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Beatriz de SilvaDirectora de cine y teatro, guionista, poeta y novelista

“Todos los colores’ es un buen punto de partida para entender a las nuevas generaciones”

En este recién inaugurado 2026 se estrenará el primer largometraje de Beatriz de Silva, un ‘Todos los colores’, protagonizada por Mafalda Carbonell, Silvia Abril y Eva Moral

“Todos los colores’ es un buen punto de partida para entender a las nuevas generaciones”Pilar Barco

La multifacética creadora Beatriz de Silva afronta el nuevo año quitando ya las hojas al calendario para llegar al estreno de la película Todos los colores. Directora de cine y teatro, guionista, novelista y poeta, la autora espera ya a encontrarse con el público mientras sigue adelante con nuevos proyectos, que la mantienen alejada de la capital alavesa, aunque, como en las pasadas navidades, siempre hay algo de tiempo para reencontrarse con la familia.

Ante el estreno de ‘Todos los colores’ este año, seguro que está con las expectativas por todo lo alto. 

Soy muy realista, pero aún así quiero ser optimista. Me gustaría que la gente fuera al cine a verla... y que fuera mucha gente (risas). Pero, sobre todo, más allá de los números que pueda hacer, esta es una película muy diferente, puede acompañar a un tipo de persona que no se ha visto reflejada en el cine. Nunca. Si consigo llegar a esa gente, que le guste, que se sienta acompañada y que se sienta reflejada, me daría por satisfecha. Es un público que creo que lo va a agradecer mucho.

“Silvia Abril es una amor de persona y una gran profesional que tiene un montón de tablas y que lo ha puesto todo muy fácil”

Han pasado unos seis meses del rodaje. ¿Lo tiene en la memoria como algo especial o, en realidad, después de sus tres cortometrajes anteriores, la experiencia no fue tan diferente? 

–El rodaje de Todos los colores lo voy a recordar toda la vida. Ha sido un aprendizaje brutal. Es verdad que he hecho cortos, pero una película es otro rollo porque todo se multiplica por diez. Vas preparada, eso es así, pero a cada paso que das, vas aprendiendo por el camino. Además, tengo la sospecha, y creo que por eso estoy enamorada del oficio, de que es una sensación que se va a ir repitiendo en cada proyecto. Para mí ha sido maravilloso, me lo he pasado muy bien. Es un trabajo muy sacrificado, eso es así, pero si te gusta, puedes hacer cosas maravillosas, trabajar con gente maravillosa, construir historias que van creciendo. Lo que más me ha gustado del rodaje es que la historia ha ido creciendo sola. Al final, yo he plantado un montón de cosas, porque además las he escrito yo, pero luego cada uno ha ido proponiendo esto o lo otro y todo ha ido cobrando una vida y una entidad propia. Es como un hijo, que tú has puesto ahí los ingredientes, pero luego el hijo te sale como te sale (risas) y esto es un poco igual. Ha sido muy bonito.

Beatriz de Silva

El contar en el reparto con alguien como Silvia Abril, que tiene un nombre y un recorrido tanto en el audiovisual como en el teatro, ¿impone? 

–Silvia es una amor de persona y una gran profesional que tiene un montón de tablas y que lo ha puesto todo muy fácil. Se lo agradezco muchísimo, de hecho. El trabajo con ella ha sido muy fácil. Además, ha entendido que yo haya prestado más atención en algunos momentos a algunas de las personas del reparto que no tenían experiencia previa. Y ha estado apoyando en este sentido. Ha estado ahí en todo momento. En esta película era importante crear familia, generar química porque eso se tiene que trasladar a la pantalla. No es una película de acción, es de personajes. Tanto Silvia como el resto de personas del reparto han contribuido a que se haya dado esa familiaridad, que es algo muy importante para luego llegar al público.

