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Una alegría inquietante

El esguince de tobillo de Pierria Henry, ausente desde el segundo cuarto, empaña el autoritario triunfo de un rocoso Baskonia en Andorra

04.04.2021 | 14:47
Giedraitis deja atrás a Paulí en un ataque del Baskonia.

Con su cansancio a cuestas y sus cada vez más preocupantes problemas físicos, el Baskonia también es un grupo reconocible capaz de colocarse un día el frac y al día siguiente el buzo azul. No solo responde con eficiencia en las citas glamurosas sino que también baja al barro cuando la ocasión lo requiere para resolver engorrosas citas del calendario que podría tomarse a la ligera.

En el Principado de Andorra no hubo que maldecir una distracción tan pronunciada como la vivida siete días atrás ante el Gran Canaria en el Buesa Arena y un Andorra plagado de ausencias fue incapaz de contener el rodillo azulgrana en uno de esos partidos de pico y pala que tanto gustan a Ivanovic. El técnico montenegrino acabó con el pecho henchido ante la demostración de autoridad de sus pupilos, inasequibles al desaliento y profesionales hasta la médula para exhibir una notable mordiente defensiva que permitió secar a una de las parejas exteriores más mortíferas de la ACB (Hannah-Senglin).

La visita al Andorra constató, por un lado, la sobriedad de un equipo azulgrana al que no se le puede reprochar nada pero, por otro, dejó un foco de máxima preocupación que, quizás, comprometa las esperanzas continentales a cuatro días de visitar la Fonteta. Pierria Henry quedó fuera de combate en el segundo cuarto en una acción donde, reculando hacia atrás, pisó de forma fortuita a Babatunde y se lastimó el tobillo derecho. Tras retirarse al banquillo con ostensibles gestos de dolor, el estadounidense ya no pudo regresar a la cancha con una cojera indisimulable.

Todo el peso de la dirección recayó en Vildoza y la rotación del Baskonia se redujo aún más teniendo en cuenta que Fall volvió a ser un visto y no visto pese a su abrumadora superioridad física sobre los pívots locales en la primera mitad. Sin embargo, ello no fue óbice para que el conjunto vitoriano cosechara otro triunfo incontestable que le mantiene en la pelea por la tercera posición de la fase regular de la ACB.

Enclavado entre el final de una semana agotadora y los inminentes octavos de final de la Euroliga en la Fuente de San Luis, el de ayer se trataba de un partido incómodo para un Baskonia asfixiado por el calendario y al que le está mirando un tuerto en el momento culminante de la temporada. Tras perder hace dos semanas a Jekiri, Ivanovic cruza ahora los dedos para que Henry pueda ser de la partida ante el Valencia Basket.

Con un terrible parte de guerra –Diagne, Pérez, Gielo, Dime, Llovet, Palsson y Colom causaron baja–, el Andorra tan solo resistió en la primera mitad. El Baskonia subió varias marchas su intensidad tras el descanso, extrajo petróleo de su ventaja física en todas las posiciones y terminó dejando seco a un anfitrión en el que Senglin constituyó un faro insuficiente.

Las incesantes pérdidas y las desatenciones en el cierre del rebote ofensivo penalizaron durante los primeros minutos al Baskonia, pero pronto se rehizo un forastero sostenido por sus señas de juego habituales. El cansancio fue visible, por ejemplo, en un desafortunado Polonara, muy condescendiente en la marca a Sy y que tardó casi tres cuartos en inaugurar su casillero. El italiano despertó a tiempo de su letargo para sumarse al festín iniciado por la pareja lituana.

Tanto Giedraitis con como Sedekerskis forjaron la diáfana superioridad del Baskonia en tierras andorranas. Las apariciones ofensivas del primero fueron devastadoras para descoser al equipo de Ibon Navarro, cuyas defensas alternativas no dieron ningún tipo de fruto para dificultar la ofensiva azulgrana más allá de ese estéril parcial de 9-0 en el cuarto final que estrechó el marcador (67-74). Tadas, por su parte, volvió a estar inmenso para crear desequilibrios en el poste bajo y rebañar balones en todos los lugares de la pista. Con su poderío físico, empequeñeció a todos los jugadores del Andorra.

Tan solo un jugón como Senglin constituyó un foco de inquietud en el tercer cuarto para un Baskonia que ni acusó el cansancio ni se permitió altibajos de ninguna clase en la pista de un aspirante al 'play off' por el título. Un equipo que, acabe como acabe la temporada, merece un aplauso por su esfuerzo y sacrificio en cada jornada y ya está plenamente concentrado para el partido donde está en juego la supervivencia en la Euroliga.