Hace justo un año que un gran apagón dejó sin luz a más de 50 millones de personas en la península ibérica. El recuerdo de aquel 28 de abril de 2025 continúa muy vivo y casi nueve de cada diez españoles temen que pueda repetirse un episodio similar.

Así lo refleja el estudio Hábitos y percepción del sector energético en España 2026, elaborado por la plataforma Camby, según el cual el 86,7 % de los ciudadanos cree posible otro colapso eléctrico como el vivido hace un año. Para la compañía, el dato “refleja un cambio de fondo”, ya que la electricidad “ha dejado de percibirse únicamente como un gasto mensual para convertirse también en una cuestión de confianza en la estabilidad del sistema”.

Mientras tanto, el sector energético insiste en que se han aprendido las lecciones y defiende la robustez del sistema. Los informes técnicos coinciden en que aquel “cero eléctrico” sin precedentes tuvo una causa “multifactorial”, con problemas de tensión en un sistema eléctrico cada vez más complejo.

Las recomendaciones se enfocaron en medidas para fortalecer y mejorar la estabilidad de este sistema, varias de ellas ya puestas en marcha. “Hoy tenemos un procedimiento de operación actualizado que permite a las renovables ayudar a controlar la tensión de forma dinámica”, explica a Efe Marta Castro, directora de regulación de Aelec, aunque admite que “su despliegue aún es limitado”.

 “La principal lección que podemos aprender del apagón es que un sistema eléctrico del siglo XXI no puede operarse con herramientas del siglo XX”, resume por su parte José María González, director general de Appa Renovables. A su juicio, se ha avanzado “en reforzar la supervisión y control del sistema, en impulsar el almacenamiento, en facilitar la electrificación de la demanda y en mejorar la capacidad de respuesta operativa”.

En los últimos años, el Estado español ha incrementado la penetración de renovables en su 'mix' hasta situarse en el 55,5 % de la generación en 2025. Un cambio que obliga también a adaptar las normas. José Donoso, director general de UNEF, defiende que la regulación debe “acompañar y prever, no puede ir por detrás, tiene que ir por delante de la sociedad y de los avances tecnológicos”.

La estabilidad tiene precio

El operador del sistema --Red Eléctrica-- mantiene desde el apagón una “operación reforzada”, basada en una mayor presencia de ciclos combinados, que generan electricidad a partir de gas natural y aportan estabilidad, pero aumentan el precio de la electricidad en el mercado mayorista. El coste acumulado hasta marzo asciende a 666 millones de euros.

Desde Sedigas defienden esta operación reforzada sin matices: “El sistema gasista y los ciclos combinados han demostrado ser piezas insustituibles para garantizar ese equilibrio, y su papel no es coyuntural sino estructural, de presente y de futuro”.