La primavera está a la vuelta de la esquina y, junto con ella, semanas y semanas de tiempo variable. Independientemente de que haya más horas de frío o momentos de calor, lo cierto es que suele haber bastantes cambios. Esto obliga a adaptar el hogar para que haya una temperatura ideal en todo momento. 

Y es aquí donde entra en juego el aire acondicionado, electrodoméstico clave para que la vivienda no se encuentre ni muy fría ni muy caliente. Es más, a veces surge una duda muy común: ¿cuál es la temperatura perfecta a la que poner este aparato?

La temperatura adecuada en primavera

Según la mayoría de expertos en climatización, encontrar el término medio es lo mejor para la primavera. Por lo tanto, recomiendan que el aire acondicionado tenga una temperatura de entre 22 y 24 grados, de modo que el ambiente se encuentre estable. 

Esto evita que haya grandes contrastes entre el exterior y el interior de la vivienda. Porque, de lo contrario, al haber una diferencia térmica muy grande, al cuerpo le cuesta mucho más adaptarse y puede llegar a resfriarse o notar sequedad en la garganta. 

Por no hablar de que el aire acondicionado suele gastar menos energía si se mantiene en ese rango de temperatura. Porque, al no tener que trabajar mucho para enfriar la vivienda, ahorrar electricidad y se desgasta mucho menos.

El aire acondicionado puede resultar necesario en primavera Pixabay

Menos gasto de energía

En la época de primavera, el aire acondicionado gasta menos porque, normalmente, la temperatura exterior es más suave y hay menos diferencia con el interior. Por tanto, el electrodoméstico trabaja menos, reduciendo el tiempo de compresor y los ciclos de arranque. 

Y no solo eso: suele aprovechar la ventilación natural y la radiación solar no suele ser tan intensa. En consecuencia, baja la carga térmica y el consumo eléctrico total, con menos picos de demanda y alargando la vida útil del aire acondicionado.

Aire acondicionado. Archivo

Pequeños gestos para consumir menos energía

Al margen de lo que hemos repasado, existen otros pequeños trucos para gastar mucho menos energía en primavera. Uno de ellos es aprovechar las funciones inteligentes de muchos aparatos, como, por ejemplo, el modo ECO, para evitar un consumo de más. 

También se aconseja ventilar la casa a primera hora de la mañana o durante la noche, justo cuando el aire exterior aún está fresco. Por ese motivo, abrir las ventanas durante varios minutos permite renovar el ambiente, sin necesidad de utilizar el aire acondicionado.

Por otro lado, siempre es útil bajar las persianas o correr las cortinas en aquellas horas de mayor radiación solar. Con este sencillo gesto, podemos evitar que el calor entre de forma directa en la casa y que la temperatura interior se mantenga estable por mucho tiempo. 

En cualquier caso, todo dependerá del tipo de vivienda y de los recursos disponibles para ahorrar la suficiente energía en casa y de ese modo no notarlo en la factura de final de mes. Tan solo hace falta conciencia y estar atento al entorno para saber aprovecharlo al máximo.