El desaire de Messi a Eder: de la anécdota a la hipérbole

Barça y Juventus confirman el cambio de jugadores: 72+10 millones por Arthur y 60+5 por el bosnio Miralem Pjanic

30.06.2020 | 03:11
Eder Sarabia da instrucciones a Rakitic durante una pausa de hidratación del partido ante el Celta. Foto: Efe

barcelona – Cuando un equipo cambia de entrenador ejerciendo de líder de LaLiga Santander y está vivo en la Champions, ficha a otro que se deshace en elogios hacia su maestro Johan Cruyff, promete dar espectáculo, incluso anteponiéndolo al resultado, y ocurre que ha perdido el liderato, está a dos puntos del Real Madrid (tres con el golaverage particular), el título liguero se escapa y el espectáculo también brilla por su ausencia la crisis toma forma. En ese estado de cosas cualquier gesto se interpreta, generalmente con un matiz negativo e incluso llegando a la hipérbole. ¿Fue para tanto el desplante de Leo Messi a Eder Sarabia? Con el Barça lider, habría pasado totalmente desapercibido.

Pero un equipo con ese elenco de estrellas balompédicas, que aspira a todo pero que sólo ha ganado 23 puntos de los 48 jugados fuera de casa (seis victorias, cinco empates y cinco derrotas) no parece que tenga trazas de campeón. El último traspié, que puede tener mucha transcendencia para el curso del campeonato, fue frente al Celta, que igualó por dos veces en Balaídos (2-2) los goles de Luis Suárez. El partido se jugó a las cinco de la tarde y no fue hasta la noche del domingo, en el programa El Partidazo de Movistar cuando se mostraron las imágenes del supuesto desplante de Messi a Eder Sarabia en el último tiempo para la hidratación de los jugadores y ante la presencia de Quique Setién, que asistía a la escena con la mirada perdida. Hay que recordar que en ese momento el Barça vencía al Celta por 1-2. Luego, en el minuto 88 llegó el fantástico gol de Iago Aspas para el definitivo 2-2.

En la noche del día siguiente El Partidazo quiso sobreponer la imagen radiante del Real Madrid, que minutos antes había derrotado al Espanyol, frente a la derrotista de su antagonista, el Barcelona. Y enseñó la imagen del eléctrico ayudante de Setién, Eder Sarabia, castigado por Messi con el látigo de su indiferencia.

No es normal que un segundo entrenador acapare tanto protagonismo, pero como advierte el hijo del gran Manu Sarabia, vivir los partidos con esa pasión está en su ADN. Dicha actitud apenas se tuvo en cuenta en sus etapas anteriores, en la UD Las Palmas y el Betis, pero sí en un gigante como el Barça, y más si el foco está puesto en el clásico. El pasado 18 de diciembre, donde las cámaras de Movistar le hicieron un exhaustivo seguimiento durante el Barça-Real Madrid jugado en el Camp Nou (0-0), captando numerosos tacos y también imprecaciones hacia algunos jugadores. La fama se echo definitivamente sobre Eder Sarabia.

Lo sucedido en Balaídos le sirvió a Marca para titular así: Divorcio total: Messi ignora a Eder Sarabia en una pausa de hidratación. Entre los diarios deportivos catalanes, Sport destacaba: Tensión en Balaídos entre Sarabia y los jugadores; mientras que Mundo Deportivo lo interpretaba con otro matiz: El mosqueo de Messi que pagó Sarabia en Balaídos.

En la rueda de prensa previa a la dura prueba que le aguarda hoy al Barça ante el Atlético de Madrid , Quique Setién negó que exista un problema grave entre el cuerpo técnico y el vestuario, y aseguró tener una buena relación con sus jugadores, pese a reconocer puntos de vista distintos sobre algunos aspectos del juego.

"Cuando no llegan las victorias a todo se saca punta. El circo está así montado. La relación con los jugadores es buena; no veo ningún problema importante", destacó Setién.

Pjanic por Arthur Mientras tanto, el Barça cristalizó ayer el fichaje de Miralem Pjanic, de 30 años, en una operación que incluye el traspaso de Arthur, de 23, a la Juventus. El centrocampista bosnio llega por 60 millones de euros más cinco en variables, mientras que el Barça se embolsará 72 millones más 10 en variables por la salida del brasileño. El Barça obtiene 12 millones de beneficio y se ahorra los 20 millones que le restaban en la amortización de Arthur.