Festival Internacional de Teatro de Vitoria

'Los papeles de Sísifo' rinde homenaje al periodismo "que hacen las personas involucradas"

El Principal acoge el estreno absoluto del montaje tanto en euskera como en castellano

18.11.2020 | 16:00
Mireia Gabilondo, Ikerne Giménez, Asier Hormaza, Iñaki Rikarte y Fernando Bernués en el Principal
Son tres suspiros lo que le quedan al Festival Internacional de Teatro de Gasteiz para despedir su cuadragésimo quinta edición desde el escenario del Principal, y en todos ellos la taquilla está al límite. De hecho, solo queda algún hueco libre para lo que este jueves en euskera y este viernes en castellano se vivirá en el centenario edificio de la calle San Prudencio, el estreno de Sisiforen paperak/Los papeles de Sísifo, creación de Harkaitz Cano dirigida por Fernando Bernués. 
 
Coproducida por el Principal vitoriano, el Arriaga bilbaíno, el Victoria Eugenia donostiarra y el Centro Dramático Nacional madrileño, la obra quiere ser un "homenaje al periodismo, al que hacen las personas involucradas, al que es independiente, al que sitúa la ética y el compromiso frente a las presiones, los intereses y otras cuestiones", según explica Bernués. Para ello se toma como punto de referencia el cierre, hace 17 años, de Egunkaria, una clausura ordenada por la Audiencia Nacional dentro de aquella estrategia de " todo es ETA", aunque los años demostraron que aquel caso no tenía fundamento, más allá de las consecuencias personales y profesionales muy graves que tuvo.
 
Angel Alkain, Joseba Apaolaza, Iñigo Azpiarte, Kepa Errasti, Mireia Gabilondo, Aizpea Goenaga, Olaia Gil, Asier Hernandez, Asier Hormaza, Iñaki Rikarte, Dorleta Urretabizkaia y Alexandru Stanciu, junto a la música en directo interpretada por Ikerne Giménez –encargada también de la parte escenográfica-, serán los encargados de dar vida a un montaje que los dos días comenzará a las 19.00 horas, respondiendo a las limitaciones establecidas por el Gobierno Vasco a cuenta del covid-19. Después, es de esperar que se pueda hacer una gira en condiciones, a pesar de las circunstancias, que también pasará por Madrid, donde se realizará tanto la versión en castellano como la de euskera. "Todo esto se puede hacer porque la parte pública se ha involucrado. Ojalá se pueda dar muchas más veces", desea el director.
 
En esta mirada al pasado inmediato, a la memoria que construye presente, Bernués recuerda aquella entrega de los premios de la música que coordinó junto a Mario Gas en 2003, noche en la que Fermin Muguruza, al recoger uno de los galardones, mostró su solidaridad con los afectados por el cierre del periódico mientras muchos de sus colegas de profesión le abucheaban. "Pensé que en algún momento tenía que hablar de eso".
 
Hace como cinco años, aquella intención empezó a tomar cuerpo en diferentes charlas con Cano, luego completadas con encuentros con imputados en el caso ("el aporte de Martxelo Otamendi ha sido muy destacado") y otros protagonistas. "Ha sido un proceso largo", sonríe hasta llegar a una obra que no quiere ser un ejercicio de teatro documental ni una recreación histórica de unos hechos, sino que toma aquella situación como referencia para crear otro periódico (Elea) y establecer un montaje que transcurre entre una redacción y una comisaría, entre interrogatorios y entrevistas, para poner sobre la mesa cuestiones muy diversas relacionadas con ejes básicos de cualquier sociedad, como por ejemplo la vasca. " Estamos en tiempos de fake news y el propio caso Egunkaria fue un ejemplo de ello, de cómo construir un relato para que todo el mundo, o por lo menos la gran mayoría, lo acepte sin pruebas ni sustento".
 
En este sentido, Bernués apunta que "debemos repensar muy bien qué nos cuentan, quién nos lo cuenta y cómo" para poder comprender el pasado, entender el presente y saber trabajar para construir el futuro, algo que se puede y debe hacer desde, entre otras bases, el derecho a la información y la libertad de expresión. Estas y otras reflexiones pueden aparecer entre los espectadores a la hora de encontrarse con un trabajo cuya preparación, por supuesto, no ha podido escapar a los condicionantes que implica el covid-19, sobre todo teniendo en cuenta que se ha conseguido reunir, gracias a la implicación de los teatros vascos y del CDN, a un equipo artístico y técnico bastante numeroso para unos tiempos en los que las consecuencias de la crisis económica de 2008 se siguen notando en las producciones escénicas.