Salvo por una exposición colectiva más o menos reciente, Jabier Herrero (Laudio, 1965) no había tenido la oportunidad de presentar su obra en Gasteiz desde hacía alrededor de dos décadas. Pero la espera, por fin, ha concluido.
El artista inaugura mañana jueves 30 -19.30 horas- en Zas Kultur su muestra Yo soy el otro, en la que valiéndose de la pintura sobre papel presenta una decena de series de dos, tres y hasta cuatro imágenes casi iguales donde la repetición no actúa como copia, sino como una manera de mirar la diferencia.
El título del proyecto, que ha visto la luz este 2026, tiene su origen en la experiencia biográfica del también escultor y grabador, quien tiene un hermano mellizo y ha pronunciado en incontables ocasiones esa frase, Yo soy el otro, al ser confundido con él.
Una vivencia que se cruza con dos descubrimientos de Herrero entre finales de los años 80 y comienzos de los 90 del pasado siglo: el grabado como territorio para la imagen repetida y seriada, durante sus estudios en la Escuela de Deba, y la obra del poeta y ensayista Fernando Pessoa con sus heterónimos. Un Libro del Desasosiego que marcaría la "pauta" del artista alavés entre "lo pictórico y lo literario".
"Azar" y "casualidad", según ha remarcado hoy el propio Herrero en la presentación pública del trabajo, que a la postre han dado forma a este Yo soy el otro.
En las pinturas, que ocuparán tanto la galería como el escaparate del espacio de la plaza San Antón hasta el 4 de junio, lo semejante nunca es idéntico. Una forma se desplaza, un color cambia y un gesto se altera de forma mínima. La imagen parece volver, pero cuando regresa lo hace con una pequeña variación, situándose en un lugar donde la identidad se desdobla y la repetición revela que nada permanece del todo igual.
Como una “prenda íntima”
Todo ello en un soporte, el papel, que “encanta” a Herrero, tal y como ha confesado: “Cierro los ojos, miro el tacto que tiene y sé para qué tipo de técnica lo voy a utilizar. Si fuera un poco práctico diría que lo utilizo porque ocupa poco para almacenarlo. Pero no, es más que eso. Es como si fuera una prenda íntima de vestir”.
El artista todavía no ha dado por concluido este proyecto, por lo que prevé que en los próximos meses “saldrán unas cuantas piezas más sobre la misma idea”. Aunque eso ya dará, si es caso, para otra exposición.
Las piezas expuestas en Zas también formarán parte de un catálogo que elaborará el espacio vitoriano.