Las jóvenes alavesas Gure Abendibar e Izaro Herreros, de 14 y 13 años, se han encargado de que el piragüismo esté más de moda que nunca en Álava. Ambas palistas se han proclamado campeonas en Infantil A y B de Euskadi en 500 sprint.
Un éxito que les ha abierto las puertas de la selección vasca y les permitirá disponer de la oportunidad de competir en CESA (Campeonato de España de Selecciones Autonómicas de jóvenes promesas) en la modalidad de sprint olímpico, previsto en Trasona (Asturias) a finales de julio.
El entrenador del Boga Boga Kirol Kluba de Legutio, Txema Carreto, está más que satisfecho por el gran triunfo de sus pupilas rubricado el pasado 16 de mayo. “Un hecho histórico al lograr ambas la medalla de oro en el campeonato de Euskadi en una distancia olímpica. Me siento muy orgulloso de ellas y del gran trabajo que hacen a diario”, confirma.
Carreto subraya el gran éxito que ello representa para Álava ya que se impusieron a otros clubes de prestigio como Santiagotarrak o Donostia Kayak que partían como favoritos.
“Tras ocho años de duro trabajo, conseguir que dos palistas de un club tan pequeño logren un hito tan importante es como para valorarlo”, reitera Txema, cuya mirada está puesta ahora en el Estatal de selecciones autonómicas previsto a finales de julio. Allí participarán en diferentes modalidades, tanto en K1, K2 como K4.
“Por momentos no fui consciente del éxito logrado. Aunque estuviéramos entrenando muy bien, al principio no me lo podía creer, pero poco a poco fui viendo los resultados y resultó una sensación increíble”, desvela Gure, la mayor de las jóvenes.
La más pequeña, Izaro, tampoco esperaba conseguir la medalla de oro. “Es verdad que habíamos entrenado mucho y muy duro, pero no esperaba poder ser la primera. Al ver a Gure tan convencida, me ayudó para poder lograr la victoria”, explica.
"Nuestra amistad es muy buena y el hecho de que Gure sea mejor que yo, me ayuda a progresar en cada entrenamiento que hacemos. Ella me motiva para crecer y dar mi máximo como deportista”
Una relación idílica
Ambas jóvenes destacan que los entrenamientos no son tan duros como parecen. “Es cierto que en Legutio hace frío en invierno, pero tampoco es que llueva todos los días, y además, cuando hay tan buen ambiente en el club y tienes tan buena relación con tus compañeras, se pasa mejor en los momentos más complicados”.
A juicio de Carreto, el mérito de sus pupilas es incuestionable. “Estamos en un sitio como la meseta alavesa y aquí en el pantano, el invierno se hace largo. Tenemos instalaciones en el pueblo que nos ceden para poder hacer entrenamientos en seco. El practicar en aguas a cuatro y cinco grados es reseñable”.
La relación entre ambas palistas es idílica, tal y como refleja Izaro. “Nuestra amistad es muy buena y el hecho de que Gure sea mejor que yo, me ayuda a progresar en cada entrenamiento que hacemos. Ella me motiva para crecer y dar mi máximo como deportista”. Algo que corrobora la propia Gure, para quien “las dos nos ayudamos para que nuestros entrenamientos sean más intensos y así mejorar”.
Ambas alavesas se entrenan entre cuatro y cinco días por semana, de los cuales tres son oficiales y el resto lo hacen por su cuenta. Su entrenador les pone deberes y las dos los hacen en su tiempo libre. Tanto Gure como Izaro admiten ser buenas alumnas. “Siempre hacemos lo que nos comenta Txema, aunque haya días que cueste más”.
Carreto precisa que “entrenarlas es muy sencillo, ya que se portan muy bien y llevan a rajatabla los entrenamientos. Por eso mismo, estoy tan convencido de que tienen un gran futuro por delante”.
En cuanto a compaginar el deporte con el colegio, por el momento las jóvenes no lo llevan mal. “Depende de la semana. Es cierto que a veces tengo que estudiar bastante, pero me organizo bien. En época de exámenes cuesta más”, revela Izaro. “Los entrenamientos oficiales sí que puedo compaginarlos con los estudios. El resto, a veces me falta el tiempo, pero con un buen calendario y un estudio diario se lleva bien”, dice Gure.
Futuro y objetivos
Respecto al futuro más cercano, Gure tiene entre ceja y ceja el CESA. “Mi objetivo ahora mismo es entrenar aún más fuerte para poder hacer un buen tiempo a finales de julio en la competición con la selección de Euskadi. También tengo como prioridad probar el K4”, remarca. Unas metas que comparte su amiga Izaro, quien se propone “hacer un buen tiempo en CESA y el K2 hacerlo con compañeras de mi misma edad”.
