Campeones de halterofilia del Club Indarra Vital que desafían al tiempo
Martín, José e Izaro representan distintas generaciones unidas por la halterofilia y la idea de que la fuerza no tiene nada que ver con la edad
En la sala de halterofilia del centro cívico de Sansomendi, donde entrena el Club Indarra Vital, conviven generaciones muy distintas bajo una misma barra. Allí, entre unos 25 hombres y ocho mujeres que van desde el deporte escolar hasta veteranos, se cruzan historias apasionantes como las de Martín Rodríguez Arcos (78 años), José Manuel Escudero (62 años) e Izaro Pérez de Arrilucea (41 años). Los tres, campeones de España en categoría máster, representan mucho más que un podio compartido: son la prueba de que la fuerza también se mide en tiempo.
Martín y José llevan prácticamente toda la vida vinculados a este deporte. “Llevo más de 60 años”, resume Martín con naturalidad, mientras José asiente: “yo desde los 14 también”. En contraste, Izaro sonríe al reconocerse como la recién llegada: “yo practico halterofilia desde hace aproximadamente dos años y medio, antes realizaba crossfit”. Tres trayectorias distintas que confluyen en un mismo punto: seguir levantando.
Los halteras alaveses siguen al pie del cañón
Los tres coinciden en algo fundamental: lejos de ser un deporte perjudicial para personas mayores, consideran que la fuerza es una herramienta clave para mantener la salud y la calidad de vida. “El cuerpo funciona mucho mejor con una buena masa muscular que sin ella”, explica Martín.
Su caso es especialmente significativo. Después de abandonar la halterofilia durante 20 años, regresó a los entrenamientos con 72, animado por quien había sido alumno suyo y ahora era su entrenador. “Con 74 años participé en mi primera competición máster, y desde entonces he continuado compitiendo cada año”, relata.
Fuerza y salud
José también ha tenido etapas alejadas de las plataformas, pero siempre acaba regresando. “Cada vez que tengo tiempo y me encuentro bien físicamente, vuelvo a practicarlo. Es un deporte que siempre me ha dado satisfacción”, asegura.
En el caso de Izaro, la entrada fue mucho más reciente y natural. “La parte que más me gustaba del crossfit era la relacionada con la halterofilia. Por eso decidí probarla de forma más específica y continuar en este ámbito”, cuenta.
Los tres deportistas insisten en desmontar uno de los grandes prejuicios que rodean a este deporte: la idea de que levantar peso es peligroso o perjudicial a determinadas edades. Martín defiende que la clave está en aprender bien la técnica y practicar de forma adecuada. “No hay que tener miedo a la fuerza, porque es un aliado para la salud”, afirma. Además, recuerda que actualmente existen numerosos estudios que respaldan los beneficios del trabajo de fuerza, especialmente en edades avanzadas.
“Antes hacía 'crossfit', y la parte que más me gustaba era la de halterofilia”
Beneficios del deporte
Izaro comparte esa visión y enfatiza que la halterofilia tiene una imagen injustamente negativa. “Si se practica con buena técnica no es especialmente lesivo”, explica. “Te ayuda también en la vida cotidiana, por ejemplo a la hora de agacharte o levantar peso correctamente”.
José coincide plenamente y resume la cuestión de forma sencilla: “está todo muy bien estudiado y demostrado que el deporte ayuda a la salud y al bienestar. Experimentamos una especie de subidón. La tensión de la competición, las ganas de levantar y la concentración hacen que luego tengamos una sensación de bienestar que se mantiene durante varios días”, explica José sobre las sensaciones tras competir.
“Experimentamos una especie de subidón tras la tensión de las competiciones”
Martín reconoce que sigue sintiendo la presión competitiva pese a la edad. “Soy muy competitivo y eso implica cierta responsabilidad”, señala. Pero asegura que, cuando termina la competición, la sensación es casi rejuvenecedora. “Te liberas y te encuentras realmente bien”. Izaro, por su parte, también habla de esa energía especial que se genera en el campeonato. “La competición te activa mucho más, estás con más motivación y después te sientes muy bien”.
Compañerismo entre rivales
Aunque los tres han sido campeones de España máster, hablan de la competición desde un enfoque muy distinto al que suele asociarse al deporte de alto nivel. “Nosotros competimos principalmente contra nosotros mismos”, afirma Martín.
“Quiero ganar pero no aprovechándome de los errores de los demás”. De hecho, explica que si un rival está a punto de hacer un intento nulo, prefiere animarle para que consiga levantar la barra antes que beneficiarse de su error.
“La competición te activa mucho más, estás con más energía y motivación”
José resume esa filosofía con claridad: “va más allá de una medalla, es algo más personal. Se trata de superarte, de mantenerte, de seguir moviendo tus pesos. Es una lucha contigo mismo”.
Para Izaro, esa atmósfera fue una de las cosas que más le sorprendió al entrar en el circuito máster. “Hay más apoyo entre competidores, menos presión y te alegras más por los logros de los demás”, explica.
Preguntarles por una vida sin halterofilia provoca cierta perplejidad, miradas cómplices y alguna sonrisa discreta ante una cuestión que casi parece imposible de plantear. “Sería triste imaginar la vida sin la halterofilia”, admite Martín. “Soy consciente de que cada año se van perdiendo capacidades físicas, pero también estoy convencido de que, si dejara de practicarlo, me faltarían todavía más”.
“Para mí, hacer halterofilia a esta edad significa mantenerme joven”
Izaro tampoco completa abandonarlo. “Mi idea es continuar hasta que el cuerpo aguante. Si algún día lo dejo, no será por decisión propia”. Quizá ahí reside el verdadero valor de estos tres campeones del Club Indarra Vital. No solo en las medallas nacionales ni en los trofeos acumulados durante años, sino en demostrar que la fuerza no pertenece únicamente a la juventud.