Patrimonio

La presión de la lluvia acaba con parte de un puente entre Álava y La Rioja

El Ebro se llevó el arco del lado logroñés mientras se proyectaban soluciones a problemas ya detectados en 2013

25.01.2021 | 10:17
El arco del fondo, en la orilla logroñesa, es el que se ha derrumbado.

Un aumento de la presión del río Ebro durante el pasado fin de semana ha terminado por colapsar el arco logroñés de Puente Mantible, cuyas piedras han desaparecido bajo las aguas, mientras aguardaba una actuación urgente del Ayuntamiento de Logroño por el delicado estado en que se encontraba.

En el año 2013, el Partido Riojano denunció que la situación del puente era absolutamente lamentable y además se estaban produciendo más desprendimientos sin que ni el Ayuntamiento, ni la consejería de Cultura, ni la Dirección General de Patrimonio, hicieran hecho nada por frenarlos.

La formación riojanista señaló que el Grupo de Investigación en Patrimonio Construido (GEPAC), en colaboración con la Universidad del País Vasco, llevó a cabo un completo estudio que el PP, que entonces gobernaba en la capital riojana, hiciera caso a sus recomendaciones.


Obras de la Diputación

Por su parte, la Diputación Foral de Álava ya se había adelantado para evitar la catástrofe y ya en el año 1983 realizó una serie de obras, como reforzar la base del arco del lado alavés, con hormigón para evitar su caída.

Logroño esperó hasta el año 2018 para encargar un estudio para conocer su estado y las posibilidades de actuar y desde entonces llevaba dando largas a cualquier actuación, hasta el punto que, el último informe daba cuenta que tras la base de los pilares, el agua había socavado el material de relleno.

Ahora estaba en un proceso de licitación, por un importe de 703.460,80 euros, para evitar el deterioro o la caída completa de la parte logroñesa de Puente Mantible, declarado como Bien de Interés Cultural en 1982.


Obras previstas

Así, se preveía la consolidación y restablecimiento del pilar o pila; la colocación de unos tirantes de acero para reforzar dicha pila y evitar su giro; realizar trabajos de sellamiento de una importante oquedad detectada tras la realización de una prueba subacuática el pasado mes de agosto, algo que no se había realizado hasta la fecha; y colocar bajo el arco una estructura de madera y metal, anclada al suelo, para que se facilite su asentamiento, evite la caída de dovelas y permita que los cinco puntos de rotura que existen actualmente no se continúen agravando. Ahora ya esa obra no tiene sentido.