La ducha es ese hábito de la vida cotidiana que todos hacemos, pero que no siempre le prestamos la atención que se merece. Independientemente de que sea para asearse, relajarse o eliminar suciedad del cuerpo, lo cierto es que muchas personas cometen errores que pasan desapercibidos para la salud de la piel.

Porque una buena ducha no se trata de pasar varios minutos debajo del chorro, sino de hacerlo bien para cuidarnos correctamente y así evitar problemas en el cutis. Para ello, nada mejor que seguir los consejos de profesionales.

Ana Molina da con la clave

Es el caso de Ana Molina, dermatóloga muy reconocida que también está muy presente en redes sociales, comparte una serie de pasos, todos ellos recomendados por la OMS (Organización Mundial de la Salud), con los que hacerlo de forma correcta. 

Son cinco pautas que aporta la experta, analizando uno a uno cada aspecto fundamental de una ducha. También sirven para desmentir algunas de las típicas creencias que se forman en torno a lo que conlleva todo este proceso.

Persona dándose una ducha Freepik

Cinco claves para una ducha ideal 

Ana Molina, en un reciente vídeo publicado en su perfil de Instagram, repasa una a una las cinco claves para lograr una ducha eficiente.

  • Cronómetro en mano

Tal y como apunta la dermatóloga, cinco minutos son más que suficientes. Es un detalle a vigilar, porque normalmente solemos pasarnos y, además de gastar agua, acabamos con la hidratación natural.

Una mujer se lava la melena con mechas en la ducha. Freepik

  • Usa tus manos

Las esponjas, por muy prácticas que parezcan, son nidos de bacterias y exfolian en exceso. Con las palmas de las manos basta para conseguir una higiene eficaz y respetuosa.

  • Temperatura ideal

En este apartado, ni baños de hielo ni agua hirviendo. De acuerdo con la experta, los 33 grados son el punto dulce para que tu piel se sienta como en casa y no se inflame.

Un hombre coge una toalla para secarse al salir de la ducha. Freepik

  • Limpiadores inteligentes

Cabe añadir que no todos los geles valen. Los productos tipo Syndet o los oleogeles respetan el pH y mantienen la capa de grasa protectora intacta.

  • Secado suave

Al salir de la ducha, hay que tratar la piel con mimo. Lo más recomendable es secar a toques, sin fricción, y aplicar la crema hidratante si vives en zonas secas o notas tirantez.

Vista general de la ducha de un baño Pexels

Después de la ducha

El momento posterior a la ducha es tan importante como el anterior. Porque, si no se siguen a rajatabla, todo el buen trabajo que se ha hechos anteriormente se tira por la borda y no resulta para nada efectivo. 

Por otro lado, si el cabello queda húmedo, antes de retocarlo con secador, lo más indicado es utilizar un protector térmico para evitar daños por el calor.

También hay que aplicarse, a ser posible, una crema o loción hidratante por todo el cuerpo con la idea de retener la humedad.

Y no hay que descuidar la limpieza de la ducha en sí, aclarando las paredes y el suelo para que no se acumulen ni residuos ni moho.