EL sábado por la noche, después de que sus 42 puntos, 10 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones y robos fueran vitales para que los Philadelphia 76ers batieran por 121-109 a los Atlanta Hawks, Joel Embiid reconoció que había acabado el partido con “bastante dolor” en su rodilla derecha y añadió un nuevo percance físico a la lista de dolencias que está afrontando en este amanecer de temporada. A sus problemas de fascitis plantar, su delicada rodilla y a la enfermedad no relacionada con el covid que le obligó a guardar reposo durante tres partidos a comienzos de mes, se le sumaba una lesión de hombro. “No sé lo que es, pero hay días en los que ni siquiera puedo levantar el brazo. Lo siento sobre todo cuando intento colocar tapones”, apuntó, respondiendo “mi intención es hacerlo” cuando se le preguntó si tenía intención de jugar el partido del domingo ante los Utah Jazz.

Veinticuatro horas después, no hubo ni rastro de esas incómodas molestias en el hombro. Embiid no solo jugó, sino que protagonizó una de las actuaciones individuales más soberbias de la historia de la NBA, completando una línea estadística jamás vista en la competición. Nadie había superado jamás en la misma contienda los 50 puntos, los diez rebotes, las cinco asistencias y los cinco tapones desde que este último epígrafe estadístico se contabiliza de manera oficial (temporada 1973-74) y el pívot de los Sixers terminó con 59 puntos (19 de 28 en lanzamientos de campo y 20 de 24 en tiros libres), 11 rebotes, 8 asistencias y 7 tapones en la victoria de Philadelphia contra los Utah Jazz (105-98), uno de los conjuntos revelación del presente ejercicio, que servía para equilibrar su balance de triunfos y derrotas (7-7). No solo fue que Embiid coqueteara con el cuádruple doble, sino que quizás lo más portentoso de su actuación estuvo en el hecho de que él solo anotó 26 de los 27 puntos que firmaron los 76ers durante el último cuarto. Coqueteó también con la posibilidad de derribar la barrera de los 60 puntos, pero falló un triple a 23 segundos del final con el 103-98 y en la última acción del partido, tras capturar un rebote defensivo, no quiso intentar un tiro a la desesperada pese a los aspavientos de su compañero Tyrese Maxey.

Estos 59 puntos suponen la máxima anotación de la carrera del pívot camerunés de 28 años y la más alta de la actual temporada de la NBA, superando los 51 que la misma noche del domingo había firmado Darius Garland, base de los Cleveland Cavaliers. A Embiid, segundo en la votación para el MVP las dos últimas temporadas, le está tocando tirar del carro de los 76ers en los últimos compromisos incluso más de lo habitual como consecuencia de la lesión de James Harden, la otra gran estrella del equipo, y lo está haciendo de manera magnífica, aunque seguro que a Doc Rivers le gustaría no tener que exprimirle tanto como consecuencia de su fragilidad física –se perdió sus dos primeras temporadas como profesional en la NBA y nunca ha superado los 68 partidos de temporada regular disputados–. Pero perlas como las del domingo calibran su dimensión como jugador y vuelven a impulsarle en la carrera en pos de la designación como mejor jugador de la competición, una de sus grandes aspiraciones.

Según el periodista Mike Vorkunov, en la historia de la NBA ha habido 194 partidos en los que algún jugador haya anotado más de 55 puntos. De ellos, ninguno –desde el curso 1973-74– colocó además siete tapones, solo catorce superaron las ocho asistencias del camerunés y únicamente nueve necesitaron lanzar menos de 28 veces a canasta. Su influencia en el partido fue de tal magnitud que en los once minutos que permaneció sentado en el banquillo Utah superó a los 76ers por 18 puntos. “Nunca he visto una actuación tan dominante si se combinan la parcela defensiva y la ofensiva”, dijo Doc Rivers sobre su jugador, que firmó la quinta mayor anotación histórica de un jugador de Philadelphia por detrás de Wilt Chamberlain (68, 65 y 62 puntos) y Allen Iverson (60). En su discurso final, hubo lugar para su habitual sentido del humor: “A mi hijo le diré que he hecho un cuádruple doble con 60 puntos”.