Cuando el público termine de ver la película, se tiene que haber entretenido y ¿qué más? ¿tiene que haber reído, soltado alguna lágrima, reflexionado...? 

–Creo que va a haber risas, eso lo puedo prometer ya. Más o menos, pero la gente se va a reír. También va a haber lágrimas. No juzgo, pero habría que tener un corazón muy duro para que no pasase eso. Y luego también creo que la gente va a aprender muchas cosas. La trama no es que una chica está en silla de ruedas. Ese hecho es una parte de ella. Precisamente por eso se tratan con naturalidad muchas escenas y situaciones cotidianas que una persona sin discapacidad no ha vivido. Las personas con discapacidad tienen una vida y sí, puede que esa chica en silla de ruedas venga de un botellón o de salir con su pareja o de hacer un examen o de practicar atletismo. Ojalá esta película te ayude a mirar a esa persona como lo que es, una persona. Porque muchas veces vemos por la calle a alguien con discapacidad y nos entra una preocupación, un bloqueo, un decir: ¡pobre!. Espero que esta película te ayude a quitarse eso.

“Más allá de los números que haga, esta es una película muy diferente, puede acompañar a un tipo de persona que no se ha visto reflejada en el cine”

Es que, en realidad, la película habla de la vida de una joven como otra cualquiera. 

Es la historia de un adolescente. De una que tiene problemas con su madre, que vive su primer amor, que tiene sus primeras experiencias con el sexo, que se relaciona con sus amigas de toda la vida aunque llega un momento en el que se van distanciando... Lo que pasa es que la protagonista en este caso es una chica en silla de ruedas y claro, afronta esas cosas de una manera diferente, por lo menos en algunos casos.

La primera idea

¿Se acuerda de cuando escribió el primer boceto de la idea? 

–Sí. Y ahora no tiene nada que ver, ha cambiado muchísimo. Bueno, la esencia está ahí, eso sí, pero ha cambiado mucho (risas).

El público suele tender a pensar que el de dirección es un trabajo sobre todo con los actores y las actrices, pero, en realidad, termina una haciendo de todo.

–Es un gran esfuerzo físico y mental, pero es muy gratificante. Tienes una adrenalina increíble durante mucho tiempo y eso engancha. Una directora es la capitana de un barco. Cada uno tiene su trabajo y tú estás en el de todo el mundo. Si por lo que sea a alguien se le ha pasado algo, tú estás ahí. Si alguien tiene una idea que puede cuadrar o no con la visión general de la película que tú tienes, debes estar ahí. Si... Eres la protectora de lo que se está contando y haces que todo el mundo pueda brillar en lo suyo.

“Muchas veces vemos por la calle a alguien con discapacidad y nos entra una preocupación, un decir: ‘¡pobre!’. Espero que esta película te ayude a quitarse eso”

Ha terminado siendo una película pero podría haber sido un poemario, una novela, una obra de teatro... 

–Podría haber sido muchas cosas y de hecho me lo planteé. Pero desde el primer momento veía una película porque es una historia muy visual. Parte del objetivo de querer contar esta historia es, como te decía, familiarizar a la gente con una realidad que en muchos casos no conoce. Y tiene que verla, visualizarla. La gente normaliza las cosas cuando las ve. Además, el audiovisual es un medio que te permite también manejar las emociones con algo más de control.

Teniendo en cuenta que es también la guionista, a estas alturas del proyecto ha pasado por las escenas de la película unas 200.000 veces por lo menos. ¿Saturada ya? 

–Pues la verdad es que no. Es verdad que era mi miedo, pero hace un par de días volví a ver la película y pensé que cada vez que la veo, me gusta. Durante el proceso, como la he estado diseccionando tanto, creo que no la he disfrutado. Pero ahora que ya está terminada, más allá de que estemos ultimando algunos detalles, veo su perfil y me encuentro disfrutando de cómo está quedando. De todas formas, todo cambiará cuando la pueda ver junto al público. Será recoger lo sembrado y eso me apetece mucho. Igual dentro de unos años termino cansada de la película, pero ahora mismo...

