El enfoque de IMQ Prevención parte de una evaluación de los factores psicosociales sistemática, planificada y adaptada a la realidad de cada empresa, que combinan con asesoramiento técnico, formación, protocolos específicos y apoyo a la reincorporación de la persona trabajadora.

¿Cuáles son los principales factores psicosociales que afectan a las personas trabajadoras hoy en día?

Hoy en día, los factores psicosociales más relevantes están muy ligados a la forma en que se organiza y gestiona el trabajo: sobrecargas de trabajo mantenidas en el tiempo, un liderazgo ausente, autoritario o poco empático, funciones que no están bien definidas o cambian constantemente, percepción de desigualdades en el trato a las personas, etc. Y en los últimos años se les han sumado la hiperconectividad y la difuminación entre los límites de la vida personal y laboral. Abordar estos factores desde la prevención, el liderazgo saludable, la participación de las personas trabajadoras y la cultura organizativa es esencial para proteger la salud mental, mejorar el compromiso y construir entornos de trabajo saludables y sostenibles.

¿Podríamos hablar de tres niveles de riesgos? 

Sí, y es una clave fundamental para entender y abordar correctamente estos riesgos. La OIT plantea tres niveles muy claros: la prevención primaria, secundaria y terciaria. La primaria persigue evitar que el riesgo llegue siquiera a manifestarse. La secundaria se orienta a la detección temprana de situaciones problemáticas y al fortalecimiento de las capacidades individuales y colectivas. Y la terciaria se centra en la reparación del daño cuando se ha producido, lo que exige integrar actuaciones dirigidas a la atención a la persona afectada, combinando el apoyo médico y psicológico con programas de reincorporación laboral. Limitar la intervención solo al puesto de trabajo implica dejar fuera una parte sustancial del problema y de la solución.

¿Cómo se evalúan los riesgos psicosociales?

La evaluación de los factores psicosociales es uno de los pilares de la prevención primaria, ya que ayuda a la organización a detectar los riesgos en el origen. Para ello, debe ser sistemática, planificada y adaptada a la realidad de cada empresa. En IMQ Prevención utilizamos metodologías validadas, combinando herramientas cuantitativas —como cuestionarios específicos— con técnicas cualitativas: entrevistas, grupos de discusión o análisis de indicadores internos como absentismo o rotación. La evaluación debe servir para identificar causas reales, no solo síntomas, y ser el punto de partida de un plan de acción compartido con la empresa y la representación de las personas trabajadoras.

“Los factores psicosociales están muy ligados a la forma en que se organiza y gestiona el trabajo”

¿Cuáles son las herramientas para garantizar entornos de trabajo seguros y saludables?

Hablamos de un conjunto de herramientas, véanse evaluaciones de factores psicosociales bien diseñadas; protocolos claros de gestión de conflictos, acoso y violencia en el trabajo; formación específica para mandos y equipos; sensibilización a la plantilla en factores psicosociales; canales de comunicación accesibles y confidenciales; y programas de apoyo emocional y atención temprana. Todo ello integrado en el sistema preventivo, como acciones coordinadas adaptadas a la situación de cada empresa.

¿En IMQ Prevención apuestan por una gestión integral de los riesgos psicosociales?

Sin duda. Apostamos por una gestión integral y continua. Nuestro enfoque combina evaluación, asesoramiento técnico, formación, protocolos específicos y apoyo a la reincorporación. Solo así se generan cambios reales y sostenibles.

¿La atención temprana es clave? ¿Por qué?

Es absolutamente clave. Permite intervenir antes de que el daño sea irreversible, reducir el impacto emocional en la persona afectada y el coste humano y organizativo para la empresa. Además, transmite un mensaje muy claro: la empresa se preocupa y actúa por las personas.

I. Varona de la Quintana y E. Enales consideran imprescindibles la concienciación y la prevención en materia de riesgos psicosociales. Natalia García

¿Cómo llevan a cabo la investigación de situaciones de conflicto y acoso?

Desde un enfoque técnico, objetivo y garantista. Analizamos los hechos, escuchamos a las partes implicadas y otros agentes de la empresa relacionados con la situación, revisamos la organización del trabajo y el contexto, y aplicamos criterios profesionales, preservando la confidencialidad y el respeto. No buscamos culpables, sino entender qué está ocurriendo y por qué para proponer medidas eficaces y justas.

Detectados los riesgos psicosociales, ¿cómo se gestionan los protocolos de actuación?

Ayudamos a las empresas en la definición del protocolo, en la formación del equipo que gestionará la situación y en la sensibilización de todas las personas de la organización. Nuestro papel es aportar criterio técnico y acompañar durante todo el proceso, incluso cuando se da una activación y aplicación de los protocolos.

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“La atención temprana permite intervenir antes de que el daño sea irreversible y reducir el impacto emocional”

¿La concienciación y la formación son herramientas clave para acabar con estas situaciones en las empresas? ¿Cómo las llevan a cabo?

Son imprescindibles. Sin concienciación, los riesgos psicosociales se normalizan. Y sin formación, los mandos y equipos no saben cómo prevenir ni cómo actuar. Realizamos formaciones prácticas, ajustadas a cada colectivo, centradas en detectar señales de alerta, mejorar la comunicación, gestionar conflictos y promover estilos de liderazgo saludables.

¿Cuentan también con programas de apoyo para la reincorporación a su puesto de las personas que han sufrido daño psicosocial?

Sí, para garantizar una reincorporación segura, progresiva y sostenible.