Confinados pero no inactivos

Hace un año todo se paralizó, pero aún así, los creadores alaveses publicaron discos, libros y cortometrajes

15.03.2021 | 00:16
Mikel Toledo

Parece que han pasado mucho más que doce meses, un tiempo en el que una larga lista de proyectos e iniciativas culturales con sello alavés se han quedado por el camino. Algunas esperan a mejores momentos. Otras nunca se producirán ya. Aún así, los meses de confinamiento no fueron de parálisis total. Hubo quien, desde la incertidumbre del momento, se decidió a lanzar discos, publicar libros, estrenar cortometrajes, realizar exposiciones, abrir mercados artísticos y un largo etcétera de iniciativas.

Hasta que la desescalada permitió que se empezasen a abrir espacios y a realizar actividades presenciales, pasaron más de tres meses en los que las novedades se fueron sucediendo, un empeño y un empuje que, eso sí, tuvo un retorno económico muy limitado, y eso siendo generosos. Aún así, aunque el muro era inesperado, fuerte y grande, fueron muchos quienes apostaron por seguir adelante, sirviéndose para la difusión de las nuevas tecnologías. A algunos les pilló la llegada de la pandemia justo en ese instante en el que debían estar de celebración. Les pasó, por ejemplo, a Los Misterios. Tras dos EP, los alaveses publicaron su primer larga duración, Planeta Misterio, instantes antes de la llegada del covid. El álbum vio la luz pero no llegó a presentarse en directo como estaba previsto a finales de aquel marzo en Helldorado. Algo parecido le sucedió a Señor Koski-Koski. La banda de Rioja Alavesa lanzó su primer trabajo discográfico, Sentir y soñar, jornadas antes del cierre total. Muy poco antes Alfonso Gómez pudo poner de largo con algo más de holgura Teresa Catalán. Piano Works.

No fueron los únicos en la misma situación. Muchos, de hecho, reconocieron haber tenido grandes dudas sobre si editar sus respectivas nuevas canciones o esperar, toda vez que el confinamiento era una realidad y a cada paso estaba claro que la situación iba a ir para largo. Mikel Toledo saltó a esa piscina con Rotatoria; Mike D y Javi D con Coltán; Ratio Rock con Día gris; Father Alien con su primer EP Born; Dr. Sax a través del álbum en directo Live al Sur del Sur; The Twin Rebels con un single con dos de sus últimas creaciones; Mikel Gil con el EP Physical sense; Susana García de Salazar con Inéditas; o Lepora con su primer disco homónimo.

Hubo además propuestas específicas que nacieron por y para el confinamiento, como sucedió con el mixtape Solo buenas vibraciones de Dj Loro; o con Pretoria-Gasteiz (Live at Helldorado 2009) de los ya desaparecidos Vice Presidentes; sin olvidar el proyecto especial con grupos alaveses de cualquier estilo que los componentes de Xuorum impulsaron en Spotify con el título Musikaraba Sound System. Todo ello, además, acompañado por la larga lista de vídeos hechos desde casa que no faltaron durante esos meses.

Pero junto a los sonidos fueron las palabras escritas las que también vivieron una agenda más activa. Con presentaciones online y versiones digitales de los libros haciéndose fuertes, el confinamiento vio llegar obras como las novelas Kazajistán de Jesús María Sáez y Bajo el manto del silencio de Josu Dibuk, los poemarios Como mariposas muertas de Loli G. García y Wabi Sabi de Jesús Mariano Palomo, y el libro Ni tan rápido ni tan sucio en el que Pela ha reunido todas las letras de sus canciones. También aquí hubo creaciones ligadas al momento como el vídeo-poema de Sara Mauleón Cuando todo esto pase y el recopilatorio de diseños In extinction we trust. A message by Coronavirus Friends Foundation realizado por Mikel Cthulhu.

También otras artes encontraron sus propias vías para seguir adelante. Por ejemplo, sin estar en La Abadía, Sleepwalk Collective pudo actuar allí a finales de marzo. O en abril, Iris Audiovisual estrenó por todo lo alto el cortometraje James Chang 2 (perdido y borracho), de Adrián Santos. Dentro de las artes plásticas, se creó el Mercado Cooperativo del Arte y tanto ARTgia como Zas apostaron por abrir espacios virtuales para mostrar y vender. Es más, el proyecto de la calle Correría llegó a realizar una exposición dividida en la casa de cada artista participantes, llegando a hacer visitas guiadas gracias a Internet.

También se hicieron exposiciones, una de ellas repartida por los hogares de los artistas y con visitas guiadas

A través de Internet, incluso hubo representaciones teatrales de compañías alavesas sin que se hubiera iniciado la desescalada


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