Cómo compite este Baskonia. El conjunto gasteiztarra defendió su cancha en el primer asalto de cuartos de final de la ACB y se queda a una victoria de la semifinal ante un Joventut que confirmó ser el incomodísimo oponente que se esperaba. Los verdinegros, comandados por la experiencia y la lectura de Ricky Rubio, impidieron a los azulgranas hacer su juego y llegaron por delante al último cuarto, momento en el que los vitorianos echaron el resto e hicieron valer su físico con una impenetrable defensa que les permitió correr y romper un sufrido partido.

Galbiati no varió su quinteto de las últimas jornadas de la fase regular e introdujo de inicio a Forrest, Villar, Radzevicius, Kurucs y Edwards, que intentaron imponer en el arranque un tono físico alto, aunque, al igual que el Joventut, no encontraron fluidez ofensiva.

En un contexto propio del play off, con más contacto permitido del habitual y un punto de nerviosismo en los jugadores, el conjunto visitante logró en el arranque incomodar a los vitorianos y evitar que alcanzaran sus números habituales de anotación en el Buesa. 

Ambos conjuntos se fueron intercambiando golpes en un primer cuarto en el que ninguno logró una ventaja superior a los tres puntos y en el que el juego, ante la falta de acierto exterior, se volcó por dentro con chispazos de Hunt, Morin, Ruzic, Spagnolo o Diakite.

El 18-18 con el que se llegó al segundo cuarto evidenció esa ausencia de un dominador en un duelo que se ajustaba más al guion deseado por el Joventut y el Baskonia volvió a cancha dispuesto a cambiarlo. Dos triples de Forrest y Radzevicius y una canasta en transición de Omoruyi rompieron momentáneamente con la dinámica del inicio y colocaron el 26-20 en el marcador.

Miret, sin embargo, impidió que tuviera continuidad con un tiempo muerto tras el que el Joventut volvió a llevar el duelo a su terreno gracias a la excelente labor de Ricky Rubio, que dominó el ritmo del partido y se mostró implacable en sus internadas a canasta. Los verdinegros ataron en corto a Luwawu-Cabarrot y evitaron a toda costa que entrara en el partido con faltas y defensas dobles, algo que compensó Spagnolo asumiendo responsabilidad y sacando magia en ataque para responder a Rubio y mantener a los suyos por delante al descanso, aunque por la mínima (38-37).

Desenlace redondo

Al regreso de vestuarios, Ricky siguió mandando en el encuentro y su buena labor, sumada al acierto exterior que les faltó a los visitantes en la primera parte y una defensa en zona que al Baskonia le costó descifrar, permitieron al Joventut coger un pequeño colchón de 41-46. Afortunadamente, la tercera falta de Ricky Rubio, inocente en una transición de Rafa Villar, dio oxígeno a los vitorianos, que con él en el banquillo lograron frenar la producción ofensiva rival y tuvieron más oportunidades para correr la cancha.

De hecho, fue durante estos ocho minutos de Rubio en el banquillo cuando llegó un parcial de 13-3 favorable al Baskonia con el que los azulgranas amagaron con escaparse en el marcador (54-49), pero no lograron sacar aún más partido a esa oportunidad y dos triples de Hakanson, unidos a varios tiros locales escupidos por el aro, permitieron al Joventut llegar al cuarto decisivo por delante a pesar de todo con el 59-60.

En la reanudación, aparecieron los que faltaban. Parker, desapercibido hasta entonces, por el lado del Joventut, y Luwawu-Cabarrot anotó su primera canasta en juego con un triple, que seguido a dos acciones verticales de Forrest y Omoruyi forzaron a Miret a pedir tiempo muerto con el 68-64. Esta vez, sin embargo, no tuvo el mismo efecto.

El Baskonia, en el momento en el que más dudas podían surgir, volvieron a mostrar que no se arrugan en los momentos calientes y apretaron los dientes para lograr por primera vez una ventaja de dobles dígitos, impulsados por un espectacular mate de Omoruyi recogiendo un rebote ofensivo que provocó que temblaran los cimientos del Buesa.

Le siguió un dos más uno de Diakite, imperial también intimidando en defensa y en el rebote, y a Miret no le quedó más remedio que volver a pedir tiempo muerto con el 77-66 a cuatro minutos del final. Siguió peleándolo el Joventut, pero el Baskonia se mantuvo férreo atrás y defendió la renta como si de un tesoro se tratara para terminar imponiéndose por tras un último cuarto en el que dejaron a la Penya en sólo 11 puntos. El viernes, primera oportunidad para llegar a la semifinal en un nuevo asalto en Badalona.