Un nuevo finalista del Manomanista, organizado por Aspe y Baiko Pilota, saldrá del encuentro de este domingo en el frontón Adarraga de Logroño entre Darío Gómez e Iker Larrazabal. Las apuestas sitúan al pelaire como favorito, pero la cita es del todo imprevisible.
El peso de la historia
Iker Larrazabal repite semifinales en su segunda participación en el Manomanista de Primera. Es un hito destacable. Hay una tonelada de historia sobre los hombros del de Amurrio. Hace 66 años que no hay un finalista alavés. El último fue el legendario Ogueta, campeón en las ediciones de 1958 y 1959.
“Siempre sueñas con jugar una final como esta, que sería la primera para mí. Sería increíble. Darío es un rival difícil y hay que hacerlo muy bien. Siempre está el sueño de llegar”, cuenta el delantero de Amurrio, quien cede el protagonismo a su adversario. “Darío es un pelotari muy completo y el mano a mano es su modalidad favorita. Se le da muy bien. Está jugando de forma extraordinaria. Diría que es el favorito a llevarse la txapela. Si hago mi juego, puedo ganarle. Tengo que darle velocidad a la pelota y estar tranquilo”, explica Larrazabal.
El peligro de Darío
Sobre su estado, el amurriorra reconoce que llega “bastante bien”. “Estoy tranquilo y físicamente me encuentro bien. Estoy preparado para sufrir durante todo el partido”, manifiesta el de Baiko, quien augura que “Darío va a salir con mucha velocidad, como juega él. Saca bien y hace mucho daño. Somos pelotaris que le damos velocidad e intentaremos alargar la pelota para que no esté cómodo”.
Este martes no hubo problemas con el material, que Darío calificó como el “más rápido” del campeonato. "Quizá hoy es el día en que más pelota ha habido en cuanto a velocidad en el suelo. Me han parecido las más rápidas del campeonato, parecían guardadas para las semifinales", explica el riojano.
La final del 31 de mayo en el Navarra Arena espera.