Carreto no les cierra ninguna puerta porque, aclara, “les veo capaces de muchas cosas; las dos trabajan muy bien las distancias cortas, como la de 500 metros, y han estado peleando contra gente muy fuerte e importante de Euskadi. Si quieren pueden tener un gran futuro por delante”.
"Les veo capaces de muchas cosas; las dos trabajan muy bien las distancias cortas, como la de 500 metros, y han estado peleando contra gente muy fuerte e importante de Euskadi. Si quieren pueden tener un gran futuro por delante"
Un sueño a largo plazo radica en acudir a unos Juegos Olímpicos. “Sí, el objetivo es ese sin ninguna duda”, comenta Txema con humildad. “Hay que ir poco a poco e ir dando pasitos hasta lograr ese sueño porque el nivel del piragüismo a nivel estatal es muy grande. Entonces, hay que trabajar mucho para poder estar ahí”.
Ni a Gure ni a Izaro les tiembla la voz al escuchar la palabra olímpica. “¿Por qué no vamos a soñar con unos Juegos. Todo es posible y aunque aún nos quede trabajo por delante, vamos a entrenar para lograrlo y poder participar en unos Juegos”, desvelan.
En cualquier caso, la cautela es máxima, tal y como asegura Txema. “Durante todos estos años también ha habido palistas que tenían una gran progresión por delante y al final a causa de los estudios o trabajos, o que se marcharon a otros lugares a vivir, lo han acabado dejando”.
Sus comienzos
Gure se inició en el piraguismo en la pandemia. “Tenía unos amigos que también fueron a apuntarse. La opción existió ya que se podía hacer desde casa. Por aquel entonces estábamos todos confinados. Entrené desde mi hogar varios meses para después, por fin, poder tocar el agua, que fue cuando realmente me enamoré de este deporte”.
En el caso de Izaro, también hizo sus primeros pinitos en el año del confinamiento. “Era el único deporte que podía practicar y como más amigas de mi cuadrilla se apuntaron, yo también probé. Tuve la suerte de que empecé junto a mi hermana, por lo que todo fue más bonito”, señala.
"Mi objetivo ahora mismo es entrenar aún más fuerte para poder hacer un buen tiempo a finales de julio en la competición con la selección de Euskadi. También tengo como prioridad probar el K4"
A Txema le viene a la mente cómo resultaron aquellos meses y se lo toma con buen humor. “En las clases online estábamos con un palo de escoba y aunque suene gracioso, ahí fueron los comienzos, los cuales tuvieron bastante éxito. Prueba de ello es que tengo aquí y ahora a dos referentes de aquel invento”.
Una vez probaron el agua, ambas palistas protagonizaron el mismo recorrido. “Primero nos estrenamos con el mini kayak para luego pasarnos al K1 y así entrenar para mejorar nuestra técnica. Todo ese camino nos ha traído hasta aquí”, enfatizan.
Una progresión que avala su entrenador poniendo de ejemplo lo sucedido este mismo curso. “Desde principio de temporada, que fue en septiembre y hasta ahora, en la distancia normal, que son 3.000 metros, ambas palistas han bajado hasta dos minutos y medio. Han tenido una mejoría bestial”, ensalza. El optimismo de Txema no se queda ahí porque, añade esperanzado, “estoy convencido de que aún pueden mejorar mucho más”.
Respecto al crecimiento experimentado por el Boga Boga, Txema confiesa que ha habido momentos duros. “Siempre los hay con los proyectos nuevos, pero durante estas temporadas hemos vivido muchas cosas que nos han ayudado a seguir hacia adelante. Como por ejemplo, los más de 30 palistas que han pasado por el club y que estarán siempre en nuestros corazones”.
El entrenador aún recuerda su primera conversación para empezar a trabajar en el Boga Boga. “Al principio iba a estar tan solo un par de años porque vivo en Durango, pero ya han pasado ocho temporadas y continúo aquí porque mantengo la misma energía que el primer día. Y eso es gracias al material humano que hay que me ayuda a seguir aportando mi granito de arena”.
Carreto admite que las condiciones para entrenar son “un poquito justas”. “Aunque recibimos un gran apoyo de diferentes instituciones y del Ayuntamiento de Legutio, necesitamos un más ayuda para seguir mejorando”, recalca el técnico del Boga Boga, quien por último anima a los más jóvenes a disfrutar del piragüismo.
“Todo aquel que ha venido a probar este deporte ha repetido y se ha quedado un largo tiempo. Algo tendrá el piragüismo que atrapa a todo aquel que lo prueba”, concluye.