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Se despierta con la piel azul, va al hospital y muere de vergüenza al saber qué le pasa

El hombre había dormido y sudado durante 14 horas sobre unas sábanas azules recién estrenadas y sin lavar

Se despierta con la piel azul, va al hospital y muere de vergüenza al saber qué le pasaX

Hay días en los que uno se levanta con mala cara. Porque ha pasado mala noche, porque ha dormido pocas horas o porque está enfermo. Pero lo que no es normal es despertarse y ver que tu piel se ha vuelto azul. Es lo que le pasó al británico Tommy Lynch en la localidad de Derbyshire (Reino Unido) y su historia, que es real y nada tiene que ver con la inteligencia artificial, se ha vuelto viral en redes sociales. Y con un final inesperado.

Susto y a urgencias

Lynch, un obrero de la construcción de 42 años, se despertó un día repentinamente porque un amigo suyo estaba golpeando su puerta para hacerle una visita. Nada más levantarse de la cama se dio cuenta de que su piel tenía un tono azulado y su amigo se lo confirmó y le recomendó que fuera inmediatamente al hospital. Además, se encontraba cansado pese a haber dormido nada menos que 14 horas, lo que le hizo preocuparse.

Envió la foto de su piel azul a su madre y ella todavía lo inquietó más, especulando con que podía sufrir un fallo circulatorio. Algo que confirmó su amigo, que le indicó que esa extraña coloración podía deberse a un problema de oxigenación en la sangre. Cuando se pasó jabón por la piel y vio que no se iba el azul ambos pusieron rumbo a urgencias.

“Hola, me he despertado azul”

La escena en urgencias fue tan surrealista como el propio caso. Nada más llegar, Lynch explicó lo ocurrido con una frase que resume perfectamente la situación: “Hola, me he despertado azul”, dijo, como si se hubiera convertido en un pitufo.

Los médicos, que aseguraron que nunca habían visto a nadie vivo con ese color, reaccionaron con rapidez. Lo tumbaron, le administraron oxígeno y comenzaron a hacer pruebas pensando que podía tratarse de un problema grave. La imagen del paciente llamó la atención de todo el personal sanitario. Pero nadie esperaba lo que iba a pasar a continuación.

Vergüenza máxima

Mientras lo examinaban, una enfermera pasó un algodón con alcohol por su piel antes de sacarle sangre. Y ocurrió algo revelador: el algodón se tiñó de azul. Ahí encajó todo. Lynch recordó que había estrenado unas sábanas azul marino la noche anterior, un regalo precisamente de su amigo. No las había lavado antes de usarlas y el tinte se había transferido a su piel favorecido por la sudoración.

El alivio fue inmediato, pero con él llegó la vergüenza. El propio protagonista reconoció que se fue del hospital “más rojo que azul” por la situación y por haber hecho perder el tiempo a todo el personal sanitario, al que pidió perdón, aunque los médicos se lo tomaron con humor tras comprobar que no había riesgo alguno. Eso sí, el tinte no desapareció de inmediato de su piel y tardó una semana en eliminarse completamente, pese a los baños que se dio, en los que el agua terminaba azul.