El regalo que el 99% de los hombres no reciben hasta el día en que mueren
Las flores siguen relacionándose con las mujeres, que son las destinatarias de la mayoría de los ramos
Por mucho que, por suerte, la sociedad evoluciona en busca de la igualdad real entre hombres y mujeres (aunque haya quienes quieran involucionar), sigue habiendo tópicos, roles y experiencias que se siguen considerando masculinos y otros femeninos. Cuidar a los hijos, hacer las tareas del hogar o el color rosa continúan ligados a la mujer, mientras que los coches, el fútbol, el color azul o el control de las finanzas del hogar parecen más propios del hombre. Convencionalismos y machismos que se están combatiendo y transformando, aunque muchas personas los sigan teniendo instalados en su mente sin intención alguna de asumir que estamos en el siglo XXI.
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Algo parecido pasa con los regalos infantiles: se sigue pensando en coches para ellos y en muñecas para ellas. ¿Y con los de adultos? Pues en parte se repite el patrón. Hay un regalo que buena parte de las mujeres recibirán, y en más de una ocasión, a lo largo de su vida y por diferentes razones; pero ese mismo regalo apenas llegará a uno de cada cien hombres. Se trata de flores, un presente perecedero que tanto hombres como mujeres pueden admirar igualmente y que suele tener una carga emotiva, pero que por lo que sea casi siempre se relaciona con las mujeres. No es habitual que a la hora de pensar en regalar algo a un hombre se elija un ramo de flores.
La estadística viral sobre hombres y flores
De hecho hay una frase que lleva tiempo repitiéndose en internet y que ha vuelto a cobrar fuerza estos días, con la llegada del Día del Padre: “El99% de los hombres recibe sus primeras flores en su funeral”. Una afirmación tan contundente como incómoda, aunque no hay estudios sólidos que respalden exactamente ese porcentaje.
La frase ha sido recuperada recientemente por la empresa de flores Colvin con motivo del Día del Padre, en una campaña que busca precisamente darle la vuelta a esa idea. El mensaje es claro: si ese momento llega demasiado tarde, ¿por qué no adelantarse y regalar flores a los padres (o a cualquier hombre) cuando aún pueden disfrutarlas?
Detrás de esa campaña hay algo más que marketing. La frase lleva años circulando en redes sociales y foros, convirtiéndose en una especie de símbolo de un problema más profundo: la dificultad de muchos hombres para recibir o expresar afecto.
El trasfondo cultural: hombres y emociones
Está claro que en este caso se utiliza como campaña de marketing, pero lo que hay detrás es una cuestión cultural, un símbolo que evoca un problema profundo: durante décadas, a muchos hombres se les ha educado para no pedir cariño y, en consecuencia, tampoco recibirlo de forma explícita.
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Y eso tiene consecuencias. Diferentes estudios sobre salud mental masculina llevan años señalando que los hombres tienden a expresar menos sus emociones y a sentirse más aislados en determinados contextos.
La frase que nació casi como un meme ha acabado convertida en tema de conversación serio. En redes sociales, muchos hombres, una gran mayoría, reconocen que nunca han recibido flores en su vida, mientras otros cuestionan directamente la veracidad del dato.
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