Basura, el virus de otra pandemia

Álava progresa en la recogida selectiva de residuos, aunque de forma muy lenta, por lo que no alcanza los objetivos marcados. El principal problema radica en que la mayoría de los desechos se mezcla, lo que impide una gestión eficiente. Es "imprescindible" actuar, dice un informe foral.

09.01.2021 | 00:49
Una máquina remueve basura en el vertedero de Gardelegi.

cuadrilla de Vitoria

258 kilos por habitante y año

Territorio. La Cuadrilla de Vitoria representa el 75% de la población de Álava y genera residuos en un porcentaje similar. De ahí que la tendencia que marca la capital afecta de forma determinante a los datos del conjunto del territorio. Ademas, cuenta con las principales instalaciones para la gestión de los desechos. Vitoria mejora su ratio de reciclaje, que se sitúa en torno a un tercio de los residuos generados, 258 kilos por habitante y año, un 5% menos que en 2018. La tendencia es buena, No obstante, al igual que en el resto de Álava, el ritmo de mejora debe acelerarse los próximos años.

La tendencia de los alaveses a la hora de reciclar residuos domésticos es "positiva", después de que se haya detectado un descenso continuado en la fracción de basura mezclada y un paulatino aumento de las recogidas selectivas, pero "no suficiente". Es la conclusión a la que llega la Diputación en el inventario de residuos domésticos de 2019.

La implantación de nuevos servicios de recogida y la apuesta por el compostaje doméstico y comunitario "no se producen a la velocidad necesaria para alcanzar los objetivos marcados", reza el documento. Así las cosas, de no cambiar nada, 2020 ha servido para constatar que las actuales políticas de residuos no valen para lograr una recogida y gestión de las basuras adecuada para el territorio.

Tal y como se ha venido comprobando en los últimos años, el principal problema de Álava es que la mayor parte de los desechos se recoge de manera mezclada, lo que impide realizar una gestión adecuada. "Debería desincentivarse de algún modo la recogida de residuos mezclados y buscar un sistema para que depositar la basura de forma selectiva sea más sencillo, económico y conveniente para los alaveses", aconseja el informe.

faltan instalaciones El otro caballo de batalla que tiene Álava pasa por rescatar la materia orgánica de los contenedores en los que se echan residuos mezclados. "Con tan sólo conseguir recuperar la mitad de esa materia orgánica podría lograrse el 50% de preparación para el reciclaje", indica el estudio. De seguir esa línea de trabajo, es decir, recoger aparte los restos de comida, no habría que olvidar el problema secundario, que es disponer de una instalación para gestionar adecuadamente esa cantidad de biorresiduos, toda vez que las actuales "no son suficientes".

Finalmente, señala el inventario que existen otras fracciones de residuos con un amplio potencial de mejora. Sin embargo, para cumplir los retos que marca la legislación actual en materia de reciclaje es "imprescindible" actuar ya en la mejora de la recogida de residuos mezclados y de biorresiduos.

No obstante, el inventario subraya que, a tenor de los datos, se progresa adecuadamente en Álava en la recogida selectiva, aunque de forma muy lenta, lo que no va a permitir alcanzar los objetivos marcados para 2020. Sí es de aplaudir el cambio a la baja en el volumen global de basura que genera el territorio, principalmente en los residuos de la fracción resto. Tendencia que, traducida en cifras, da un 2% menos que en 2018 y un ratio de 409,21 kilos por habitante y año. En 2019, Álava generó un uno por ciento más de basura que en 2018. En total: 135.672.151 kilos, una media de 409 kilos por habitante y año entre una población de 331.549 personas.

colección de desechos Llegados a este punto, cabe preguntarse pero, ¿qué tipos de basura producen los alaveses? Pues, la verdad, es que son muy variados y hay un poco de todo. Desde voluminosos, aceites, madera, vidrio, papel, textil y restos de poda hasta desechos de comida. También residuos no peligrosos, como extintores, poliespán, cartuchos y tóner; metal y bombonas. Y luego están los residuos peligrosos: pinturas, pilas, baterías, productos químicos, fibrocemento, bombillas, grasas, aerosoles, radiografías, tinta de impresión, filtros, etcétera.

Entre los más habituales, la fracción resto sigue siendo la más representativa. Ha descendido un 4%, lo que es un punto positivo, teniendo en cuenta, además, que es la más complicada de gestionar, según la Diputación. En total se recogieron 89.357.323 kilos, lo que en peso supone el 66% del global de residuos.

La tabla de datos refleja también un aumento del 201% en la generación de aceite vegetal, en este caso fruto de la puesta en marcha en Vitoria de un nuevo sistema de recogida. Respecto al incremento (15%) de la fracción otros residuos no peligrosos, donde entran metal, plásticos, vidrio, poliespán, tóner y cartuchos, extintores y bombonas, el estudio lo achaca a la tendencia que ya viene de atrás y a la puesta en marcha de un nuevo garbigune en Campezo.

A la hora de realizar una comparación entre las distintas cuadrillas del territorio, hay que destacar importantes diferencias, ya que cada comarca tiene sus propias características. En el cómputo global es Rioja Alavesa la que más residuos genera, el 74% del total, con 597 kilos por habitante y año, y una población de unos once mil habitantes. Le sigue Ayala (68% del total), Vitoria (66%) y Añana (65%), Montaña (60%), Llanada (59) y Gorbeialdea (58%).

En Álava predomina el vertido como tratamiento finalista de gran parte de los residuos producidos. Así, del total de desechos que acaban en el vertedero, un 7% carece de tratamiento previo antes de ser depositado en Gardelegi, lo que supone algo más de 4.000 toneladas de basura mezclada de diferentes orígenes. Por tanto, los alaveses tienen aún mucho margen de maniobra para mejorar en materia de reciclaje.

Álava progresa en la recogida selectiva de residuos, aunque de forma muy lenta, por lo que no alcanza los objetivos marcados. El principal problema radica en que la mayoría de los desechos se mezcla, lo que impide una gestión eficiente. Es "imprescindible" actuar, dice un informe foral.