Azkena Rock Festival

Rugir de guitarras en el Azkena

Lendakaris Muertos y Ezpalak hacen vibrar al público –poco– en esta edición especial del festival en la que casi todo suena distinto, salvo las ganas de actuar de las bandas y de los azkeneros de escuchar música en directo.

22.09.2021 | 21:43

"Estamos en esto por las drogas o estamos en las drogas por esto... Y por el Drooogas". Inaugura esta fría edición especial del Azkena una banda pamplonica que no necesita presentación. Les avala su punk gamberro, ortodoxo y de gran velocidad, con temas muy cortos, coros continuos y letras irónicas que combinan humor y crítica a la hora de abordar cuestiones sociales y políticas. Los navarros, que vuelven a disparar con el humor ácido marca de la casa, se subieron ayer al escenario del Iradier más mordaces que nunca.

La camiseta negra con la imagen de Lenin de Jon ya hacía presagiar un inicio de concierto con sintonía de la antigua URSS. "Que ¿qué esperamos del concierto? Pues después de ver esa enorme bandera de España con el pollo quemándose, ya no sabemos qué esperar", vacilan Andrés, Alexander y Jon, tres gasteiztarras más asiduos a los lendakaris que al propio Azkena. "A mí que me gusta mucho Lendakaris, me ha costado venir...", apunta Jon. "Las letras son muy buenas, no sólo por las críticas sino también por el tono irónico", coinciden.

Concierto de Ezpalak

Lendakaris Muertos nace a principios de 2004 y a los cinco meses de vida graba su primera maqueta y la publica para descarga gratuita desde su web. A partir de ahí, continuas actuaciones por gaztetxes y el boca a boca consiguen más de 20.000 descargas de canciones como Gora España, Gafas de pasta, El problema vasco o Veteranos de la kale borroka, un repertorio que sus seguidores entonaron ayer en el Iradier Arena.

El ambiente se caldea


El ambiente se caldea a medida que los navarros hacen rugir sus guitarras. Nada que ver con la apertura de puertas. A las siete de la tarde, dos en la fila apuran las últimas caladas Nada indica que se trata del ARF. Camisetas negras y pantalones cortos acceden al recinto a cuenta gotas. Dentro más vaqueros, cazadoras y sudaderas negras, mochilas, gel, mascarillas, cervezas a rebosar, alguna cresta suelta y asientos vacíos que, poco a poco, se van ocupando sin alcanzar ni de lejos el aforo total. En la pista, en lugar de baile, mesas y sillas cual terraza de bar.

"Eskerrik asko por venir un miércoles a un concierto, que es la hostia, y por compartir la tarde con nosotros", rompen el silencio los teloneros Ezpalak. Los de Zestoa acudieron con un álbum lleno de guitarras, que está obteniendo buenas críticas para una de las más sólidas promesas de la escena rock euskaldun. "Aupa! la música, aupa! el Azkena Rock, plazer handi bat", gritan antes de acabar el concierto por todo lo alto.

Rienda suelta


Los rockeros llevan toda la pandemia calentando las cuerdas de sus guitarras para dar rienda suelta a su arte musical ante un público entregado y eso se notó ayer en su cita con esta edición especial del ARF en la que cambia el escenario, pero no la esencia, las ganas de los azkeneros de escuchar rock en vivo. No es el escenario de Mendizabala ni un festival al uso, pero el covid ya se ha llevado por delante dos ediciones del festival y había ganas de conciertos.


"Para salir del paso, este formato atípico, está bien, pero ¿para siempre? No, no jodas", señalan al unísono Patxi y Ane, a quien su aita le ha regalado la entrada. "Hombre, se echa de menos el Azkena de siempre, éste es un poco a medio gas, por lo menos, estar de pie, ¿no?", lamenta Amaia, acompañada de su cuadri de Samaniego. Más suerte ha tenido la gaditana Carmen, que se estrena en el festival como regalo de sus 33 cumpleaños. Acaba de trasladarse a Vitoria por trabajo y en un cartel de Lakua ha visto que toca Lendakaris Muertos, con lo que le gustan...
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