Tras la intervención de Ana Palacio en las Jornadas Tecnológicas de Euskaltel, fue el turno de subir al escenario para Álex Rayón, experto en innovación y CEO de Brain & Code, quien aportó su visión sobre cómo deberían afrontar las empresas su estrategia tecnológica en este contexto de cambio constante y acelerado en el que vivimos.
Y es que, en la actualidad, la transformación de las empresas tal y como las conocemos parece inevitable. “La innovación es gestión del cambio”, definió. Tal como explicó Rayón, la inteligencia artificial ya está alterando la forma en la que se realizan muchas tareas, hasta el punto de que las máquinas llegan a comprender partes del lenguaje incluso mejor que los propios humanos. Esto, planteó, nos obliga a cuestionarnos ciertas estructuras tradicionales que siguen estando dentro de las empresas, como por ejemplo, “¿qué hacer con un departamento destinado a digitalizar un Excel de gastos?”. ¿Es necesario seguir contando con él o podemos evolucionarlo hacia alguna otra actividad?
Queda más que demostrado que la inteligencia artificial optimiza procesos por lo que, lejos de rechazarla, los trabajadores y trabajadoras deberían incorporarla a su actividad diaria. Sin embargo, ahí surgen las reticencias; es innegable que existe una resistencia al cambio porque el trabajo ha formado parte de la identidad de las personas, de cómo entendemos nuestro papel en la sociedad, en el mundo. No obstante, para Rayón, el verdadero reto no es la desaparición de empleos, sino la velocidad a la que avanza la tecnología.
Propiedad de los datos
Ante la pregunta que se puede hacer cualquier empresario, de cómo la inteligencia artificial me puede ayudar, el experto detalló en cinco pasos cómo esta tecnología pueda simplificar los procesos cotidianos: buscar información, sintetizarla, combinar distintos documentos para extraer conclusiones, generar contenidos y, finalmente, apoyar la toma de decisiones. “La IA es ya capaz de participar en todos estos procesos cognitivos” y, por lo tanto, acelerar cualquier proceso. Pero a la vez, en esta rueda imparable de cambios, Rayón vaticinó otro que va a afectar a todos; puso la mano en el fuego que de aquí no mucho tiempo pagaremos por estos sistemas gratuitos de IA.
Otro de los dilemas que abraza la IA y que se planteó durante el diálogo es sobre la privacidad y la propiedad de los datos. Más allá de que se sepa nuestro nombre o nuestro mail, existe una nueva problemática; ¿qué ocurre con toda la información que generan los usuarios y las empresas, especialmente cuando un trabajador abandona una organización? “Estamos transfiriendo nuestro proceso cognitivo a las máquinas”, advirtió Rayón.
No obstante, también aseguró que el valor humano seguirá siendo imprescindible; “la tecnología podrá ser superior en ejecución, pero el criterio, la ética y la toma de decisiones seguirán dependiendo de las personas”.
En definitiva, las empresas deberán abordar tres grandes ideas en esta nueva etapa: integrar la inteligencia artificial, conocer la tecnología -incorporando agentes en los procesos- y actuar con prudencia, dejar fluir. “Yo recomendaría esperar seis meses antes de tomar decisiones drásticas”, afirmó.