La derrota del Kosner Baskonia por 100-94 ante el Dubai Basketball dejó un sabor amargo en el conjunto vitoriano, pero también permitió destacar la actuación de uno de los jugadores más en forma del equipo en las últimas semanas Mamadi Diakite. El interior baskonista protagonizó su mejor partido en la Euroliga al firmar 27 puntos en 30 minutos de juego, su récord anotador en la máxima competición a lo que añadió 12 rebotes para 37 de valoración.
En un duelo marcado por el ritmo ofensivo y la exigencia física en la pintura, Diakite volvió a demostrar que se está consolidando como una pieza cada vez más importante en la rotación azulgrana. Su aportación no se limitó únicamente al apartado anotador. El pívot fue también clave en la lucha bajo los aros, peleando cada rebote frente a jugadores de gran presencia física como Kabengele, Petrusev, Kamenjas y Caboclo.
Su trabajo defensivo destacó por la intensidad, el acierto y la intimidación en la pintura, tres rasgos que definieron su pletórica actuación en una noche en la que el conjunto vitoriano necesitaba músculo y carácter para contrarrestar el potencial interior del Dubai.
Versatilidad ofensiva
Pero si algo llamó especialmente la atención fue la versatilidad ofensiva que mostró Diakite. Lejos de limitarse al juego clásico de un pívot, el interior baskonista ofreció un repertorio muy completo. En varias posesiones incluso asumió la responsabilidad de subir el balón e iniciar el ataque, actuando casi como un base para dar salida al juego de su equipo.
En la cuerda interior volvió a demostrar su agilidad de pies con movimientos rápidos bajo el aro, dejando atrás a sus defensores en más de una ocasión. También encontró puntos con acciones de espaldas a canasta y tiros tras recepción que descolocaron a la defensa rival.
A ello se sumaron varias penetraciones desde la línea de tres que terminaron en mates espectaculares, acciones que evidenciaron la capacidad atlética del jugador. Además, Diakite también se atrevió desde el perímetro, demostrando que no es únicamente un jugador propiamente de pintura y que también puede amenazar con el lanzamiento exterior.
Junto a Omoruyi, Diakite supo rellenar el vacío en la escuálida rotación interior provocado por los problemas de faltas. Frisch se vio condicionado en la primera parte por la acumulación de personales, por lo que Radzevicius tuvo incluso que jugar como falso cuatro en algún tramo de la velada.
El encuentro también vivió momentos de tensión en la pintura. Diakite protagonizó varios rifirrafes con Kabengele, acabando cada uno con sendas antideportivas.
Más allá del resultado, la actuación de Diakite confirma su crecimiento imparable en el Baskonia. Desde la Copa del Rey, el interior guineano ha firmado actuaciones cada vez más sólidas, mostrando actitud y energía a partes iguales, y empieza a consolidarse como un jugador cotizado en el Viejo Continente.