Dusko Ivanovic marcó una época al frente del Kosner Baskonia, al que ha dirigido hasta cuatro etapas distintas. El técnico montenegrino elevó al conjunto de Vitoria hasta convertirlo en uno de los referentes del baloncesto europeo, y bajo su mando los azulgrana vivieron la etapa más gloriosa de su historia.
Sin embargo, el club no fue el único transformado por aquel ciclo, también lo fue Ivanovic. Tanto es así que el técnico montenegrino ha participado en un vídeo para la Euroliga de la mano del periodista Javier Gancedo en el que repasa cinco de sus jugadores más emblemáticos: Luis Scola, Pablo Prigioni, Tiago Splitter, Mirza Teletovic y Toko Shengelia.
El propio entrenador ha agradecido en múltiples ocasiones el apoyo recibido en Vitoria, tanto por parte de la entidad como de la afición y de los jugadores. Y es que, como comenta en el video, varios de los hombres a los que dirigió dejaron una huella especial en el técnico balcánico.
Todos ellos, figuras clave de una generación dorada a la que el propio Ivanovic ayudó a alcanzar un nivel de talla mundial.
Sus baluartes argentinos
Ivanovic comienza hablando sobre Luis Scola, a quien entrenó entre 2000 y 2005, durante su primera etapa en el banquillo baskonista. “A Luis le aprecio mucho, es uno de los mejores que he tenido y además le valoro enormemente como persona. Era un ganador, muy luchador y un líder”, afirma el técnico.
El ala-pívot argentino llegó muy joven, con apenas 18 años en 1998, aunque no debutó hasta la temporada 2000-01, ya con Ivanovic como entrenador. Permaneció siete campañas en Vitoria, hasta 2007, convirtiéndose en una leyenda del club. Después firmó una “carrera extraordinaria”, como la define el montenegrino, con diez temporadas en la NBA antes de retirarse en 2021.
El segundo nombre ha sido el de Pablo Prigioni, otro argentino al que dirigió durante tres temporadas divididas en sus dos primeras etapas. “Pablo, al que quiero mucho, cambió radicalmente desde que llegó de Alicante. Allí tomaba tiros sin control desde ocho metros y aquí se convirtió en un reloj en la pista. Sabía todo: qué jugar, para quién y en qué momento”, explica el de Montenegro.
Tras su paso por Baskonia –siete años entre 2003 y 2009 y 2011-2012– y una trayectoria que incluyó cuatro temporadas en la NBA, Prigioni se retiró en 2017 para iniciar su carrera como entrenador. Hoy es asistente en los Minnesota Timberwolves, algo que no sorprende a Ivanovic: “Después de dos o tres años conmigo ya se veía que podía ser un gran entrenador, y lo está demostrando”.
Dominio interior y carácter
No podía faltar Tiago Splitter en este quinteto. El pívot brasileño, al que dirigió durante cinco años, fue un pilar fundamental en el juego interior. “Durante nuestra etapa juntos no hablábamos mucho, pero la relación era muy buena”, recuerda Ivanovic.
Splitter también brilló tras salir de Vitoria, con siete temporadas en la NBA y un anillo en 2014 jugando para los San Antonio Spurs. Su salto a los banquillos sí que cogió por sorpresa a Ivanovic: “Cuando me dijo que quería ser entrenador me sorprendió, pero lo ha hecho excelente. Para mí fue el mejor entrenador en Euroliga el año pasado”.
El técnico de Montenegro también ha hablado de Mirza Teletovic, a quien dirigió entre 2008 y 2011 y en la selección bosnia. “Era un jugador muy completo: físico, con tiro y carácter. Llegó donde llegó gracias a todo eso”, destaca el entrenador.
El bosnio se retiró en 2018 a los 33 años debido a problemas de salud tras sufrir una segunda embolia pulmonar. “Fue una lástima, porque era un excelente jugador”, lamenta Ivanovic.
Por último, menciona a Toko Shengelia, al que entrenó en la temporada 2019-20 –culminada con el título de la ACB– y también en el Virtus Bolonia. “Es un jugador extraordinario, con un carácter muy fuerte. Bromeábamos con que teníamos que ganar la ACB por él, porque en seis años en Vitoria no había ganado nada”, comenta.
Aunque reconoce que han tenido “choques por el carácter”, Ivanovic subraya que es un jugador al que aprecia mucho y que siempre aporta "un plus" a sus equipos.
En definitiva, más allá de títulos y resultados, Ivanovic dejó una huella imborrable en Baskonia a través de jugadores que definieron una era. Nombres propios que reflejan su legado marcado por la competitividad, carácter y una ambición que convirtió a Vitoria en un referente europeo.