El Real Madrid Baloncesto ha ganado este sábado al Valencia Basket (106-108) en la primera semifinal de la Copa del Rey de Baloncesto que se está disputando en el Roig Arena de Valencia, que teñido mayoritariamente de taronja se apagó de golpe cuando Mario Hezonja acabó a base de triples con unos taronja que tenían todo a favor, con exhibición final de Jean Montero pese al último error, para llegar a su sexta final, pero el destino de esta Copa tenía pensada otra cosa; alarga el gafe sobre el anfitrión.
El Roig Arena disfrutó de un gran partido, con el inesperado triunfo de los blancos, que perdían 106-101 a falta de 20 segundos y con la afición taronja festejando prematuramente un triunfo que creían suyo, pero que Mario Hezonja (25 puntos y dos triples decisivos) sabía que estaba en sus manos. Eso sí, con un error incomprensible en el saque de fondo del Valencia Basket cuando sacaba para cerrar el partido con una última posesión.
Fue una exhibición de baloncesto de ambos equipos, un espectáculo de récord en una semifinal con aires de final anticipada. Porque pasara quien pasara, tanto Saski Baskonia como FC Barcelona Bàsquet lo tendrán muy complicado para superar a este Real Madrid que ganó de 30 puntos al vigente campeón Unicaja Baloncesto y ha remontado un +18 del Valencia para sellar un pase de locos a la final.
El Valencia Basket se marchó al descanso por delante (54-50) tras una primera parte de vértigo, marcada por un primer cuarto histórico y una reacción blanca que devolvió la semifinal a la casilla de salida emocional. El Roig Arena pasó de la euforia desatada a la tensión contenida, de caldera a congelador en cuestión de minutos.
El arranque valenciano fue descomunal. El equipo de Pedro Martínez encontró el pulso desde la defensa y el triple, con Jaime Pradilla, Nate Reuvers y Jean Montero afinando la puntería y Kameron Taylor volando al contraataque. Un parcial demoledor disparó la ventaja hasta el +18 (34-16), convirtiendo el primer cuarto en el más anotador de la historia de la Copa.
Reacción blanca
Pero el Real Madrid no entiende de rendiciones. Primero con Facundo Campazzo, y después con Mario Hezonja, el conjunto blanco cambió el ritmo con un 0-11 de salida que redujo la distancia a un suspiro. El Valencia trataba de reencontrarse mientras Edy Tavares imponía su tamaño en la pintura, estrechando el marcador hasta el +4 al descanso.
La reanudación confirmó un combate sin red. Sergio Llull abrió el tercer cuarto con un triple, Hezonja empató y culminó un alley-oop que dio la primera ventaja blanca desde el 6-7 inicial. El Valencia respondió con Amida Sako, Sergio De Larrea, Brancou Badio y Matt Costello, pero el intercambio desembocó en un 79-77 que dejaba todo en el alambre.
El último cuarto fue una tormenta perfecta. Jean Montero asumió el mando y llevó al Valencia al 97-86 a cinco minutos del final. Parecía el golpe definitivo, pero Tavares sostuvo al Madrid y Hezonja empezó a decidir. Con 103-99, Montero clavó un triple para el 106-101 que desató la locura.
Y entonces llegó la implosión: triple inmediato de Hezonja, pérdida en el saque de fondo, otro triple del croata para el 106-107 a 8.3 segundos, fallo final de Montero y sentencia desde el tiro libre de Campazzo para el 106-108 definitivo. Del cielo al abismo en veinte segundos. ‘SuperMario’, héroe inesperado, silenció el Roig Arena y citó al Real Madrid con su 54ª final en busca del 30º título copero.