El Deportivo Alavés encajó una derrota difícil de digerir en los minutos finales ante el Athletic Club (2-4). Un derbi en el que los vitorianos se las prometían muy felices tras adelantarse dos veces en el marcador se tornó de color gris en los últimos compases.

Con el resultado igualado a dos a falta de siete minutos para el final, un doblete de Nico Williams desequilibró la balanza a favor de los visitantes. Un castigo quizá demasiado duro para un equipo que apenas se vio sometido durante los 70 primeros minutos.

De hecho, el conjunto bilbaíno no disparó a la portería de Antonio Sivera en toda la primera mitad. El primer remate entre los tres palos fue en el minuto 47, con el golpeo de Robert Navarro que puso el 1-1 nada más salir al terreno de juego tras el descanso.

La defensa consiguió recomponerse tras ello y el Alavés logró volver a ponerse por delante gracias al gol de Nahuel Tenaglia en el minuto 68 de juego. Sin embargo, a partir de ese momento, el equipo dirigido por Ernesto Valverde metió una marcha más en el partido y se acercó al área rival con más frecuencia, obteniendo su recompensa en forma de goles.

Cuatro tiros, cuatro goles

La efectividad fue el factor más decisivo en el derbi. Ambos conjuntos dispararon un total de cuatro veces a la meta rival, con la diferencia de que el Athletic fue más preciso. Un pleno de cuatro goles con cuatro tiros, mientras que el Alavés solo pudo cantar gol en dos ocasiones.

La zaga albiazul volvió a mostrarse muy frágil en el momento más importante del partido, tras el 2-1 de Tenaglia. Primero, fue Oihan Sancet quien dejó en evidencia una vez más a la defensa vitoriana. El centrocampista navarro amagó y recortó varias veces dentro del área hasta que encontró un hueco para mandar el segundo balón a la red de Sivera.

Con el 2-2 los nervios se apoderaron del Alavés y el Athletic fue a por la remontada. Objetivo que el conjunto vizcaíno completó con el 2-3 de Nico. Nuevamente, dentro del área, el menor de los hermanos Williams amagó y remató con la fortuna de que el balón tocó en Tenaglia para despistar lo suficiente a Sivera.

El 2-3 fue definitivo para un Alavés que, lejos de cortar la sangría o tratar de lograr el empate, volvió a recibir un nuevo varapalo. Nico, en una carrera a la espalda de la defensa, se encontró solo delante de Sivera que tras salir a la desesperada recibió el cuarto gol en forma de vaselina. El alicantino no pudo realizar ni una parada en todo el partido.

La defensa dejó una imagen muy floja en la segunda mitad, en ocasiones, con una pasividad impropia de un equipo que se está jugando la vida. Jon Pacheco y Ville Koski, los dos únicos centrales puros de la plantilla, no tuvieron la oportunidad de saltar al césped pese al sufrimiento defensivo que estaba mostrando el equipo.

El propio Quique Sánchez Flores, visiblemente enfadado, señaló tras la derrota que por momentos observó demasiada falta de contundencia atrás. Son ya 53 goles encajados y cinco meses sin dejar la portería a cero para un Alavés que está obligado a mejorar sus registros defensivos en estas últimas cuatro jornadas si de verdad quiere permanecer en Primera la próxima temporada.

El triunfo por la mínima (1-0) ante la Real Sociedad del 6 de diciembre de 2025 es a día de hoy el partido que marca la última vez que Sivera no tuvo que recoger el balón de su red. Muy lejano queda ya en el tiempo aquel partido en el que los alaveses vivían otra realidad defensiva.