Mendizorroza recibe hoy a un Barcelona todavía con la resaca de la celebración de su campeonato liguero en un encuentro que puede ser decisivo para la salvación del Deportivo Alavés. Los blaugranas, con el gran objetivo de la temporada ya cumplido, podrían apostar por varias rotaciones en su once y dar entrada a futbolistas menos habituales, entre los que ahora se encuentra Robert Lewandowski.

El delantero polaco, uno de los mejores goleadores de la última década, atraviesa un curso de menor protagonismo y podría estar ante uno de sus últimos partidos con la camiseta del Barça.

Lewandowski está firmando su temporada más discreta desde su llegada al conjunto catalán en la campaña 2022–23. El exdelantero del Bayern de Múnich, entre otros clubes, ha visto reducido su peso dentro del equipo y ha perdido minutos en favor de Ferran Torres, que ha ganado presencia como referencia ofensiva en el sistema culé.

Pese a que aterrizó en Barcelona con casi 34 años, Lewandowski había mantenido hasta ahora un rendimiento notable como blaugrana. Sin embargo, la presente temporada ha supuesto un bajón evidente respecto a sus cursos anteriores, como reflejan los 18 goles anotados, lejos de los registros firmados en campañas pasadas. El ejercicio anterior, sin ir más lejos, alcanzó sus mejores cifras como jugador del Barça con 42 tantos, más del doble que en la actual.

Un goleador histórico

Desde el primer momento, Lewandowski demostró estar a la altura de las expectativas. Llegó a tierras catalanas después de hacer historia en Alemania, primero en el Borussia Dortmund y, especialmente, en el Bayern de Múnich. Con el conjunto bávaro conquistó la Champions League, además de numerosos títulos nacionales, y se convirtió en el segundo máximo goleador histórico del club, solo por detrás de Gerd Müller.

Aun así, su fichaje generó ciertas dudas. No por su rendimiento, siempre sobresaliente, sino por su edad y por el importante contrato que firmaba con el Barcelona. Sin embargo, el delantero polaco no tardó en silenciar las críticas a base de goles.

En su primera temporada como culé anotó 32 tantos y en la segunda firmó 26. Más tarde, con la llegada de Hans–Dieter Flick al banquillo del Barça, volvió a recuperar su mejor versión. El técnico alemán ya le conocía bien de su etapa en el Bayern, donde juntos conquistaron la Champions de 2020 y donde Lewandowski alcanzó un nivel que, probablemente, le habría valido el Balón de Oro de no haberse cancelado por la pandemia.

La pasada campaña cerró el curso con 42 goles y fue uno de los grandes nombres propios del Barça. Todo hacía pensar que la edad seguiría sin pasarle factura y que mantendría su excelente rendimiento, pero esta temporada el escenario ha cambiado.

Futuro incierto

Durante la presente campaña, Lewandowski ha perdido parte de su protagonismo. Ha alternado minutos en punta con Ferrán Torres y ha sido relegado al banquillo en varios encuentros importantes. Su rendimiento no ha sido bajo, pero sí ha quedado lejos del impacto demoledor que había mostrado en cursos anteriores.

De esta manera, el delantero se presenta en Mendizorroza con una candidatura más que probable al once inicial, favorecida por las rotaciones que podría introducir Flick tras la consecución del título liguero. Además, lo hace con la duda de su continuidad en el aire.

El polaco termina contrato al final de la presente campaña y su renovación no parece sencilla. Su elevado salario y la pérdida de peso dentro del equipo son los principales obstáculos. En caso de continuar, Lewandowski tendría que aceptar previsiblemente un rol más secundario y unas condiciones económicas inferiores, algo que no está del todo claro después de haber demostrado que todavía conserva fútbol y gol en sus botas.

Aun así, el delantero de Varsovia sigue siendo una amenaza constante para cualquier defensa. Su olfato goleador, su capacidad para moverse dentro del área y su precisión en la definición obligarán a la zaga babazorra a mantenerse alerta durante todo el encuentro. Pese a su bajón de protagonismo, Lewandowski continúa siendo un peligro evidente para un Alavés que necesitará minimizar cada detalle suyo para sacar un resultado que le acerque a la salvación.