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Gitanos del Norte: música de la que sentirse orgullosos

Con intérpretes tanto de Álava como de otros territorios cercanos se pone en marcha este nuevo proyecto musical

Gitanos del Norte: música de la que sentirse orgullososPilar Barco

Son nombres de sobra conocidos en la escena tanto por sus proyectos personales como por las colaboraciones con terceros. Un buen día, reunidos en la capital alavesa, empezaron a tocar juntos por el sencillo pero fundamental hecho de pasarlo bien, sin más pretensiones. Eso sí, Miguel Jiménez, Jorge Pisa El Boli, Enrique El Vaca y Alberto El Ratón vieron aquella jornada que allí había algo más a lo que poder dar forma. El proyecto de Gitanos del Norte empezó en esos momentos a dar sus primeros pasos.

Jazz, samba, bossa nova, flamenco, swing... en realidad, en las cuatro trayectorias musicales que confluyen aquí hay diversos sonidos e influencias, aportes que se ponen al servicio del resultado común sobre una base clara: “queremos hacer muchas cosas de muchos lugares, pero haciéndolo a nuestra manera, con nuestro toque, a nuestro rollo; queremos hacer música gitana”, explica Alberto Maldonado Molina.

Primeros temas

El camino está todavía al inicio. Por delante queda mucho por recorrer y compartir. Pero lo cierto es que son ocho ya los temas que han ido tomando forma y fondo en el tiempo que el proyecto lleva en marcha. “Te sorprendes al ver que músicos que ya tenemos un bagaje en esto somos capaces de crear algo nuevo. No estamos haciendo flamenco, swing, rock... estamos haciendo una música que es muy diferente y que es nuestra”, apunta el percusionista.

“No estamos haciendo flamenco, swing, rock... estamos haciendo una música que es muy diferente y que es nuestra”

La propuesta nace con la idea de mostrar la evolución natural del sonido gitano en el norte, mezclando tradición, composición propia y una visión contemporánea del directo, sin perder la esencia ni la autenticidad, como explican desde el cuarteto. Más que un grupo, es una propuesta artística que representa identidad, historia y presente, conectando con públicos diversos a través de la emoción, el compás y la verdad en el escenario.

Esos primeros conciertos llegarán en breve. De hecho, está previsto que en mayo se ofrezca la primera actuación en Pamplona. Hay más fechas en la agenda, también en otros países. Aunque para dar ya una idea de lo que es y significa Gitanos del Norte, en breve va a estar disponible en Youtube –a través del perfil de Hotsak– el pequeño concierto que, a puerta cerrada, ofreció el cuarteto el pasado 1 de marzo en la planta baja del O’connor’s. Mikel Lopez de Ciordia y Yeiko Ajuria se encargaron de hacer realidad esta producción. “Nuestra intención es dar visibilidad a bandas con las que conectamos”, ofreciendo la posibilidad de hacer una grabación audiovisual de factura profesional, todo ello de manera gratuita.

Parte del equipo de Hotsak durante la grabación del concierto de Gitanos del Norte en el O’connor’s.

Fueron tres los temas que se interpretaron y se registraron en directo, composiciones que forman parte de ese repertorio inicial de la formación. En principio, se van a ir lanzando poco a poco, una manera de proceder que marcan los tiempos actuales del sector musical. Eso sin perder de vista las actuaciones ya previstas en mayo y agosto

Con el O’Connor’s como escenario

Gitanos del Norte es el último grupo que, por ahora, ha tomado parte en el proyecto que Hotsak está llevando a cabo con diferentes bandas locales, una apuesta por difundir su música a través de grabaciones que se realizan en el O’connor’s, en la parte de abajo, y que, más o menos después de un mes, están disponibles en su canal de Youtube. De hecho, ya se pueden ver los de Old Time Spooks, Mirotz y Bag o’ bones. “Nuestra intención es que la cultura que se conoce un poco menos, que, por lo que sea, tiene menos visibilidad, pueda tener aquí una puerta abierta”, explica Yeiko Ajuria, que comparte camino en esta apuesta con Mikel Lopez de Ciordia. En el local de la calle Prado se habilita un estudio de grabación en el que se registra una actuación en directo de cada una de las bandas, un concierto de unos 20 minutos “que, con buena calidad de imagen y sonido, es una buena muestra de cada grupo”.

Un grupo a distancia

Con todo, la propuesta tiene sus particularidades a la hora de poder funcionar. La primera es que sus componentes no viven en la misma ciudad. Por eso, cada vez que pueden quedar “aprovechamos todo lo que podemos y siempre sale algo productivo”, ya sea en castellano, romano y caló, a lo que se van a sumar temas en euskera y gallego.

“Nuestra pretensión es hacer un buen proyecto, pero sin correr. Las cosas que quieren ir rápidas no funcionan”

“Nuestra pretensión es hacer un buen proyecto, pero sin correr. Las cosas que quieren ir rápidas no funcionan. Hoy trabajamos, el año que viene se acabó. Hay que hacer un guiso despacito y que se saboree”, describe Maldonado Molina. “No queremos llegar a todo el mundo sin más, sino que buscamos encontrarnos con personas que sepan saborear lo que ofrecemos, que quieran compartir ese guiso”, sonríe.

En nada, el público empezará a dar buena cuenta de canciones como A mi niña Noemi y Tormentico, que son dos de las tres que se registraron en Vitoria hace un par de semanas, junto a un tema instrumental. El proyecto apuesta “firmemente” por la creación de temas propios, construyendo un repertorio original que nace desde la raíz cultural gitana y se proyecta hacia una sonoridad actual y abierta a nuevos públicos. Así lo está empezando a dar a conocer también entre quienes en sus manos las programaciones de la música en directo. La intención es poner en valor el talento, la identidad y la creación artística de músicos gitanos del norte a través de un espectáculo a la altura.