Si por algo se ha caracterizado la temporada 2025-26 del Kosner Baskonia en contraste con otras campañas es en que todos los jugadores que han pasado por Zurbano han tenido su oportunidad a las órdenes de Paolo Galbiati.
Mientras que en unas ocasiones los problemas físicos de sus compañeros –que han sido muchos en este curso con cuatro partidos más de fase regular de la Euroliga– han sido los que han abierto la puerta a actores secundarios, las extensas rotaciones del técnico italiano para no quemar a sus plantilla y poder mantener el alto ritmo propuesto en los partidos también han permitido ver diferentes caras sobre la pista.
De hecho, a lo largo de la campaña nada menos que 21 jugadores han vestido la camiseta azulgrana, aunque cuatro de ellos –Stefan Joksimovic, Vit Hrabar, Mate Khatiashvili y Juom Maker Bol– lo han hecho con ficha del filial para cubrir problemas de bajas.
El caso es que entre los jugadores que han dejado el equipo con la temporada ya empezada y los fichajes que se han ido concretando sobre la marcha –Kobi Simmons, Eugene Omoruyi, Gytis Radzevicius y Jesse Edwards– son muchos los jugadores que han pasado por las manos de Galbiati y han colaborado, para bien o para mal, en una temporada de matrícula de honor en la Copa, sobresaliente en la liga regular de la ACB y suspenso en la Euroliga y el play off.
Hay seis jugadores que han conformado el núcleo duro de Galbiati, que son con los que murió en la segunda parte del encuentro decisivo del play off ante el Joventut: Trent Forrest, Kobi Simmons, Timothé Luwawu-Cabarrot, Eugene Omoruyi, Rodions Kurucs y Mamadi Diakite.
Los seis jugadores con excelentes cualidades físicas, capaces de defender a jugadores de distintas alturas, versatilidad ofensiva y amenaza tanto desde el perímetro como por dentro. La combinación de características perfecta para el baloncesto vertical y de mucho ritmo pretendido por Galbiati.
Los seis han rendido a un nivel fantástico y, excepto Simmons, que partió por detrás de Howard en la ACB y ha terminado siendo el elegido para el tramo final del curso, fueron fundamentales en la consecución del título copero en Valencia.
Eso sí, los equipos no pueden estar únicamente formados por estrellas y ha habido también varios jugadores con roles específicos de plena confianza para Galbiati, aunque en los minutos decisivos ha recurrido a sus puntas de lanza.
Ese es el caso, por ejemplo, de Matteo Spagnolo y Gytis Radzvicius, soldados de Galbiati y encargados de dar equilibrio al plantel, conscientes de que no ser las primeras opciones en ataque, pero dispuestos a aportar. Mención especial merece el papel del italiano en la ACB, donde ha sido uno de los pilares del equipo por el descarte de extracomunitarios ejerciendo de base y escolta.
También pueden estar satisfechos con su temporada Rafa Villar, que se ha ganado sus minutos en la liga doméstica a base de trabajo y ha sido capaz de frenar a exteriores de primer nivel con mucha más experiencia; Stefan Joksimovic, que a sus 17 años ya ha disputado 21 encuentros oficiales con el primer equipo, o Hamidou Diallo, cuyos números le valieron un contrato millonario en China que no pudo rechazar en diciembre.
Varias notas negativas
El resto de baskonistas, sin embargo, seguro que no están satisfechos con cómo ha ido la temporada para ellos en lo individual. A Markquis Nowell no se le puede negar su profesionalidad y haber dado todo lo que tenía, pero la Euroliga se le ha quedado algo grande, precisamente por esos 1,72 metros que lo condicionan atrás. En la ACB ha sido el descarte habitual.
Markus Howard, por su parte, ha vivido un auténtico infierno, con un rendimiento a años luz del que lo llevó a ser el máximo anotador de la Euroliga, con numerosos percances físicos que le han frustrado todo el año y la estocada final de ser el descarte en el tramo decisivo del curso pese a su contrato de estrella.
Tadas Sedekerskis, lastrado por su físico, tampoco ha sido en ningún momento el jugador al que el club renovó hasta 2029, mientras que Khalifa Diop mostró una mejoría insuficiente hasta que una lesión lo dejó fuera de combate en febrero. Frisch y Edwards, por último, no han dado muestras de estar preparados aún para el máximo nivel europeo, mientras que Samanic protagonizó el episodio más surrealista del curso con su abrupta salida. El análisis queda ahora en manos del club.
Trent Forrest
IMPARABLE. Su segundo año ha sido el de su consagración como uno de los mejores bases de Europa. En un sistema más adecuado a sus características y ya adaptado, ha sido el comandante general, letal en sus internadas a canasta y MVP de la Copa.
Kobi Simmons
MUCHA CLASE. Llegó como refuerzo temporal por la lesión de Forrest, pero su adaptación fue tan rápida y su rendimiento tan sobresaliente que terminó quedándose y seguirá el curso que viene. Muchos puntos en sus manos, un físico ideal y capacidad para jugar al ‘uno’ y al ‘dos’.
