El también jefe de servicio de Psiquiatría de la Red de Salud Mental de Álava de Osakidetza y director de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica atiende la llamada de NOTICIAS DE ÁLAVA a escasas horas del arranque de una cita científica tan referencial como histórica en la ciudad. Bajo el lema Psiquiatría Conectada: IA y el futuro de la terapéutica, el curso pondrá el foco este año en el Palacio Europa en el impacto de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la toma de decisiones clínicas y en la relación médico-paciente. Pero habrá mucho más, como los nuevos tratamientos contra graves y cada vez más prevalentes patologías como la depresión. “Tenemos mejor arsenal terapéutico que hace tres años”, avanza el especialista.
La inteligencia artificial ha entrado de lleno en el campo de la Psiquiatría y, como en todo, plantea oportunidades y dudas. ¿Por qué es tan oportuno abordar ahora este tema?
Con la inteligencia artificial no se puede decir sí o no, porque va a estar presente en todos los dominios de cualquier actividad profesional. Y es fundamental estar preparados. Así que, obviamente, en un curso que intenta hacer formación continuada y también un debate sobre aspectos contemporáneos, esta materia es clave. Hablaremos de aspectos prácticos y también sobre otros éticos, sobre la capacidad decisoria de la IA, sobre si es sujeto de derechos o de responsabilidad, sobre si tiene conciencia o no va a tenerla. Es un debate que rebasa la psiquiatría y que en estos momentos lo tienen las grandes tecnológicas. Pero lo fundamental va a ser hablar sobre cómo aplicar la IA y cómo interviene en la relación médico-paciente.
Entre otros retos que van a abordarse en el curso se encuentra el abordaje de la depresión, cuyo impacto en la población es cada vez mayor. ¿Qué novedades terapéuticas tiene la Psiquiatría entre manos?
La depresión es la segunda enfermedad en carga y en discapacidad en el mundo por detrás del dolor de espalda y poco a poco va encaramándose a la cima. Pero hay tratamientos que han demostrado claramente eficacia por encima de los antiguos. Ahora está la esketamina, y en el futuro estarán los psicodélicos. Y los psicodélicos, junto con psicoterapia integrada, serán el futuro en el tratamiento de la depresión, y también del trastorno de estrés postraumático. Tenemos mejor arsenal terapéutico que hace tres años. Y, afortunadamente, funcionan, pero desafortunadamente no están llegando a todo el mundo.
¿Por qué motivos?
Hay varias cosas. Primero, no hay tantos psiquiatras, como pasa con el colectivo médico en general. Estamos con equipos humanos menguantes y hay agendas hipercargadas hablando de malestar psíquico o hablando de la felicidad. Y, precisamente, en el curso vamos a hablar del principio de no tratamiento y de poder delimitar bien clarito lo que es felicidad y malestar psíquico de lo que es patología. Porque las agendas hipercargadas tienen que ver con esto. Por otro lado, son también tratamientos costosos y hace falta invertir. Pero, obviamente, lo que es necesario es reorganizar servicios en este contexto de equipos menguantes. Y esto requiere entrenamiento de los profesionales.
La cita también tiene un buen gancho para el público general, con la conferencia inaugural de mañana.
Exactamente. Y más allá de ella, va la jornada va empezar con varios talleres sobre sueños donde se van a decir cosas muy importantes. También sobre el tema de la green therapy, el ejercicio físico en el medio ambiente, que va a estar moderado por Luis Orive, el antiguo director del CEA y creador del Anillo Verde. Y tanto la conferencia inaugural como la de clausura, donde se hablará del crecimiento de la información y de las raíces evolutivas del sufrimiento humano, van a ser fundamentales.
¿Es fácil mantenerse en el ‘top’ estatal de los encuentros de psiquiatría después de 34 años?
Este congreso funciona porque tiene un programa fundamentalmente clínico que los clínicos, los que vienen a escuchar miércoles, jueves y viernes, lo aplican el lunes. No hacemos congresos para sacar nuestros trabajos de investigación, tener un público para proyectarlos y hacer grupos de autoayuda. Aparte, tenemos una política también de ajuste presupuestario, de tener una matrícula ajustada. Damos muchísimas posibilidades y becas también en el extranjero, para el mundo iberoamericano, para que puedan conectarse y además gratis. Y tenemos también un programa relacionado con Vitoria, que es una ciudad agradable. Es una ciudad para congresos de estas características. Y aprovechamos la coyuntura de la ciudad y los apoyos que tiene en materia cultural, gastronómica y hotelera para funcionar bien. Y luego tenemos también una cartera de contactos creada a lo largo de tantos años que nos sirven. Procuramos dar y recibir, que siempre es la gestión más importante de las relaciones humanas.