José Ángel Martínez Bujanda, referente en la atención pastoral a presos, ha fallecido este jueves a sus 68 años. El sacerdote alavés, natural de Santa Cruz de Campezo, era conocido como Txarly en el conjunto de la Diócesis de Vitoria.
Con una fuerte conciencia social y educado en una familia cristiana, ingresó en el Seminario de Vitoria para explorar su vocación al sacerdocio. Tras encontrar ahí su camino, decidió seguir a Cristo ordenándose sacerdote el 4 de diciembre de 1982 en el Seminario de Vitoria en una celebración presidida por el entonces Obispo Mons.
Su primer destino fue en la parroquia de Oyón, donde se incorporó al equipo sacerdotal de esta localidad riojanoalavesa. Allí permaneció hasta 1996 llegando a ser párroco y a la vez profesor de la asignatura de Religión en el Instituto de Laguardia.
A finales de los 90 se traslada a Vitoria para colaborar como párroco in sólidum en la parroquia de San Vicente Mártir en el barrio de Arriaga hasta el año 2003, fecha en la que pasa a una nueva responsabilidad y que mantendría hasta la actualidad: la Pastoral Penitenciaria. Mons. Asurmendi le encomendó primero como capellán segundo del Centro Penitenciario de Nanclares de la Oca para, dos años después, ser nombrado encargado de la atención pastoral en esta cárcel. Con el traslado a Zaballa, este sacerdote alavés se mudó allí también con los internos, personas que siempre estuvieron en el centro de su labor pastoral.
Así, desde el año 2003 y hasta la actualidad, Txarly se dedicó en cuerpo y alma a los presos y presas que cumplían sus condenas en Álava. Fue él quien impulsó las salidas terapéuticas con internos acompañados de voluntarios de la Pastoral Penitenciaria.
Estas salidas de encarcelados eran las primeras para muchos y de cuyo éxito dependía los futuros permisos, por lo que José Ángel Martínez de Bujanda siempre puso empeño en acompañar y cuidar a todos estos internos para sus procesos de rehabilitación.
Durante estos más de 20 años de servicio abnegado a miles de presos y presas, el sentir general de estos internos fue siempre de agradecimiento a él y a los voluntarios que semana tras semana, mes tras mes y año tras año, dedicaban gran parte de su tiempo a acompañar a estas personas privadas de libertad por delitos cometidos en el pasado.
Entre ellos, los más pobres de entre los presos, sienten un especial agradecimiento porque siempre fue generoso con ellos para su tiempo en la cárcel. Generoso aportándoles dinero para que pudiesen hacer compras en el supermercado de la cárcel, con sellos y cartas para que escribieran a sus familiares o con turrones y demás en tiempo de Navidad entre otros. Además, salió en numerosas ocasiones con presos tanto de la antigua cárcel de Nanclares como de la nueva de Zaballa para hacer el Camino de Santiago.
Vivía en el barrio de Arana y era muy conocido por ser muy sociable en sus calles, plazas y establecimientos. Seguía yendo al Centro Penitenciario hasta el mismo día de ayer y precisamente, la pasada semana, protagonizó una conferencia junto con el responsable nacional de Pastoral Penitencia, José María Carod, donde hablaron de la esperanza y la dignidad de las personas que viven en la cárcel.
El funeral para rezar por su alma y que pueda descansar en la paz del Señor será mañana viernes a las 18.30 horas en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Santa Cruz de Campezo con una misa presidida por el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde.