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La ‘Marea Verde’ se niega a claudicar en un Mendizorroza lleno

La afición vitoriana convierte el pabellón en una caldera en un duelo decisivo ante el ferrol

La ‘Marea Verde’ se niega a claudicar en un Mendizorroza llenoJorge Muñoz

El de ayer no fue un partido más. Desde mucho antes del salto inicial, en los aledaños del polideportivo de Mendizorroza ya se respiraba un ambiente distinto. Conforme los aficionados se acercaban al pabellón, se escuchaban conversaciones cargadas de emoción, cábalas sobre lo que podía suceder y esperanzas depositadas en un Araski que se jugaba la permanencia ante BAXI Ferrol.

La respuesta de la Marea Verde estuvo a la altura. A la entrada se mezclaban generaciones enteras: personas mayores, niños, cuadrillas de jóvenes e incluso chavales con la equipación de sus propios equipos, llegados directamente de sus partidos para apoyar a las jugadoras de Kutxabank Araski.

En las colas de acceso no solo se hablaba del duelo frente al conjunto gallego. También había un ojo puesto en otros resultados, especialmente en los de los rivales directos por la salvación, como el Gernika. La tensión se palpaba incluso antes de ocupar los asientos.

Pulso en la grada

Ya dentro del pabellón, los nervios crecieron. La afición era consciente de que no se trataba únicamente de un encuentro liguero, sino de un partido que podía marcar toda una temporada.

El choque no pudo arrancar mejor para las locales. Un triple de Lahtinen desató la locura en la grada, que respondió con una explosión de aplausos y gritos. Fue la chispa perfecta para encender a un Mendizorroza entregado. Ni siquiera con el balón ya en juego dejaban de llegar aficionados y, bien avanzado el primer cuarto, todavía seguían entrando seguidores que no querían perderse una cita decisiva.

Cada lanzamiento de las vitorianas se vivía con el alma en vilo. Cuando el balón volaba hacia el aro, miles de miradas lo acompañaban con la esperanza de verlo atravesar la red. Si no entraba, el pabellón respondía con un sonoro “uy” y más de un gesto de frustración.

Tampoco faltó la presión sobre el arbitraje. Cada decisión discutida fue recibida con protesta desde la grada, entre silbidos y gestos de desaprobación. El ambiente recordaba al de las grandes tardes, de esas en las que cada acción parece trascendental.

Con el paso de los minutos, la afición fue todavía a más. Si el primer cuarto sirvió para tomar temperatura, en el segundo Mendizorroza ya estaba completamente enchufado, empujando a las de Made Urieta con la sensación de que cada defensa, cada rebote y cada canasta podían valer una permanencia.

El descanso solo se lo tomaron las jugadoras. En la grada no hubo tregua: se siguió animando y apretando sin descanso, sosteniendo al equipo en cada instante.

En la recta final, el polideportivo de Mendizorroza estalló entre aplausos, saltos y gritos al nombre de Araski para celebrar una victoria tan merecida como vital en la pelea por seguir en la élite.

Alegría de Made

Urieta destacó luego la importancia del partido en la lucha por la permanencia. “Era un encuentro clave, la derrota podía suponer el descenso”, subrayando la tensión con la que el equipo afrontó el choque.

La de Amurrio valoró la mejora en el acierto ofensivo respecto a jornadas anteriores, un aspecto que había lastrado al equipo en partidos previos y que en esta vez resultó determinante para competir con mayor solvencia. También incidió en la capacidad del grupo para mantenerse firme y dar un paso adelante.

Urieta subrayó el carácter y la unión del vestuario, clave para reaccionar en los momentos complicados del encuentro, especialmente cuando el Ferrol logró ponerse por delante en el marcador. Y cerró con optimismo de cara al tramo final de la temporada: “Ojalá en Málaga juguemos como en casa”, lanzando un mensaje de ambición para el próximo compromiso.