Para el público

Cuando se estrene le tocará hacer otro trabajo, el de, por así decirlo, ‘vendedora’ de la película, que, por lo general, suele ser lo más tedioso para quienes se dedican a la creación. 

–Para mí, por lo menos, lo es. Y creo que para la mayoría de directores. Pero bueno, siendo la primera película es verdad que me apetece. Nunca he visto una película mía en una sala de cine. Tengo ganas por eso, por la parte novedosa. Creo, además, que voy a aprender mucho. Sobre todo, a encontrarme con el público. Como te digo, pasará con cada proyecto. Tengo dudas y ganas de saber si lo he hecho bien, entendiendo por eso si la gente ríe, llora, reflexiona... Lo que quiero es que conecte, que la película no le deje indiferente. Ver tus proyectos con el público es como un master, es aprender de todas y cada una de las reacciones que se producen, algunas buscadas y otras igual no.

Una película protagonizada por una adolescente. ¿Es, por tanto, para el público joven o no hay un sector poblacional en concreto al que se quiera dirigir? 

–Bueno, no deja de ser siempre un poco una ruleta rusa. Hay proyectos que haces pensando en un grupo de gente y luego, de repente, te sorprende la respuesta de otros. Dicen las estadísticas que la gente joven va menos a las salas de cine. Puede que pase eso en esta ocasión. De todas formas, creo que la película puede llegar a gente un poquito más mayor. A los y las adolescentes les va a gustar porque lo que van a ver es su vida. Pero también a quienes son más mayores porque la nostalgia está ahí y hay muchas personas a las que les va a apetecer revivir esa época de su trayectoria. También un público más mayor aún puede ver en esta película una manera de acercarse a los jóvenes, a lo que les pasa a los y las adolescentes hoy. Esta película es muy fiel a cómo es un adolescente a día de hoy. Es un buen punto de partida si quieres entender a las nuevas generaciones de hoy.

Rodaje de 'Todos los colores'

Múltiples facetas

Un mes antes de empezar a rodar, estuvo en Agurain presentando su primera novela, ‘Otro verano sin pueblo’. Eso sin perder de vista los tres cortometrajes que ha realizado hasta el momento, los poemarios, su labor en el teatro... Es usted como un puzle creativo conformado por diferentes fichas. Ahora mismo está con...

–Tengo que ponerme a escribir muchas cosas (risas). Me apetece probar diferentes formatos. El de la novela me ha gustado mucho. Pero bueno, también el del guion o... Ahora mismo, lo que surja.

Pero no hay una voz en su interior que le dice: ‘¡céntrate en esto!’. 

–He estado muy centrada durante un año en la película. Antes estuve muy centrada en la novela. Y ahora creo que viene el momento de diversificar un poco, de sembrar cosas. Empezar a escribir algo y ver por dónde podría desarrollarse, si es realizable, si se concreta... Pero es que es una de las partes bonitas de este oficio, el ir por temporadas. Hay veces que estás con un rodaje y no entras en casa porque estás rodando todo el día. Y otras en las que no sales de casa porque estás escribiendo sin parar. Bueno, y también es muy importante leer mucho, ver mucho, ir al teatro, al cine, escuchar música... Esa es la parte que he abandonado un poco este último año y quiero recuperarla.

¿Ve un sello Beatriz de Silva, da igual el formato? 

–Creo que sí se puede ver un perfil en el tipo de historias que me interesa. Bueno, diría mejor en el tipo de personajes, en cómo los trato. Suelen tener incoherencias, como las tenemos todos los seres humanos en la vida real. Eso nos hace empatizar con esos personajes y los hace muy reales. Y luego, en lo que cuento, siempre hay un poquito de crítica, de ironía. Eso y que tiendo a hablar desde el optimismo.