El gran desafío de los barrios envejecidos

Igual que otros barrios de 'oro', El Anglo, Judimendi, Arana y San Cristóbal precisan adaptarse a las necesidades de su población mayor

14.12.2020 | 01:34
Los vecinos de Judimendi piensan que el barrio tiene posibilidades para reinventarse.

Hace ya un tiempo que Vitoria bautizó como barrios de oro a aquellos distritos con edificaciones de más de medio siglo a los que el paso del tiempo y el envejecimiento de su población han ido deteriorando. Desde entonces, el Ayuntamiento ha radiografiado desde el punto de vista social y urbanístico Zaramaga, Ariznabarra, Adurza, Abetxuko y Coronación para saber si se pueden declarar área degradada y así aumentar las opciones de acceder a ayudas para su rehabilitación. Son distritos cuya edificación es mayoritariamente anterior a 1980, con los problemas que ello conlleva (calidad constructiva baja, problemas de accesibilidad a portales y a viviendas, aislamiento escaso, patologías y humedades en las fachadas de las casas). Además, el envejecimiento de la población, el nivel alto relativo de paro y de personas atendidas por servicios sociales hacen que sean zonas vulnerables dentro de la estructura urbana de Gasteiz.

Los últimos en sumarse a finales de este año a este análisis minucioso han sido Arana, El Anglo, Judimendi y San Cristóbal. Su gran desafío también pasa por adaptarse a las necesidades de una población de edad avanzada que vive en barrios envejecidos, barrios a la expectativa.

 

Arana

Más espacio para el peatón

En Arana, la auditoria aboga por mejorar las conexiones con los parques de Aranbizkarra y Arana y crear una red ciclista adecuada, ya que tan sólo existe un bidegorri tangencial en la Avenida de Santiago. No son, sin embargo, las únicas conexiones a mejorar, ya que también aconseja el estudio reurbanizar o reorientar las uniones peatonales de las calles para que conecten con Judimendi y la Avenida de Santiago, al menos a nivel peatonal, con pasos de cebra... Sin olvidar la necesidad de frenar el tráfico en las calles Judimendi, Valladolid, Avenida de Santiago y Madrid, y la contaminación acústica en esta última.

En definitiva, se trata de adoptar medidas encaminadas a recuperar más espacios para el peatón y buscar una alternativa a la falta de plazas de aparcamiento que padece Arana. Además de solucionar deficiencias en materia de movilidad, el vecindario sigue a la espera de que se modernice la imagen del barrio con arreglos en las plazas de Aranzabela y en el entorno de Aranbizkarra. También de que se acabar con esa imagen de barrio degradante que da caminar por calles con aceras rotas, sin apenas mobiliario urbano y con locales o bajeras cerrados y plagados de grafitis. Arana espera un lavado de cara.

 

El Anglo

Sin identidad ni vida de barrio

El Anglo, esa zona de la ciudad que discurre por el entorno d la vieja estación de autobuses de Los Herrán, presenta muchas similitudes con otros barrios como Coronación y Zaramaga. Se trata de un distrito muy envejecido y vulnerable desde el punto de vista social y económico por la propia configuración de sus habitantes.

El Anglo es un barrio pequeño en tamaño y espacio urbanos, pero también en población, ya que apenas los ocupan cuatro mil habitantes, frente a los trece mil u once mil de Coronación y Zaramaga.

Aún así, a día de hoy, El Anglo tiene un 20% menos de población que en 1998. Un descenso que se ha acelerado en los últimos cinco años y al que los expertos consideran que hay que prestar atención, ya que corre un serio peligro de despoblarse debido, precisamente, a su progresivo envejecimiento. Una realidad que sustentan cifras como que el 32% de su población tiene 65 o más años, que el 35% vive sola y que de este porcentaje, dos terceras partes son mujeres de edad avanzada. Además, la tasa de población mayor triplica la tasa de población joven.

A diferencia de otros barrios calificados como degradados, en El Anglo reside poca población de origen extranjero y la poca que hay está asentada, sobre todo, en la sección más próxima al Casco Viejo, la calle Portal de Legutiano y la plaza Bilbao.

Con todos estos antecedentes, El Anglo precisa adaptarse a las necesidades de las personas mayores, con problemas de movilidad, lo que requiere una importante intervención en materia de accesibilidad, y no sólo en viviendas y portales sino también a lo largo y ancho de su entramado urbano. Pero, sobre todo, esta adaptación a las necesidades de la población de edad avanzada tiene que venir de la mano de comercios que cubran sus demandas y servicios, que deben prepararse para atender a personas mayores: más atención domiciliaria, centros de día, apartamentos tutelados y residencias. Por lo demás, la oferta comercial parece estar cubierta, subrayando el "atractivo" del entorno del museo Artium de cara a atraer nuevos vecinos.

