Garino, una pieza para el futuro

El Baskonia cuenta con el argentino, deseoso de renovar, para la próxima temporada

14.05.2020 | 00:40
Patricio Garino entra a canasta en uno de sus últimos partidos antes de lesionarse. Foto: Jorge Muñoz

Vitoria – A pesar de que el futuro inmediato todavía es incierto y de que las planificaciones para la próxima temporada están metidas en el congelador cuando debían encontrarse ya en plena ebullición, el Baskonia tiene ya marcadas ciertas líneas maestras de lo que será su próximo proyecto. Limitar al máximo la presencia de grandes salarios o dar paso a los jóvenes canteranos son dos vías por las que se va a apostar claramente desde los despachos del Buesa Arena. Y, dentro de esa reconstrucción, el nombre de Patricio Garino, que acaba contrato con el club al final del presente curso, sigue teniendo un hueco en los planes de la entidad azulgrana, que espera seguir contando en el alero argentino dentro de unos meses. Un deseo compartido también por un jugador que se encuentra en una situación delicada tras su última grave lesión y que tendría una nueva oportunidad en el máximo nivel y en un entorno como el de Vitoria en el que se encuentra muy cómodo. La idea de las dos partes es clara, pero falta poner negro sobre blanco al haber quedado todo paralizado por el momento por la pandemia.

La confianza del Baskonia en Garino viene marcada por el rendimiento creciente del tres en su trayectoria en la capital alavesa, cortada solo por esos persistentes y muchas veces graves problemas físicos que le han impedido disfrutar de la continuidad necesaria para acabar explotando. A las puertas de los 27 años y en su tercera campaña en el club, estaba firmando las mejores estadísticas de esta trayectoria como azulgrana (es el cuarto mejor anotador del equipo en ACB, con 10,3 puntos por partido; aunque en Euroliga su nivel de acierto se rebaja y su anotación se queda en 6,7) cuando en noviembre su temporada se fue al traste con la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Casualidades del destino, si los plazos de su recuperación se cumplen podría reaparecer en las canchas si la Liga ACB o la Euroliga se retoman en verano.

Estadísticas al margen, Garino cuenta con ese gen competitivo que tan apreciado es en el Buesa Arena –precisamente, alguno de sus problemas físicos ha sido causado por su fogosidad a la hora de luchas cada balón– y se trata de un defensor exterior de máximas garantías, sobre todo en líneas de pase. Letal en el contraataque y cortando hacia el aro, cuando consigue encontrar situaciones liberadas para lanzar desde el perímetro también acostumbra a anotar con porcentajes cercanos al 40%.

Las lesiones que han privado al Baskonia de la explosión de Garino son, precisamente, las que le sitúan en estos momentos en un escenario de ventaja a la hora de conseguir su continuidad. El argentino no se ha revalorizado y los jugadores que sufren rachas de lesiones severas siempre son observados con lupa. El acceso al escalafón de clubes superior se encuentra vedado para sus intereses –no obstante, ya hay equipos de la ACB que han preguntado por su situación–, lo mismo que el salto económico que dicho cambio supondría, más aún con todas las arcas del baloncesto continental seriamente tocadas.

No en vano, los parámetros monetarios son un factor clave para entender su más que probable continuidad en Vitoria. De la actual plantilla, su salario es uno de los más bajos y el nuevo contrato se movería en unos registros similares a los que ha tenido en sus tres primeras temporadas. Si se deja el parámetro de las lesiones al margen, en la relación calidad precio el Pato es un jugador que ofrece un rendimiento muy interesante para el club. Y aunque es evidente que el mercado se va a mover a la baja en este sentido y que seguramente se presentan oportunidades de todos los perfiles, el argentino es del gusto pleno de los responsables azulgranas.

Por su parte, para Garino la puerta abierta para seguir en el Buesa Arena supone una muy buena oportunidad teniendo en cuenta los problemas que se le podrían presentar en el caso de salir al mercado como agente libre –siempre con la posibilidad del club de guardarse el derecho de tanteo en la ACB, en todo caso– al haber sufrido muchos problemas físicos en los últimos años. Salir de Vitoria –una ciudad a la que se ha adaptado de maravilla y en la que recientemente ha abierto un local especializado en comida de su país– podría suponer para él un paso atrás en su desarrollo y casi con total seguridad desaparecer de la primera línea del baloncesto europeo. Así las cosas, este matrimonio que ha estado unido durante los tres últimos años parece condenado, por deseo mutuo, a extender durante más tiempo ese vínculo.