El primer email se lo mandó Unai Lobo el 27 de enero de 2021. Él y Ángel Katarain habían compartido una y mil vivencias durante los años de furgoneta de Betagarri, charlas que el gasteiztarra quería poner negro sobre blanco. Fue una música que al conocido técnico de sonido de Ordizia le sonó bien. El resultado es Ángel Katarain. Los sonidos de mi vida (Desacorde Ediciones), una biografía que lanza, además, una mirada a la Euskal Herria de finales del siglo pasado y de principios de este.
No pocas conversaciones mantenidas desde aquel primer correo electrónico tanto en Vitoria como en la localidad guipuzcoana han servido para dar forma y fondo a una publicación en la que también se incluye abundante material fotográfico. “El 60 o el 65% de las cosas que aquí cuenta, ya se las había oído cuando era el técnico de sonido de Betagarri, pero ahora me he llevado también mis sorpresas”, apunta Lobo. También las habrá para quienes se asomen a esta obra, ya sepan quién es Katarain o no tengan idea alguna de su trayectoria personal, musical y política.
“Una de las cosas que más me gusta es que él cuenta muchas cosas sin filtro, con naturalidad. Cuando contamos una versión de la historia, estamos tapando la otra. Pero aquí se cuentan con normalidad muchas cuestiones relacionadas, por ejemplo, con ETA, con la tortura, con… mostrando que todos tenemos nuestras contradicciones, que no todo es un trazo gordo de o blanco o negro y ya está”. Al fin y al cabo, el libro habla de acosos, boicots, atentados, exilios, detenciones, torturas, homenajes, del asesinato de su hermana Yoyes y fugas… pero además de cultura, creación, experimentación, música...
“Puede ser un libro muy interesante para aquella gente a la que le han contado que aquí solo ha habido buenos y malos”
“Me parece que puede ser un libro muy interesante para aquella gente, sobre todo de fuera de Euskal Herria, a la que le han contado que aquí solo ha habido buenos que han sido buenos toda la vida, y malos que han sido malos toda la vida. Pero a los que, por suerte o por desgracia, nos ha tocado vivir un montón de cosas sabemos que esto ha sido un batiburrillo mucho más complejo”, apunta Lobo, que sonríe cuando se le plantea qué queda en este hoy de un pasado reciente que, sin embargo, parece muy lejano. “Hablamos de cosas que hoy en día parecen imposibles o increíbles, pero no hace tanto, podríamos estar, como ahora, en el Casco Viejo, venir una furgoneta de la Policía, bajarse los agentes y empezar a pegarnos sin más”.
Charla libre y abierta
Desde la infancia de Katarain y su relación especial con uno de sus abuelos, el aitona José, hasta los años de experimentación en cuevas pasando por Imanol, Jonan Ordorika… Es imposible resumir en estas pocas líneas todo lo que esta publicación recoge y eso que no es Los sonidos de mi vida un libro largo precisamente. Todo lo contrario. “Hay gente que me dice que se lo está leyendo de una tirada”. No en vano, también la forma ayuda, puesto que transmite esa sensación de conversación entre amigos que, eso sí, tiene público. Así se presenta una obra que nace de “charlas libres y abiertas”.
“En realidad, Ángel siempre ha sido una persona muy callada. Yo soy mucho más hablador”, sonríe Lobo, que tras publicar el poemario Poemas en el ángulo muerto, cambia aquí por completo de formato e idea. Una publicación para la que Katarain solo le puso una condición desde el principio, que ambos estuvieran de acuerdo con el resultado final, sabiendo que eso igual no se producía. Hay que tener en cuenta, además, que entre estas páginas se hablan de situaciones nada fáciles que no solo tienen que ver con el técnico de sonido, sino que apelan a todo un pueblo.
“Quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar con él o de conocerlo en algún momento de su vida sabemos que Kata es alguien especial, y los que ni siquiera habíais oído su nombre, aunque tal vez sea difícil de entender sin conocerlo personalmente, creo que os podréis hacer una idea asistiendo a esta charla entre colegas”, deja escrito Unai Lobo al principio de este libro. Seguramente es la mejor descripción de lo que el público se va a poder encontrar entre las páginas de una creación que justo se hace realidad ahora, aunque se viene escribiendo, sin saberlo, desde el día que Ángel Katarain nació en 1961.