La valoración de los vecinos es que, aunque el barrio no cuenta con servicios comunitarios para sus residentes, los tienen muy cerca. No obstante, demandan un mayor control sobre el intenso tráfico del entorno de la vieja estación de autobuses.

Y, pese a que El Anglo carece de vida e identidad de barrio, las mayores peticiones del vecindario se centran en la falta de zonas para aparcar, la limpieza y conservación de las calles, además de más transporte público, no al centro, que lo tienen al lado sino a las afueras de Vitoria, por ejemplo, al polígono industrial de Jundiz.

 

Judimendi

Con posibilidades de reinventarse

La tendencia demográfica al envejecimiento se repite en Judimendi, otro barrio de Gasteiz que necesita adaptarse para cubrir las necesidades de una población de edad avanzada. Sin duda, es el gran desafío de los barrios de oro de Vitoria.

Pequeño por superficie y en población, con seis mil habitantes y un 19% menos de población que en 1998 un 30% de los residentes es mayor de 65 años. En Judimendi, la tasa de población mayor duplica la tasa de población de menos de 15 años. De ahí que la principal reflexión que realiza el vecindario es cuál es el futuro que le espera a Judimendi y, si de verdad, existe una posibilidad de mejora real para el barrio. Su sensación es de que se trata de un barrio con muchas posibilidades de reinventarse, pero para ello es necesario hacer un lavado de cara exhaustivo al barrio. También mejorar el parque del Polvorín como área de encuentro. "No hay zonas para que se reúnan las personas porque, en cuanto te paras a hablar, ya molestas a los que quieren pasar".

El 11% de las viviendas están vacías, no son viviendas principales, llegando en la zona entre Artium y el hospital Santiago al 13% de casas sin ocupar. Y en los pisos ocupados, tres de cada diez vecinos tienen problemas con la eficiencia energética de su hogar, su casa es cara de calentar y les resulta difícil controlar el gasto en calefacción, al margen de que en invierno su vivienda es incómoda por el frío. En Judimendi –concluye el estudio– parece necesario rehabilitar edificios y viviendas para mejorar la eficiencia energética y reformar elementos comunes, como portales, escaleras, etc. En cuanto al comercio, los dueños de los negocios perciben que ha descendido el gasto en el consumo, la capacidad adquisitiva del barrio. Y "donde hay comercio, hay vida", aducen.

 

San Cristóbal

Cirugía urbanística

Con una población de 5.802 personas y clara tendencia a la pérdida de residentes desde 2008, ya que en 10 años ha perdido un 16,6% de su población inicial, San Cristóbal cuenta con una tasa de juventud 4,4 puntos por debajo de la media de Vitoria. En cambio, su índice de vejez y dependencia es notablemente superior. La pirámide muestra una población claramente envejecida (el 31,3% de los hombres y el 39,2% de las mujeres tienen 65 años o más). Según el padrón, el 35,14% de las viviendas habitadas está ocupada por una única persona y en el 47,08% reside al menos una persona de más de 64 años.

Y, aunque la demanda más frecuente de sus vecinos hace referencia a la necesidad de más plazas de aparcamiento y a la mejora de la limpieza y mantenimiento de losespacios públicos, le siguen en importancia el aumento de comercios y servicios y la necesidad de reurbanización del espacio público. Un plan, este último, en el que ya trabaja el Ayuntamiento, quien ve la necesidad de intervenir en la plaza Mauricio Valdivielso, traseras de viviendas unifamiliares de Paseo Zumaquera, la calle Flandes, especialmente en su conexión con Comandante Izarduy y la plazuela de la Zumaquera. "Estos espacios, sin duda, ofrecen posibilidades urbanas no conseguidas en este momento".

Mejor aprovechamiento de Iturritxu y de las traseras de la calle Zumabide frente al estado de dejadez actual y diseño obsoleto, tanto estético como funcional. El estudio también plantea abrir la calle Zendaguren hacia la iglesia de San Cristóbal y arreglar las calles Nieves Cano, Pablo de Xerica, Miguel Mieg, Campo de los Palacios y Zendaguren. Todo ello, además de un programa de ayudas para rehabilitar viviendas.