La Inversa y Kempchen Gallery presentan desde el pasado día 19 Lo que queda del mar cuando cierro los ojos, nueva exposición individual del artista vitoriano Víctor Echevarría en Donostia. La muestra supone la continuación natural de Donde se tocan –presentada en La Inversa en 2025– y articula el siguiente estadio de una investigación pictórica que ya se ha convertido en una de las más singulares del panorama vasco contemporáneo.
Aunque el mar continúa siendo el territorio desde el que parte su trabajo, no constituye su verdadero tema. El proyecto pictórico que presenta Echevarría se centra en la memoria y las transformaciones que toda experiencia deja inscritas en el cuerpo, plasmando en su obra aquello que el paisaje produce.
Un proceso guiado por la intuición y las capas de color
La luz sobre el agua, la vibración del horizonte, el movimiento incesante de la superficie marina se convierten en detonantes de una búsqueda que explora cómo las personas perciben y recuerdan. Sus pinturas nacen de un proceso profundamente corporal donde el gesto precede a la imagen y la intuición a la explicación. El artista estructura su diálogo mediante la superposición de capas de color construyendo superficies donde la imagen aparece y desaparece continuamente, una metáfora del propio recuerdo.
Lienzos de gran formato para envolver al espectador
La exposición reúne varios lienzos de gran formato acompañados por una serie de obras de menor escala. Las piezas monumentales, las cuales transforman la relación habitual entre espectador e imagen, permiten que la pintura ocupe gran parte del campo visual para generar una sensación de proximidad que envuelva la mirada. Frente a ellas el mar se convierte en una experiencia sensible que abraza al observador. De este modo, la contemplación deja de ser una mera observación para dar paso a una relación más íntima con la obra.