Markquis Nowell
DESPLAZADO. Llegó para ser el base suplente, pero sus escasos 1,72 metros lo condicionaron en defensa y terminó siendo condenado al ostracismo tras la llegada de Simmons. Su actitud y profesionalidad han sido intachables hasta el último día y ha dejado chispazos de su talento.
Rafa VIllar
IMPLICADO. Aunque en la Euroliga ha tenido escaso protagonismo, en la ACB su papel ha sido muy importante por los descartes. Con energía y esfuerzo cada vez que saltaba a la cancha, se ha ganado sus minutos y no se ha arrugado ante nadie. Margen de mejora en ataque.
Matteo Spagnolo
PEGAMENTO. Ese cupo de calidad que faltó otros años. Pese a su juventud, ha demostrado ser un jugador ya hecho. Importante en ambas competiciones, ha jugado en los dos puestos exteriores y ha asumido galones en ataque cuando lo pedía el partido. Año muy sólido.
Markus Howard
IRRECONOCIBLE. Con diferencia su peor curso en el Baskonia. Ya estaba siendo un año difícil por sus lesiones y su bajo rendimiento hasta que llegó Simmons, que le comió la tostada totalmente. Duele que el mejor pagado ni siquiera haya participado el último mes.
Stefan Joksimovic
JOYA. El jugador más talentoso que ha dado la cantera en mucho tiempo. Batió varias marcas de precocidad y no desentonó cuando tuvo que ayudar al equipo por las bajas en 21 partidos oficiales. Si sigue, habrá que disfrutar de él lo que le quede, ya que apunta muy alto.
Hamidou Diallo
ARTIFICIOSO. Llegó como fichaje estrella del verano y mostró unas cualidades físicas prodigiosas, dejando acciones increíbles. Sin embargo, su marcha a China con una oferta irrechazable dotó de equilibrio en el puesto de alero, que tenía demasiados gallos. Más vistoso que efectivo.
Timothé Luwawu-Cabarrot
LA ESTRELLA. El líder ofensivo del equipo. Ha dado un salto cualitativo en su segundo año y se ha echado el equipo a la espalda durante todo el curso. Máximo anotador de la ACB y cuarto de la Euroliga, con una regularidad extraordinaria. Peso también dentro del vestuario.
Tadas Sedekerskis
CONDICIONADO. Volvió de la Eurocopa con molestias físicas, pasó por el quirófano y para cuando logró recuperarse no le dio tiempo a conseguir un tono físico que le permitiera ser importante. Deberá aprovechar el verano para poder reencontrarse consigo mismo.
Gytis Radzevicius
DISCRETO. Ha tenido el rol de defender, trabajar en el rebote y mantenerse abierto en ataque para lanzar cuando estuviera liberado, con buenos porcentajes de acierto. Eso sí, le ha costado generarse sus propias canastas y le ha faltado valentía para jugarse algunos tiros. Poco ruido.
Clement Frisch
SIN CONFIANZA. No ha logrado asentarse en el equipo pese a llegar con buenos números de la liga francesa. Nervioso cada vez que ha entrado en la cancha, sólo tuvo algún partido destacable cuando se acumularon las bajas. Más ímpetu que acierto y sin la confianza de Galbiati.
Rodions Kurucs
GUERRERO. El encargado de poner la garra y elevar la intensidad del equipo cada vez que está en la cancha. Se ha dejado la piel con esfuerzos como el de jugar lesionado la Copa y además ha dado un paso al frente en cuanto a acierto exterior. Dispuesto a pegarse con todos bajo los aros.
Eugene Omoruyi
NOTABLE EN TODO. Llegó como sustituto temporal para Tadas y terminó siendo una pieza fundamental. Además de su poderío físico y capacidad de jugar en distintas posiciones se ha destapado como un gran pasador con una fantástica lectura y comprensión del juego.
Mamadi Diakite
EL PÍVOT DEL FUTURO. Le costó el inicio de la campaña por la infección estomacal que le hizo perder diez kilos, pero luego se ha consagrado como uno de los mejores pívots recientes del Baskonia. Tiro exterior, agilidad, muelles y una capacidad innata para colocar tapones.
Luka Samanic
ADIÓS PRECOZ. Ya había salido de forma extraña del Fenerbahce el curso anterior y este quiso dejar el Baskonia al poco de arrancar el curso por un desencuentro con Galbiati cuando estaba siendo de los mejores. Su talento bajo los aros no se suplió.
Khalifa Diop
DESAFORTUNADO. Estaba siendo más consistente que en cursos anteriores hasta que cayó lesionado el 15 de febrero y no volvió a jugar. Aunque la surte no le ha acompañado, la realidad es que sigue sin cumplir con la expectativas que generó su fichaje en el verano de 2023.
Jesse Edwards
PARCHE. El club, que no cubrió la baja de Samanic, se trajo a Edwards en el tramo final tras la lesión de Diop, aunque fue más un parche para una zona debilitada que un jugador diferencial. Buenas condiciones físicas, pero poco contundente y con escasos recursos para anotar en la zona.