El Kosner Baskonia se encuentra afrontando desde la derrota del pasado martes en cancha del Zalgiris un parón de diez días sin competir por la disputa de las ventanas FIBA que terminará el próximo viernes 5 de diciembre cuando el Armani Milán visite el Fernando Buesa. Un descanso que deberá aprovechar al máximo para que los jugadores se repongan muscular y mentalmente y para trabajar aspectos tácticos, algo cada vez más difícil de perfeccionar para los equipos que compiten en la Euroliga por falta de tiempo.
Desconectar y llegar con las piernas frescas al encuentro contra el conjunto italiano será de vital importancia para hacer frente a partir del viernes a un diciembre infernal para el Baskonia. Las consecuencias de la decisión de ampliar el cartel de la Euroliga de 18 a 20 equipos ya se están notando en la plaga de lesiones que arrastra la competición desde la puesta en marcha de esta temporada 2025-26 y el mes de diciembre es uno de esos que no van a dar tregua a las piernas de los jugadores.
No en vano, desde que la competición se reanude hasta el día 29 el Baskonia deberá disputar diez encuentros oficiales entre la ACB y la Euroliga, lo que supone disputar una media de un partido cada 57 horas.
El tiempo para entrenar y descansar, por lo tanto, será mínimo, ya que a esas horas hay que restarles las que el equipo estará viajando, ya que también tiene varios desplazamientos en esos 24 días extenuantes.
Después de recibir al Armani Milán en el Buesa Arena, los hombres de Paolo Galbiati recibirán en su cancha a otro rival de máxima exigencia como es el Valencia Basket el 7 de diciembre, duelo correspondiente a la novena jornada de ACB.
Tras ello, viajarán a la capital para visitar al Real Madrid el 11 de diciembre y el 13 de diciembre deberán volar hasta Gran Canaria en el que será su desplazamiento más largo de esta maratón de partidos.
Cuatro días después, el 17, el Baskonia arrancará en su cancha una semana de triple jornada ante el AS Mónaco en Euroliga, dos días después viajará a Barcelona para visitar el Palau Blaugrana, también en el torneo continental, y la terminará en Málaga con la visita al Unicaja el día 21.
Su gira por la costa mediterránea, en cualquier caso, continuará, ya que dos días después los gasteiztarras deberán visitar al Valencia Basket en la Euroliga el 23 de diciembre. Los hombres de Galbiati regresarán a casa justo a tiempo para Nochebuena y Navidad, pero no podrán excederse con los dulces, ya que el 27 de diciembre recibirán al San Pablo Burgos. Acto y seguido viajarán a Lugo para visitar al Breogán dos días después.
LA CUESTA DE ENERO
El equipo no tendrá partido en Nochevieja y en Año Nuevo, pero arrancará el 2026 con otros diez días agotadores. Entre el 2 de enero y el 11 de diciembre el cuadro vitoriano disputará cinco partidos en diez días, prácticamente uno cada 48 horas.
A la llegada del Fenerbahce al Buesa el día 2, le seguirá la visita del Morabanc Andorra el 4 y a partir del 7 arrancará otra semana de triple jornada. El Baskonia viajará primero a Múnich para medirse al Bayern, el 9 de enero recibirá al Asvel en el Fernando Buesa Arena y el 11 de enero se desplazará hasta Girona antes de que el calendario dé una breve tregua con tres días de descanso hasta la visita al Anadolu Efes el 15 de enero.
Un calendario salvaje, en definitiva, en el que será crucial para Paolo Galbiati gestionar los esfuerzos de sus jugadores y repartir los minutos de la mejor manera posible para no quemarlos. Y todo ello sin perder de vista que los 15 encuentros mencionados serán trascendentales para las opciones del Baskonia de estar en la próxima Copa del Rey de Valencia y de mantenerse con vida en la Euroliga sin descolgarse definitivamente de la pelea por el play in.
En ese sentido, también será importante que Trent Forrest esté disponible para el comienzo de esta maratón y que Markus Howard se recupere lo antes posible de la contusión que sufrió en la cara y que le impidió jugar en Kaunas. Todo lo que sea sumar jugadores para la causa y ampliar la rotación ayudará a sobrellevar el inhumano mes de diciembre que se avecina.