Sería imposible resumir aquí la trayectoria musical de Iker Sánchez Silva, un camino que el director de orquesta ha recorrido, en gran parte, desde la capital alavesa. Hoy su camino profesional y vital discurre por otros lares, pero el creador nunca pierde de vista a una ciudad a la que ahora regresa, pero en su faz de pintor. No es la primera vez que expone en la Escuela de Artes y Oficios, en un centro del que fue alumno durante sus años de residencia en Vitoria. Aunque a lo largo de esta primavera, sí se estrena en el espacio del paraninfo, donde puede desplegar dos de sus series más recientes.

En concreto, la treintena de cuadros de medio y gran formato que conforman esta propuesta en el espacio de la plaza Conde de Peñaflorida se van a poder visitar hasta el próximo 9 de junio. Será la oportunidad de adentrarse en una exposición que se inauguró ayer por la tarde con Gesto y Resonancia, una acción de pintura en vivo y música electrónica en la que Sánchez Silva contó con la participación del músico, compositor, director y profesor gasteiztarra Guillermo Lauzurika, todo ello ante un numeroso público.

Iker Sánchez Silva Pilar Barco

“Sigo manteniendo una buena relación con varios profesores de la escuela y es un placer volver a exponer en el centro”, apunta Sánchez Silva, que comenzó su andadura como alumno entre estas paredes en 2003.

Las propuestas

Ahora regresa para compartir, por un lado, Promenade, una producción en la que une sus dos pasiones, es decir, la música y la pintura. El punto de partida se encuentra en Cuadros de una exposición, obra compuesta por Mussorgsky a partir de una muestra póstuma organizada como homenaje al pintor Viktor Hartmann

Guillermo Lauzurika en la inauguración de la exposición de Iker Sánchez Silva Pilar Barco

Promenade es el tema que se intercala entre las piezas dedicadas a cada cuadro a modo de introducción. Hace referencia al deambular del visitante a lo largo de la exposición. “Esta colorida instrumentación es la que he querido revisitar en esta serie de nuevas pinturas, tomando como punto de partida los cuadros que han sobrevivido de aquella retrospectiva de Hartmann así como el estudio musical de Los cuadros de una exposición de Mussorgsky/Ravel y que he tenido la fortuna de interpretar en varias ocasiones”, por ejemplo, en Vitoria.

A eso se une otra serie (Lilik) en la que se recogen piezas realizadas a lo largo de los últimos diez años y que, en este caso, centran su mirada en la botánica. Son las plantas las que, en este caso, reclaman la atención para ser llevadas al cuadro bajo el particular sello de Sánchez Silva.

Aunque es conocida, y reconocida, su faceta como director de orquesta, también su camino dentro de la pintura, ha ido asentándose en los últimos años, consiguiendo repercusión de cara al público. Ahora, desde la Escuela de Artes y Oficios que él conoce bien, hay una nueva oportunidad de adentrarse en sus mundos.