Mikel Landa ha pasado página a la caída sufrida el pasado 8 de abril en la segunda etapa de la Itzulia, cuando en el descenso de San Miguel de Aralar fue embestido por el coche del médico, lo que le obligó a abandonar la carrera de casa al día siguiente. Dos meses largos de recuperación que alumbran ahora su vuelta a la competición. Y es que el escalador de Murgia tiene previsto volver a ponerse un dorsal el próximo día 17, en el Tour de Suiza. 

Landa acumula varias semanas de buenos entrenamientos y apenas dolores. Y es que sin sufrir fractura alguna por dicho incidente sí que estuvo los primeros días en reposo absoluto puesto que la zona lastimada le impedía subirse a la bicicleta. Un hematoma en la zona lumbar se tradujo en intensos dolores que no le permitían completar las sesiones de trabajo que le hubiesen gustado.

5 etapas y 633 kilómetros

Ahora superado ese percance tiene la vista puesta en la ronda helvética, que arrancará en la localidad italiana de Sondrio y acabará en Villars-sur-Ollon, la jornada reina con 4.000 metros de desnivel. Todo ello después de cinco etapas que incluyen 633 kilómetros de recorrido. En la carrera suiza, el alavés tendrá a su lado a contrincantes de primer nivel, como Pogacar, Van der Poel o Roglic.

Su objetivo no es batirse con ellos ni mucho menos por la general, pero sí testar si su recuperación ha sido efectiva y sobre todo si esta base de trabajo que acumula estas últimas semanas puede dar sus frutos de cara al futuro más inmediato. 

Y es que en el horizonte aparece el Tour de Francia. Dos semanas después de terminar Suiza arrancará la ronda francesa en Barcelona.

En busca de sensaciones

De cuáles sean sus sensaciones en su vuelta a la competición dependerá su posterior presencia en la capital catalana. Dos meses de parón hay que recuperarlos de alguna manera y el margen entre una cita y otra es más bien corto. Cierto es que históricamente a Landa no le han hecho falta muchos días de competición para llegar en la mejor condición a la grandes pruebas o para levantar los brazos, pero no es menos cierto que a su edad ya no se recupera uno de las caídas como cuando es joven. 

Será su décimo día de competición en este 2026, por lo que sus piernas no están castigadas precisamente. Disputó la Volta a Catalunya en marzo –fue decimoquinto en la general– y una semana después volvió a pedalear en la Itzulia, aunque tan sólo en dos etapas. Ahora en Suiza afrontará la tercera carrera de la temporada y pretende que el Tour sea la cuarta. Sus sensaciones le dirán en apenas dos semanas si podrá afrontar después la cita de mayor exigencia del calendario ciclista.

En su itinerario competitivo de comienzo de curso estaba la Gran Boucle, aunque en otras condiciones físicas y sin ningún tipo de presión. Ahora, tras haberse perdido el Giro por el accidente en tierras navarras puede que varíe también la forma de afrontar dichos retos, con la necesidad de correr más al ataque y recordar de nuevo la calidad que sigue teniendo cuando la carretera se empina.