Joan Peñarroya, un pacificador en Belgrado
El técnico con pasado en Vitoria ha logrado calmar las aguas tras realizar cambios en el Partizan, donde aceptó un difícil reto
El Kosner Baskoniase reencontrará este jueves a partir de las 20.30 horas en el Belgrado Arena con un viejo conocido como Joan Peñarroya, que comenzó la temporada como entrenador del Barcelona, pero la está terminando en un club tan atractivo como exigente como es el Partizan.
El preparador catalán no logró los resultados esperados en el conjunto culé y fue destituido en noviembre de 2025 y sustituido por Xavi Pascual. El haber vivido en el centro de los focos y de las críticas durante tantos meses en los que estuvo cuestionada su figura, sin embargo, no le impidió lanzarse a una piscina sobre el papel con poca agua como era la del Partizan en el inicio de la temporada.
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Si hay algo que no se le puede negar al que fuera entrenador del Baskonia entre 2022 y 2023 es que tuvo valentía al aceptar la propuesta de sentarse en el caliente banquillo del cuadro serbio y cumplir con la labor de hacer olvidar a una leyenda como Zeljko Obradovic. Nada menos que el técnico más laureado de la historia de la Euroliga y considerado poco menos que un dios entre la afición del Partizan, que lo puso por encima de los jugadores cuando el club y él separaron sus caminos.
En ese momento, el vestuario era un polvorín, con varios jugadores enfrentados con la hinchada, una de las más calientes del continente, que pitó a su equipo en casa en los partidos posteriores a la marcha de Obradovic. Los resultados, con un balance de 6-11 –4-9 en el momento en el que se marchó Zeljko– no acompañaban con el equipo hundido en el fondo de la clasificación cuando en verano había realizado una inversión para pelear por el play off.
Joan Peñarroya dirigirá al Partizan de Belgrado
Pese a todo ello y consciente de que cada uno de sus movimientos sería observado con lupa, Peñarroya asumió la responsabilidad de sacar de la crisis al Partizan y dar el salto a un baloncesto totalmente desconocido para el catalán, sin experiencia fuera de España.
De menos a más
Todo apuntaba a fiasco mayúsculo en las primeras jornadas cuando el equipo encadenó cinco derrotas consecutivas en Euroliga con él en el banquillo avanzando hasta un balance de 6-16. Sin embargo, su trabajo fue poco a poco dando sus frutos y logró recomponer a un equipo roto en mil pedazos.
La salida de Tyrique Jones rumbo al Olympiacos fue un drama en lo deportivo, pero no tanto en lo anímico. Se marchó uno de los jugadores que había generado mal ambiente con la afición pese a sus grandes números y posteriormente Jabari Parker, fichaje estrella en verano y señalado por estar fuera de forma, fue apartado por Peñarroya.
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Sus minutos los absorbieron jugadores de perfil más bajo, pero con mayor mentalidad de equipo como Osetkowski y el exbaskonista Jekiri, el ambiente que rodeaba el equipo mejoró y los cambios tácticos introducidos por Peñarroya fueron poco a poco calando en los jugadores.
Su primera victoria llegó a domicilio en Múnich por 63-67, venció al Hapoel en casa por 104-101 recordando el baloncesto alegre que desplegó en Vitoria y compitió de tú a tú con rivales punteros como el Madrid, el Maccabi o el Fenerbahce antes de comenzar una racha de seis victorias consecutivas en Euroliga entre el 11 de marzo y 2 de abril.
Una racha que culminó con el triunfo en el derbi de Belgrado en cancha del Estrella Roja por 82-89, dificultando la clasificación directa para el play off a su eterno rival y logrando así una alegría de consuelo en esta edición de la Euroliga.
La última bala de Nowell
El regreso de Carlik Jones, la gran estrella del equipo, tras una larga lesión también ha ayudado a que el Partizan vuelva a jugar un buen baloncesto, más coral y sin ahorrar esfuerzos en defensa.
El mayor logro de Peñarroya, en cualquier caso, ha sido calmar las agitadas aguas y devolver un ambiente de cierta normalidad a un club que vuelve poco a poco a reconciliarse con sus aficionados.
Evitada ya la humillación que habría supuesto terminar en última posición de la Euroliga y con un balance de 9-6 en los últimos 15 partidos, el cuadro de Belgrado aún está a tiempo de arreglar la temporada con la consecución de la Liga Adriática, donde maneja un balance de 15-1 en su casillero, o la liga serbia. Este final de curso servirá para juzgar si es el técnico adecuado para seguir en el proyecto en su segundo año de contrato, aunque la misión pacificadora con la que llegó la ha cumplido.
