Definitivamente, esta no es la Euroliga del Kosner Baskonia. El conjunto gasteiztarra sumó en Sarajevo una nueva derrota en su casillero ante el Dubái Basketball en un duelo en el que a las dificultades de los alaveses, con varios lesionados y sin motivación deportiva en el torneo continental, se les sumó además la ausencia de su estrella Timothe Luwawu-Cabarrot por molestias en la espalda.

El cuadro local aprovechó desde el principio su superioridad física y la profundidad de su rotación para construir una ventaja de dobles dígitos que el Baskonia, con los fogonazos de unos combativos Omoruyi y Diakite, redujo en varias ocasiones, pero sin realmente cuestionar la victoria de su rival hasta el epílogo, cuando mostró otra actitud y llegó incluso a soñar con una épica remontada.

El arranque del partido, con el quinteto inicial formado por Forrest, Howard, Radzevicius, Omoruyi y Diakite sobre la cancha, no fue demasiado esperanzador para el Baskonia, que en cuatro minutos vio cómo el Dubái Basketball, más decidido en su entrada a cancha, establecía una ventaja de dobles dígitos con el 15-4.

El duelo fue un correcalles en unos primeros minutos en los que los locales, esta vez jugando en Sarajevo por el conflicto de Oriente Medio, se encontraron más cómodos y gozaron también de mayor acierto con las acciones de bloqueo y continuación entre Musa y Kabengele.

Omoruyi, a quien los dubaitíes dejaron tirar para tapar mejor sus pases, comandó la reacción de los vitorianos, que encontraron mayor fluidez ofensiva, aunque siguieron dando demasiadas facilidades atrás. Una canasta del joven Hrabar, con más protagonismo del esperado al cometer Frisch tres faltas en cuestión de dos minutos, colocó el 29-21 con el que se cerró el primer cuarto.

Un mate de Simmons tras robo acercó a los de Galbiati a seis puntos, pero una serie de desconexiones vitorianas en forma de pérdidas, rebotes ofensivos concedidos y la contemplativa defensa de Forrest sobre Bacon facilitaron que el Dubái recuperara su colchón (40-27). Volvió a hacer la goma el Baskonia con dos fogonazos de Diakite, pero la distancia no bajó de los seis puntos y las sensaciones siguieron siendo mejores para los locales.

Los de Golemac se mostraron más sólidos y agresivos en defensa, sacaron ventaja de su superioridad física bajo los tableros para acudir constantemente a la línea de tiros libres y desde el 40-34 encadenaron un parcial de 19-6 en el que el Baskonia fue poco a poco diluyéndose y, al igual que en citas anteriores de la Euroliga, marchándose mentalmente del partido frente a un rival con más en juego. Un triple de Nowell sobre la bocina maquilló el resultado al descanso (59-45), que en cualquier caso daba constancia de las grietas defensivas azulgranas ante un rival que no necesitó sobresalir en el triple.

Resiliencia azulgrana

El paso por los vestuarios sentó bien al Baskonia, que elevó por unos minutos su intensidad, encontró algo más de ritmo en ataque con Simmons y Forrest compartiendo cancha y con los buenos movimientos de Omoruyi y Diakite por dentro logró reducir la diferencia hasta los nueve puntos con el 70-61 obra de Nowell en una acción de dos más uno.

Una vez más, sin embargo, los vitorianos fueron incapaces de llegar a incomodar realmente a su rival en el electrónico. Errores propios, sumados a la inspiración de Bacon, propiciaron un rápido parcial de 10-2 con el que el Dubái devolvió el golpe. Tampoco ayudó un arbitraje casero que terminó por dequiciar a Forrest, eliminado antes del tercer cuarto con cinco faltas, una de ellas una técnica por una airada protesta poco habitual en él.

El Dubái, confiado en su victoria, se permitió introducir en cancha al héroe local Kamenjas, aunque la insistencia azulgrana forzó a Golemac a devolver a los titulares a la pista.

De hecho, la nota positiva del encuentro, además de la exhibición individual de Diakite, con números de estrella sosteniendo el juego interior, fue la actitud del cuadro vitoriano en el epílogo, ya que en ningún momento bajó los brazos y llegó a acercarse a cinco puntos forzando dos pérdidas seguidas de Wright. Pudieron ser dos de diferencia para aún más emoción, pero Howard, negado con una pésima carta de tiro y frustrado durante toda la cita, desaprovechó la oportunidad.