas las correspondientes obras.

Así, la subvención por vivienda puede oscilar entre un 40 y 70 por ciento del coste de la obra con una cuantía máxima que va desde los 15.140 euros, cuando el ahorro energético oscila entre el 30% y el 45%, y los 35.000 euros cuando el ahorro energético es igual o mayor del 60%.

Vulnerabilidad

Aquellas personas físicas o unidades convivenciales en situación de vulnerabilidad económica, con ingresos inferiores a 25.000 euros, dispondrán de ayudas adicionales.

Mural en un edificio de Zaramaga. Jorge Muñoz

Las ayudas podrían llegar a los 50.000 euros en el caso de que el ahorro energético sea igual o superior al 60% y los ingresos de la persona física o unidad convivencial no su superen los 15.000 euros.

Edificios de viviendas en Zaramaga. Jorge Muñoz

Adicionalmente, para aquellas comunidades que aborden actuaciones en materia de accesibilibidad podrán acceder a una ayuda complementaria, cuya cuantía dependerá de la obra a realizar.

En todas las situaciones de vulnerabilidad se exige que la vivienda a rehabilitar sea vivienda habitual.