stos días puede visitarse en Zuloa la exposición Sorat. El sol negro del fotógrafo César San Millán. Una exposición que es fruto de la colaboración del espacio Zas Kultur y, obviamente, de la librería especializada en cómic e imagen Zuloa. Ambos espacios tienen sede en la Corre. Son, por lo tanto, vecinos. Vecinos viales y vecinos también en obsesiones: el arte y la cultura. Juntos han producido esta muestra que no deja de ser parte de un proyecto más amplio, pues Sorat. El sol negro es la antesala de otra iniciativa, una editorial: un tarot que es homónimo a la muestra pues lleva su mismo nombre. Una baraja -78 cartas- que en unos días podremos también "visitar" pues se pondrá a la venta en la propia librería.

A lo largo de la historia, muchos han sido los artistas que, fascinados por el tarot, se han encargado de moldear sus imágenes. En el año 1760, por ejemplo, Nicolas Conver creó el Tarot de Marsella, uno de los más conocidos mundialmente. Se trataba del primer mazo utilizado por los ocultistas para la adivinación. En 1970 el surrealista Dalí, ideó un tarot con fines esotéricos. Ahora, César San Millán ha pergeñado su propio tarot. Un tarot sin fines adivinatorios. Una obra en el que vuelca en imágenes con fuerte carga simbólica su particular lectura de la realidad que le rodea. Lo hace desde una visión totalizadora, operística pues el tarot no deja de ser un instrumento utópico que persigue describir y entender, con su particular lenguaje iconográfico, el universo en su totalidad. San Millán se coloca en las antípodas de cualquier otro tarot: no se basa en ningún otro. Sorat. El sol negro es un tarot, por lo tanto apócrifo a la tradición tarotista, distanciándose de sus cánones.

El propio fotógrafo escribe en el librillo que acompaña al tarot:

"Este tarot no necesita texto que lo explique. No necesita ningún libro de instrucciones. No es un manual, pues no existe tal manual. Existe la atracción inconsciente al conocimiento del tarot. Sorat quiere ser como un instrumento musical que debe de ser tocado sin ningún tipo de orientación previa, dejando así que sus sonidos hablen. Pues es necesario que cada persona cree su propio tarot. Éste tiene que confeccionarse día a día a través de nuestra vida emocional, sentimental y física. Por lo tanto, se precisa de una experiencia propia interna para poder interpretar un tarot. Cada cual tiene que traducir el suyo propio. El tarot es un oráculo. Un espacio donde se depositan las influencias o emanaciones del mundo espiritual. En realidad, este tarot está basado en la sombra. Representa la parte negativa del sujeto. Lo reprimido. Como parte que no podemos destruir y que tenemos que confrontar y reconfortar."

Pero volviendo a la muestra: si bajamos al "zulo" nos encontraremos con las impactantes imágenes fotográficas que son la base de los arcanos mayores del peculiar tarot de San Millán. Un recomendable y perturbador viaje cósmico alrededor de un inmenso sol negro.