La que fue en su día una de las grandes capitanas del Araski, vive ahora con tranquilidad en su país natal recuperándose de una exigente carrera profesional. La neerlandesa, no se ve capaz de desvincularse de su pasión y no hay un día en el que no esté siguiendo la actualidad del baloncesto. Van den Adel, que logró situarse entre las máximas anotadoras, reboteadoras y asistentes del club, vivió con sufrimiento la permanencia lograda in extremis por su exequipo. Ahora, esta histórica confía en que el Araski pueda tener más ayuda para seguir creciendo y así no sufrir tanto como en las dos últimas temporadas. También admite que en un futuro le gustaría estar sentada en algún banquillo y en ese sentido no puede evitar sonreír ante la posibilidad de volver a estar ligada a la entidad verde.
¿Cómo es la vida después del adiós al baloncesto?
Ahora mismo estoy feliz, muy tranquila y contenta con la decisión que tomé. Sí que es cierto que llevo una rutina diferente y se me hace un poco raro. Actualmente estoy buscando lo que quiero hacer realmente en el trabajo y en una vida normal, pero poco a poco con el tiempo todo llegará.
¿En algún momento se arrepiente de la determinación que tomó?
No, para nada. Fue una decisión que pensé y decidí durante todo el año. En las dos últimas temporadas ya medité sobre la posibilidad de retirarme. Aunque fue una decisión difícil, creo que hice lo correcto porque tanto mi mente como mi cuerpo me dijeron que ya era el momento de dejarlo.
¿Se ha desvinculado totalmente del deporte?
En Holanda se puede jugar al baloncesto, pero no de forma profesional. Entonces, de vez en cuando sí que toco algún que otro balón porque amo este deporte y quiero seguir vinculada al baloncesto, pero aquí es realmente difícil al no ser profesional como en España u otros países. Ahora mismo, más allá de ayudar a un equipo de niñas de 15 y 16 años, no estoy haciendo mucho más, pero después del verano espero tener más novedades al respecto.
Por cómo habla, deduzco que sí que ha seguido la actualidad del baloncesto europeo y del Araski.
Sí, sí, estoy viendo casi todas las competiciones, como la Euroliga o la Eurocup. Respecto a la Liga española está claro que su nivel es cada vez mayor y exige aún más a los equipos. El Araski es un club pequeño rodeado de gigantes con muchos más recursos. Entonces, creo que para tener una plantilla que pueda competir con garantías necesitan más dinero y ayuda. Lo que está claro es que van a estar otro año en la élite y eso tiene mucho mérito. Ojalá en esta nueva temporada no se sufra tanto como en los dos últimos años.
¿Suerte, trabajo o milagro la salvación del Araski ?
Creo que un poco de las tres (risas). La liga tiene un nivel muy exigente y esta salvación creo que tiene una mezcla de suerte y trabajo porque siempre existen factores que no puedes controlar como el calendario, las lesiones o los rivales. En ese sentido, hablamos de una competición muy difícil de prever ya que cualquier equipo puede ganar o perder sin tener en cuenta si están líderes o en la parte baja de la clasificación. Y eso hace que todas las temporadas se viva un thriller de suspense hasta el final por ver quién gana, quién desciende y quién entra en la pelea por el título.
El Araski está viviendo en este verano un cambio de ciclo con la marcha de jugadoras importantes como Sami Hill. ¿Cómo lo ve?
Creo que es normal que una jugadora que está jugando a un gran nivel quiera dar otro paso más en su carrera y busque un equipo que compita en Europa. Para el Araski no será sencillo, ya que es una baja sensible por lo que representa Sami tanto dentro como fuera de la pista.
“El Araski tiene mucho mérito por la salvación, pero de cara al futuro necesitan más ayuda económica para competir”
¿Cómo se puede sobreponer un equipo como el Araski a la marcha de su líder?
Difícil, es muy difícil, pero aunque parezca complicado, en el mercado siempre hay muchas opciones. La clave está en encontrar a jugadoras de calidad y que también sean buenas personas, pero para eso Made tiene buen ojo y seguro que forma un buen equipo para el año que viene.
¿Cada día es más difícil de encontrar a jugadoras como usted, Sami o Atkinson que se identifiquen con un proyecto?
Creo que hay de todo en el mercado. Yo, personalmente, encontré mi lugar en el Araski y estaba totalmente de acuerdo con la filosofía de Made y creo que a lo largo de estos años ha habido varias jugadoras que también se han identificado con el club. Aunque es cierto que también hay profesionales que solo quieren ganar dinero y ser la estrella del equipo. Por lo que es muy importante fijarse en la personalidad de la jugadora a la que vas a fichar.
¿Cree que el Araski podrá dar con la tecla para tener un futuro más prometedor?
Lo que está claro es que el Araski cada vez lo va a tener más difícil, ya que la liga se va endureciendo con el paso de las temporadas. Si hablo con el corazón, espero que sí porque en el club trabajan muy duro para sacar a adelante el proyecto, y no solo Made, sino todo el equipo que tiene detrás, que se esfuerzan al máximo para que Vitoria tenga un equipo femenino en la élite. Aunque vuelvo a repetir que lo que necesitan es más ayuda económica para competir con los clubes grandes. Pero ojalá que sí, que tengan un gran futuro por delante, ya que espero que dentro de muchos años pueda seguir la actualidad del Araski y de sus partidos en la Liga española.
¿Le gustaría sentarse en los banquillos en un futuro?
Espero que sí, pero ahora mismo es difícil porque resido en Holanda y aquí no hay dinero en el baloncesto, por lo que es muy complicado. Además, todavía no quiero salir del país porque me gusta estar con mi familia. Sí que voy a ayudar a entrenar a un equipo en las categorías de 16 años, pero no de forma profesional. Eso sí, en el futuro sí que espero que pueda hacer algo con el baloncesto y tener un sueldo por ello.
¿Si le llamara Made Urieta para que le ayudará en el banquillo se lo pensaría?
Si me llamase Made, claro que me lo pensaría porque estaría encantada de volver para ayudar. Sin embargo, por ahora no quiero pensar en eso, ya que me encuentro tranquila aquí en Holanda con mi familia y quiero disfrutar también un poco de esta vida más tranquila. Aunque como digo, no escondo mi deseo de ser algún día entrenadora de algún equipo o de forma individual, o incluso en el 3x3. Pero insisto, eso ya será más adelante.